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Hace 30 años nadie conocía la palabra meme, hoy es un término de cultura general. Convivimos con ellos y los compartimos, pero desconocemos, al grado de considerarlos elementos pasivos del día a día, cuando bien entendidos son todo lo contrario.
En su libro El gen egoísta de 1976, el biólogo evolutivo Richard Dawkins toca por primera vez el concepto meme, lo resume como la unidad más básica en la composición de la cultura, es decir, el equivalente a un átomo en la conformación de un organismo vivo. En su momento, la obra de Dawkins fue catalogada como extremista al plantear parentescos biológicos y culturales directos. El tiempo, sin embargo, ha hecho de las suyas y ha puesto en su lugar algunas cosas que con sus reservas le dan la razón al científico británico.
Dawkins retoma de los griegos la palabra mímesis para referirse a la repetición y gradualmente la simplifica hasta llegar a la palabra meme, que guarda relación con la memoria y la palabra francesa même que significa igual.
Los memes son la unidad más básica de la composición cultural porque son los elementos más simples y sencillos de recordar. Al igual que los genes, son replicadores de información, pero no biológica, sino cultural. Nuestros padres nos trasladan rasgos físicos definidos, además de costumbres que van desde hablar en una lengua, saludar con la mano, decir: buenas noches, salud, provecho, etc.; Incluso los apodos familiares son un primer contacto con los memes.
Los memes pueden tener más de una forma, la cultura se traslada por diversos conductos, es decir, una melodía, canción, pintura, dibujo, frase, foto o video. El meme, según Dawson, tiene tres características: 1) fidelidad: son fáciles de identificarse por más que se reproduzcan. 2) fecundidad: pueden reproducirse de manera sencilla. 3) longevidad: tienen la capacidad de permanecer en la memoria colectiva por largo tiempo.
Un ejemplo para explicar el meme es la canción La Cucaracha. Conocemos esta canción de toda la vida, a veces sin preguntarnos de dónde salió. La Cucaracha tiene su origen en la Revolución Mexicana como una burla de las tropas villistas contra Victoriano Huerta, a quien, por su alcoholismo, cojera y cataratas, se le conocía por su torpeza para caminar.
La letra de La Cucaracha tiene un arranque muy familiar: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…”. En sus primeros estribillos cumple con la primera característica, fidelidad. La fecundidad se desprende de la primera, es fácil de identificarse y sirve como pauta de inspiración; la cucaracha no puede caminar por diversos motivos: le falta la patita de atrás, marihuana que fumar, dinero para gastar, etc. La longevidad está probada, a más de 100 años de la Revolución.
Las redes sociales han sido un caldo de cultivo para el intercambio cultural, ahora no es necesario compartir un espacio físico para intercambiar ideas o costumbres.
Es por eso que los memes se han convertido en un concepto tan popular, a través de las redes se facilita el intercambio cultural; es por eso que un yucateco y un sonorense pueden compartir los mismos síntomas o inconformidades de cosas en común, ya sea con cosas tan sencillas como el calor, o malestares más particulares como la crítica a políticos corruptos o problemáticas sociales.
El hecho de que un meme sea fácil de recordar, reproducir y lleve mucho tiempo en el ideario colectivo, no quiere decir que sea verdad, sino que fue eficiente y logró enquistarse en la memoria colectiva. Una variante de la tesis de la supervivencia del más apto.
Los memes no son un elemento pasivo del día a día. Si bien, pueden llegar a ser la simplificación de una conducta ordinaria o sentido común; también pueden ser la reducción de una persona, idea o situación a su mínima expresión, es decir, se convierten en mentira y, como reza el credo fascista “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.
Comprender los memes como el lenguaje más básico y común en las redes sociales es apenas el primer paso para crear juicio crítico ante ellos.
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El pueblo de Quicayán, perteneciente al municipio de Tecomatlán, es un enclave pequeño en los márgenes de los ríos Acateco y Mixteco.
En este momento no suena exagerado decir que en el curso de su historia la humanidad presencia una ruptura estructural que desde hace al menos cinco décadas se anunciaba.
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La economía mexicana no crece. O más exactamente, “crece” de manera insignificante y preocupante.
En su obra Dialéctica de lo concreto, Karel Kosík revela que el mundo puede construirse a partir del pensamiento común, la práctica utilitaria y la “fijidez” de las formas.
Las guerras no sólo se libran con misiles o tanques; también se libran en el plano económico y a costa del bolsillo de los más pobres del mundo.
La ideología dominante promueve la falsa creencia de que las guerras obedecen a causas subjetivas: ideológicas, religiosas o a desarreglos mentales de sus promotores.
“La espantosa guerra actual (sería) sólo el anuncio de nuevos conflictos internacionales todavía más mortíferos y (conduciría) en todos los países a nuevos triunfos de los señores de la espada, de la tierra y del capital”.
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Del siete al 15 de marzo, Tecomatlán, la Atenas de la Mixteca, se vestirá de gala y alegría recibiendo a miles de compatriotas que participan en el evento deportivo más importante de México.
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Escrito por Manuel Pérez
Licenciado en Comunicación por la UNAM.