Para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la continuidad del tratado constituye el asunto de mayor importancia para México, pues de ésta depende la viabilidad económica del país en el corto plazo.
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El mercado es por definición un espacio geográfico donde se compran y venden mercancías. Esto significa que a él acuden tanto compradores como vendedores. Los defensores del sistema de mercado dirán que, bajo sus leyes y su “mano invisible”, la humanidad transita hacia la prosperidad. Pero la definición va más allá y tiene terribles implicaciones en la vida del hombre. ¿Cuántas vidas no se han perdido en nombre de la libertad de comercio? ¿Cuántos hombres no han sido esclavizados y vendidos como bestias? Y es que, efectivamente, en el sistema capitalista, todo se compra y todo puede ser susceptible de venderse; pues basta que haya compradores. La moral y la dignidad humana pasan a segundo término cuando se pone en la balanza al hombre y se le tasa. Por ello, no debe sorprendernos la degradación alcanzada en estos días. La sociedad se ha construido con base en el fiero paradigma de que el valor de las personas es determinado por la cantidad de capital de que disponen y su poder de compra.
Porque el mercado va más allá del bien y del mal; y opera como un mecanismo con el que unos cuantos privilegiados concretan sus ganancias. El mercado no cuestiona, no denuncia, no fustiga a nadie. Ahí llegan todas las mercancías, son etiquetadas como licitas o ilícitas y deben venderse porque de esta forma el capitalista concreta sus utilidades. También es necesario destacar, para evitar extravíos teóricos e ideológicos que, en el capitalismo, las mercancías encierran el trabajo no pagado, es decir la explotación de la clase trabajadora al margen de que sean licitas o “ilícitas”. El funcionamiento del mercado es el mismo, la procedencia de las mercancías y su contenido humano “es lo de menos”. Para el burgués, el mercado justifica la apropiación legal de su riqueza; y, para los malosos, entre ellos los narcotraficantes, es la misma apropiación, aunque ésta sea ilegal. Por tanto, cuando los productos legales o ilegales son proclives a generar más ganancias fáciles y mayores, cada uno de los participantes busca derrotar a sus competidores; por ello la violencia aumenta de forma desorbitante en las guerras de conquista por mercados entre las grandes trasnacionales y los cárteles de la droga. Por ello no es de extrañar que sea tan tenue la línea entre lo legal y lo ilegal en el mercado; y que en el mercado capitalista, poco o nada interese el ser humano.
Solamente los incautos se dejan seducir por las promesas de “bienestar humano” del gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T). Nada es cierto. El actual gobierno, al igual que los anteriores, deja que el mercado sea el que regule la vida de los individuos y que aliente la disputa de éste entre los diferentes grupos oligárquicos que dominan la economía mexicana. Por ello vemos cómo crece la lucha de los grandes capitalistas y narcotraficantes por ganar territorios y giros productivos y no productivos, que lo mismo van de la explotación del aguacate en Michoacán o la distribución de pollos en Guerrero a la trata de blancas o la extorsión a empresarios grandes, medianos y pequeños. La tenue línea entre empresarios, criminales y gobierno se ha desvanecido; y el narcoterror ahora priva a lo largo y ancho del país, mientras la injusticia y la desigualdad social llega a niveles nunca antes vistos y la descomposición se acelera con un gobierno que se denominó “la esperanza de México”.
Para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la continuidad del tratado constituye el asunto de mayor importancia para México, pues de ésta depende la viabilidad económica del país en el corto plazo.
Desde el marxismo-leninismo, la desigualdad extrema no es una desviación ni el resultado de políticas equivocadas, sino una consecuencia necesaria del funcionamiento del capitalismo, particularmente en su fase imperialista.
BBVA recomendó ajustar el presupuesto, reducir consumos innecesarios y usar el crédito con cautela.
El organismo recortó su estimación del PIB ante el impacto de políticas fiscales y monetarias restrictivas.
Dos realidades coexisten en México, aparentemente desconectadas: una marcada por la creciente violencia perpetrada tanto por el Estado como por el crimen organizado, y la otra caracterizada por el dinamismo económico.
La inflación general y la subyacente se mantendrían por encima del rango objetivo del Banco de México.
La ANPEC señaló que el panorama económico de México en 2026 estará marcado por presión sobre el consumo y el poder adquisitivo.
El Banco Mundial prevé una expansión de apenas 1.1 por ciento entre 2025 y 2027 por la incertidumbre comercial.
Factores salariales, fiscales y comerciales empujarán la inflación por encima de 4%
En la realidad, no existen separados los poderes “económico”, “militar”, “político” e “ideológico”, como solemos pensar.
La emisión en moneda extranjera ocurre en un contexto de alto endeudamiento público, al mismo tiempo que el pago de intereses reduce recursos para servicios públicos.
Se estima que la recuperación económica podría extenderse hasta febrero o marzo.
Inversores temen implicaciones en la región y en el mercado energético.
Prevén una enorme demanda de juguetes y equipos electrónicos.
En octubre de este año, algunos medios de comunicación como The New York Times anunciaron que la empresa Amazon dejaría de contratar 600 mil trabajadores que tenía previstos emplear para 2033, pues se espera que sus almacenes alcancen el 75 por ciento de automatización.
“El mundo no se va a someter ante un capitalismo en irreversible decadencia”: Aquiles Córdova Morán
Revelan irregularidades en la Embajada de México en Reino Unido
Datos personales de mexicanos, vulnerables en manos del gobierno
Se ahonda el abismo entre riqueza y pobreza extremas
Metro operará con horario de día festivo el 2 de febrero
La realidad frente a la ilusión
Escrito por Capitán Nemo
COLUMNISTA