Escafandra
Yo, Mahoma, de José María Gironella
En este libro, que Gironella atribuye a Mahoma, éste revela que Alá es el nombre árabe-semita de Jehová.
Esta supuesta autobiografía tiene un mérito adicional al de contar la vida pagana y religiosa del profeta del Islam: enumerar y describir con detalle la cultura que crearon los habitantes de la Península Arábica, el Medio Oriente y el norte de África para sobrevivir en los extremadamente áridos desiertos del bloque continental Afroeuroasiático.
En primera persona, Mohammed dice que nació en La Meca, que su abuelo Muttaleg era el oligarca de ésta; que fue un niño precoz; que a los 18 años entró en contacto con el ángel Gabriel; y que a los 20, poco después de casarse con Kadidja, la mujer más rica de la tribu, inició sus retiros espirituales en el monte Hira, donde 15 años después se convirtió en el profeta de Alá.
Este ascenso comenzó en 622, Año de la Héjira (huida), cuando dejó La Meca y viajó a Medina para evitar la persecución de los Coralchitas, que rechazaban su credo. Huyó en un caballo blanco que le llevó el ángel Gabriel, quien le dictó el Corán, el libro sagrado del Islam. Fue ahí donde se apartó del judaísmo y el cristianismo al ordenar que se orara viendo hacia La Meca, no hacia Jerusalén.
En este libro, que Gironella atribuye a Mahoma, éste revela que Alá es el nombre árabe-semita de Jehová; que los profetas Moisés y Jesucristo inspiraron su nuevo credo; que Islam significa “sumisión”; que la guerra es permisible en defensa de la fe; y que la Kaaba, milenario templo idólatra, guarda en realidad un aerolito, no una sagrada piedra negra enviada desde el Paraíso celestial.
Desde sus primeras páginas, este libro es también un canto de exaltación al desierto y sus milenarios pobladores, como lo evidencia su presunto autor cuando dice. “Me llamo Mohammed, nací en el año 569 de la era cristiana. Mi cuna, La Meca, no fue un vergel, sino el desierto. Escribo mis memorias 15 siglos después de mi muerte terrena, que fue dulce como el almíbar. Todos los profetas –y yo lo fui, yo lo soy– han nacido en el desierto”.
“¡Ay, el desierto! ¡Que Dios sea loado! El hombre del desierto es lo que es y no puede tener pretensiones de ninguna especie. De ahí que tiene que depositar la mayor confianza en sus propias fuerzas. Fuerzas que provenían de los pactos de mutuo apoyo entre sus tribus, cuando éstas no peleaban por un centenar de camellos o un cargamento de perfumes. Porque los árabes son contradictorios. Tan pronto se enfurecen como entablan amistad. Viven la vida de la carne, pues ignoran el poder imperante de los climas más templados”.
José María Gironella nació en Gerona, España, en 1917 y murió en Barcelona, en 2003. Escribió más de 30 libros de ficción, poesía y ensayo. Sus novelas más exitosas integraron una tetralogía dedicada a la Guerra Civil Española (1936-1939): Los cipreses creen en Dios (1953); Un millón de muertos (1961); Ha estallado la paz (1966); y Los hombres lloran solos (1986). Yo, Mahoma fue publicada en 1992.
Escrito por Ángel Trejo Raygadas
Periodista y escritor.