La cancillería de China expresó su “profunda preocupación” por las acciones de Washington hacia la isla caribeña.
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Ningún gobierno aceptará que le digan que no está haciendo bien las cosas, y mucho menos que la gente agraviada le reclame. Si bien es cierto que siempre ha sido así, ahora “las benditas redes sociales” ayudan a exhibir las acciones inoportunas o groseras de los funcionarios públicos, políticos y empresarios. En esta situación se vio la Presidenta hace unos días cuando, en una zona siniestrada de Poza Rica, fue captada haciendo la señal de que se callaran a las personas que la cuestionaban. La imagen se viralizó, la evidenció tal como es fuera de Palacio Nacional y dejó en claro que este gobierno no ve ni escucha a los ciudadanos. Poco después del lamentable incidente, los informadores a su servicio trataron de mostrarla como una Claudia “más empática”, pero no lo lograron.
En este suceso aplica el dicho popular de que “palo dado ni Dios lo quita”. La tragedia que las lluvias torrenciales y las inundaciones han causado en Poza Rica y en otras poblaciones de Puebla, Veracruz, Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí provocaron malestar social en los damnificados por la inacción de los gobiernos estatales y el Federal para atender con oportunidad sus problemas de alimentación, salud y pérdidas patrimoniales y porque, peor aún, no permiten al Ejército repartir las despensas enviadas por sus vecinos solidarios para que sean distribuidas por los Servidores de la Nación en bolsas guindas. Pero esta actitud nefasta y absurda no les ha servido porque las comunidades afectadas reconocen abiertamente que la solidaridad, siempre presente y nunca faltante de los mexicanos pobres, los está poniendo en pie.
Otra causa de la disconformidad social se debe a que los afectados ya no creen que el gobierno no se hubera enterado de la dimensión del fenómeno meteorológico y que a pesar del conocimiento de lo que se venía encima, nunca les avisó ni los evacuó para que se salvaran del desastre. La Universidad Veracruzana y numerosos maestros y alumnos del sector educativo han salido a las calles para denunciar y exigir justicia contra la negligencia criminal de los funcionarios púbicos de Veracruz.
La ola de inconformidad se extiende, sobre todo, entre la gente de a pie, que cuestiona, denuncia y exige mayor atención a los grandes problemas nacionales, entre ellos la falta de crecimiento económico, el desempleo, la inseguridad y la violencia delictiva. El desastre nacional, que se profundizó en el sexenio anterior con las tomadas de pelo del expresidente Andrés Manuel López Obrador se debe también a la corrupción, la ineptitud, el oportunismo y la demagogia de los funcionarios morenistas de primer nivel.
Y a estas desgracias que tienen postrado al pueblo mexicano se suman las agregadas por las temporadas de huracanes y frentes fríos, cuyas consecuencias catastróficas quizás se vean diluidas por la festividad del Día de Muertos para beneficio de los gobernantes, aunque éstos pueden llevarse una sorpresa, porque las pérdidas de los afectados han resultado tan contundentes que ni el recuerdo de sus seres queridos los hará olvidar el dolor, la frustración, la impotencia de perder a sus muertos recientes.
Todo esto servirá para que exijan con más ahínco la justicia que no llega, para que fluyan los recursos económicos destinados a la reconstrucción de sus hogares, calles y pueblos; y para que se castigue a los culpables de la imprevisión gubernamental que propició mayor desgracia a los damnificados de Poza Rica y numerosos pueblos de cinco estados de la República.
La cancillería de China expresó su “profunda preocupación” por las acciones de Washington hacia la isla caribeña.
Las personas de a pie tardan en sobreponerse a los gastos de diciembre y los primeros gastos de enero; literalmente “quedan gastados”.
El convulso panorama actual no anuncia nada nuevo para este año: la economía nacional es un desastre.
Como en los tiempos de la Santa Inquisición, y con un árbitro internacional que sólo es decorativo, al presidente de marras le basta acusar a tal o cual de tener pacto con el diablo y para declararlo culpable sin pruebas ni evidencias.
Un gobierno progresista debe, sobre todo, atender la espiritualidad de sus ciudadanos.
Culminó 2025; el año terminó y el tiempo sigue inexorable.
Se echan las campanas al vuelo, se claman vítores de alegría, apapachos y felicitaciones, confeti, fiesta y celebración por el nuevo aumento del 13 por ciento al salario mínimo
Un cuarto de la población de México vive en el campo.
La titular del Ejecutivo señala que hay motivos suficientes para festejar.
Los morenistas creen ingenuamente que con replicar sus falacias y responsabilizar a los gobiernos del pasado pueden deslindarse del mandato constitucional de gobernar bien.
Los problemas generacionales no son de ahora, sino de siempre, porque la nostalgia y las añoranzas de los individuos de la época anterior los hace pensar que el “pasado siempre fue mejor” o que “antes las cosas eran mejores que ahora”.
Tres semanas después de las inundaciones y deslaves en la Huasteca veracruzana, sus habitantes se enfrentan a las labores de limpieza sobre todo en los municipios más afectados.
Los Días de Muertos conforman una jornada de festividades fundamentales para los mexicanos, porque en ella se recuerda a los seres queridos con dolor y nostalgia.
Una de las hazañas principales del sistema capitalista ha sido la consecución de una productividad económica monstruosa, inimaginable en épocas pasadas.
Se prevé la visita de dos millones de personas a los panteones.
“El mundo no se va a someter ante un capitalismo en irreversible decadencia”: Aquiles Córdova Morán
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Escrito por Capitán Nemo
COLUMNISTA