Los últimos lugares que recibirán el 2026 son Samoa Americana y las islas deshabitadas de Baker/Howland.
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En Estados Unidos (EE. UU.) crece el descontento y la oposición al gobierno del presidente Donald Trump, a medida que aumentan las protestas contra los despidos masivos de empleados públicos, las deportaciones de migrantes y estudiantes internacionales, así como el apoyo de los estadounidenses al fin de los ataques armados en Gaza.
La politóloga Erica Chenoweth, de la Universidad de Harvard, junto a Jeremy Pressman y Soha Hammam, señalaron en un artículo publicado en los medios Waging Nonviolence y The Guardian que las protestas actuales son más numerosas y frecuentes de lo que muchos creen. Según el Crowd Counting Consortium, en febrero se duplicaron las manifestaciones respecto al mismo periodo de hace ocho años, abarcando los 50 estados de la unión americana.
Tan sólo la semana pasada, miles de ciudadanos protestaron cerca de la Universidad Tufts, en Boston, por el arresto de Rumeysa Ozturk, estudiante de posgrado detenida tras coescribir un artículo crítico al genocidio en Gaza y abogar por un boicot a empresas vinculadas a Israel.
De igual manera, en Nueva York, más de mil judíos se manifestaron contra la detención de Mahmoud Khalil, estudiante palestino de Columbia, por protestar contra la política estadounidense hacia Israel.
En este contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, informó que 300 estudiantes internacionales perdieron sus visas por estas actividades. Medios locales revelaron que los profesores temen por los 1.5 millones de estudiantes con visa en el país, por lo que algunos académicos se han unido a las protestas defendiendo la libertad de expresión.
Por otro lado, el gobierno estadounidense enfrenta 146 demandas por deportaciones y despidos, según el foro de derechos sobre seguridad Just Security. En respuesta, para el próximo 5 de abril, organizaciones civiles como MoveOn, Indivisible y el Working Families Party convocaron protestas en 150 ciudades para proteger programas sociales.
Al respecto, el historiador Eric Blanc, de Rutgers, destacó que el movimiento anti-Trump está más enfocado en economía y sindicatos que en su anterior administración en 2017, por lo que podría superar al “trumpismo”.
Finalmente, medios estadounidenses reportaron que los sindicatos, amenazados por despidos y aranceles, planean acciones como las del 1 de mayo, lideradas por el Sindicato de Maestros de Chicago, que incluyen boicots y posibles paros. Inmigrantes, veteranos, científicos y estudiantes también se sumarán, diversificando la resistencia, en lo que Chenoweth compara con movimientos democráticos históricos.
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Escrito por Fernanda Trujano Chavarría
Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la UAEM.