Sólo el 52.4 por ciento de los menores mexicanos cuentan con las habilidades necesarias para leer y comprender textos simples.
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En la realidad de la educación en México, es evidente que existe una profunda brecha entre las campañas propagandísticas que promueven la práctica de actividades físicas en las escuelas públicas y su instrumentación efectiva en nuestro entorno educativo.
El bienestar físico de las personas debe entenderse como un equilibrio armonioso entre el cuerpo y la mente. Lo que es más que simplemente cumplir con una rutina de ejercicios; implica cultivar hábitos que fortalezcan la salud física y mental.
Por ejemplo, con la práctica regular de actividades físicas con lo que no sólo se mejora la resistencia y la fuerza del cuerpo humano, sino que también contribuye a reducir el estrés y formar una mente más clara y aguda.
Una buena enseñanza de la educación física es piedra angular para formar estudiantes que prosperen en todos los aspectos de sus vidas.
En México, los datos concretos revelan un panorama desalentador. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2022, el 35.6 por ciento de la población mexicana de 10 a 19 años presenta sobrepeso u obesidad, lo que evidencia la urgente necesidad de promover estilos de vida más activos y saludables.
Por otro lado, según los datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de las más de 228 mil escuelas de nivel básico que existen en México, sólo el 54.8 por ciento cuenta con cancha deportiva, el 35.4 por ciento tiene gimnasio o salón de usos múltiples, sólo el 29.9 por ciento cuenta con material deportivo suficiente y apenas el 25.5 por ciento tiene profesor de educación física. Estas cifras revelan la desigualdad y la marginación que afectan a muchas escuelas, sobre todo a las que se encuentran en zonas rurales, indígenas y con mucha pobreza.
Además, el número de profesores de educación física en el país es insuficiente para atender la demanda de la población escolar. Según el portal web gubernamental Data México, en 2022 existían 77 mil 500 profesores de educación física y deporte, que percibían, en 2023, un promedio mensual de cinco mil 280 pesos mexicanos trabajando alrededor de 28 horas a la semana.
Sin embargo, este número es muy reducido para atender a los más de 25 millones de alumnos de educación básica que hay en el país, lo que implica una relación de aproximadamente un profesor por cada 323 alumnos, muy lejos de la recomendación de la UNESCO de un profesor por cada 20 alumnos.
Ante esta situación, es urgente instrumentar una estrategia nacional para la enseñanza de educación física de calidad en el sistema educativo mexicano que garantice el cumplimiento de los estándares internacionales y nacionales en materia de infraestructura, equipamiento, personal docente, currículo y evaluación.
Los estudiantes debemos comprender que esto no es sólo un problema de presupuesto, sino que nuestro propio gobierno se rehúsa a proporcionar los recursos necesarios para fortalecer la enseñanza de la educación física en el país y para promover el deporte popular.
En el último presupuesto federal aprobado en 2023, solamente se destinó el 0.56 por ciento a la promoción del deporte y la actividad física, léase bien, sólo el 0.56 por ciento del presupuesto nacional, ¡una verdadera miseria!
¿Qué podemos hacer ante esta situación?
Vivimos en una nación democrática donde, teóricamente, el pueblo ejerce el poder y todos tenemos derechos constitucionales que debemos hacer valer: el artículo 3º de la Constitución General de la República garantiza nuestro derecho a la educación de calidad y obliga al Estado a garantizarlo; y el artículo 4º otorga a los mexicanos el derecho a la cultura física y el deporte.
Por ello, los estudiantes y los jóvenes deportistas debemos organizarnos para luchar y exigir que el presupuesto a la educación física y a la educación en general sea suficiente para cubrir todas las necesidades de las escuelas en México.
Al mismo tiempo, los estudiantes debemos comprometernos a aprovechar la educación física como herramienta para lograr una salud integral y un buen desarrollo de nuestra capacidad intelectual.
Sólo el 52.4 por ciento de los menores mexicanos cuentan con las habilidades necesarias para leer y comprender textos simples.
Consulta a docentes revela problemas de atención, memoria y regulación emocional; 81% considera necesarias medidas ante el uso de celulares en las escuelas.
Las insurrecciones, como las lluvias, por fin han llegado.
La educación física ya no es materia específica, se ubica en un campo formativo con la evaluación subjetiva y poco mensurable, con competencias aisladas de un proceso de formación real.
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Desde su fundación, miles de estudiantes han egresado de sus aulas.
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Escrito por Redacción