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Brújula
El dinero que antes se robaban
Los políticos mexicanos se transmutan a conveniencia… ¡vaya, ni los camaleones lo hacen con tanto descaro!


Los políticos mexicanos se transmutan a conveniencia… ¡vaya, ni los camaleones lo hacen con tanto descaro! Se aprovechan de la carente educación política de la mayoría de la población, del limitado conocimiento de la historia reciente en México y de que únicamente conozcan lo que se difunde por televisión. Éstas son las causas por las que muchos ciudadanos amanecen morenistas o anaranjados de un día a otro… tras haber sido priistas hasta los huesos, de que el gobierno guinda tenga “carro completo” en los tres poderes y de que, en la práctica cotidiana, la República Mexicana sea gobernada por un solo poder.

Y ante esta situación: ¿qué hacen los opositores?, surge por ahí el cuestionamiento de algún preguntón por demás inocente que desconoce que, en brevísimo tiempo la oposición ya gobierna como partido oficial; y que, como lo prevén algunos analistas políticos respetables, la nueva o futura oposición surgirá del interior de Morena.

No creo en esta posibilidad, porque la ambición de los morenistas por los cotos del poder caciquil parece desmedida y para conservarlo y seguir medrando a costa del erario le darán con todo a quienes se les opongan. El proyecto autoritario del morenismo es tan abierto que ya no se preocupan por ocultarlo, como lo mostró el cínico y mentiroso spot del primer informe presidencial de Claudia Sheinbaum: “el dinero que antes se robaban hoy llega directo al 82 por ciento de las familias”.

Esta afirmación no puede estar más lejos de la verdad y debió mencionar que ¡ahora se roba mucho más que antes! Esto es así porque los apoyos monetarios destinados por el gobierno morenista para muchos mexicanos llegan sin reglas de operación y sin que nadie vigile o controle la entrega directa. Además, estos apoyos no han cambiado la vida de las familias que los reciben, cuyos integrantes no salen de la pobreza, la marginación social y el olvido.

El Primer Informe de la Presidenta sonó trillado porque fue más de lo mismo, dicho por su antecesor; porque insistió en inculpar a los políticos del pasado de monopolizar la corrupción y porque exoneró a los “nuevos”, a pesar de que la prensa ha documentado que éstos salieron con las mismas “manos largas”. Y para muestra un botón: ahí están Seguridad Alimentaria Mexicana, Fernández Noroña, el robo del huachicol por altos oficiales de la Secretaría de Marina y el abierto contubernio que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador gestó con los cárteles del narcotráfico.

Pero la Presidenta tiene razón en que las cosas ya no son como antes: el hambre y la falta de oportunidades de empleo para los trabajadores y las familias se incrementan a pesar de que los mentirosos discursos oficiales difundan lo contrario.

En la realidad cotidiana de la gente, el dinero no alcanza ni para los productos más básicos, el salario es bajo y no hay oportunidades de empleo. Por eso, los jóvenes y los jefes de familia se van a trabajar a Estados Unidos; pero ahora tampoco pueden esperar nada de su estancia en el país vecino porque las redadas del mandatario gringo, Donald Trump, los mantienen en la zozobra y con un pie en el estribo de la deportación. Sin embargo, para muchos de ellos tampoco es una opción quedarse en México, porque los cárteles del narcotráfico los reclutan por las buenas o por las malas, como lo han reportado muchas denuncias sobre desaparición forzada, entre ellas la revelada por el “cementerio clandestino” del rancho de Teuchitlán, Jalisco.

En su Primer Informe de Gobierno, Claudia Sheinbaum presumió que existen 31 nuevos hospitales, que en éstos hay abasto de medicamentos, atención médica casa por casa y toda una retahíla de logros que solamente existen en el discurso; porque si alguien enferma en una familia pobre, sus miembros deben enfrentarse a la realidad: que en la clínica y el hospital no hay quién los atienda, porque deben ir con un médico privado y comprar los costosos medicamentos.

Para la gente ha quedado claro que el tejido social se está debilitando como nunca; que a los morenistas les falta tino para gobernar y que el gobierno de Estados Unidos ahora amaga con una invasión, disfrazada de combate a las drogas; que, en lugar de reprender a los funcionarios ineptos y ladrones, el gobierno cierra los ojos ante una realidad cada vez más incierta y amenazante. 


Escrito por Capitán Nemo

COLUMNISTA


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