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Economía
Imperialismo y crisis de deuda pública externa: el origen
El mundo se encamina a una nueva crisis global de deuda soberana.


El mundo se encamina a una nueva crisis global de deuda soberana. Muchos gobiernos están canalizando más dinero de sus arcas nacionales al pago del servicio de la deuda externa que a la inversión en salud o educación de sus habitantes para cumplir fielmente con su compromiso con los acreedores internacionales.

Las crisis de deuda externa de los gobiernos suceden cuando éstos no pueden cumplir con las obligaciones que tienen frente a acreedores internacionales y caen en impagos. Pero los problemas de deuda externa no han sido siempre un problema de grandes magnitudes, donde hayan tenido que intervenir organismos extranjeros con medidas coercitivas para que los gobiernos deudores paguen su deuda. Estas crisis y el consiguiente vasallaje a los acreedores internacionales provenientes de los países desarrollados son un fruto más de la etapa del imperialismo. Siempre, aquí sí no hay excepción, las crisis de deuda soberana han ocurrido en los países atrasados económicamente, aquellos que son clasificados eufemísticamente como “en vías de desarrollo”.

La deuda pública impulsó al sistema capitalista desde sus orígenes, incluso Marx la calificó como una de las palancas más poderosas de la acumulación primitiva, pero con el desarrollo del sistema, la imbricación entre la deuda pública y las finanzas privadas se hizo más poderosa. La deuda pública es un activo líquido muy seguro que puede ser vendido y revendido de tal manera que la acumulación de deuda en las manos de los acreedores aparece como acumulación de capital, pero realmente no lo es, ese dinero ya se gastó por el Estado de alguna manera. Esta capacidad le permitió al Estado construir los cimientos para la creación de crédito, el crecimiento del sistema financiero y la concentración de capital.

El imperialismo como fenómeno económico surgió en la última década del Siglo XIX, con Inglaterra y sus capitalistas a la cabeza del reparto del mundo en términos de colonias y mercados. Lenin menciona, entre otras, tres características del imperialismo: 1) el dominio de los monopolios en la actividad económica; 2) un nuevo papel de los bancos, no ya como intermediarios, sino como monopolistas del capital dinerario, capaces de controlar la mayoría de las actividades comerciales e industriales de las sociedades capitalistas a nivel internacional; 3) la exportación de capitales a los países atrasados, donde a menudo los rendimientos son más elevados. Así enfocada la exportación de capitales, ésta no pudo haber ocurrido sin dos premisas: la dominación financiera de la City de Londres resultado de la gran concentración de capital que habían adquirido sus bancos, y la participación activa del Banco de Inglaterra como prestamista de última instancia de los grandes capitales británicos mediante la circulación de los títulos de deuda con la garantía del Banco de Inglaterra, de acuerdo con la economista Ramaa Vasudevan en su artículo El nexo entre la deuda pública y las finanzas privadas: forjando el orden monetario internacional.

Así, como dice Vasudevan, en esta construcción imperial, la deuda pública de los países atrasados con el sector privado capitalista juega un papel subordinado a los intereses financieros de las grandes potencias, las cuales tienen la capacidad de imponer sanciones unilaterales a los países deudores en caso de que se nieguen a pagar la deuda. ¿En qué consiste ese gran poder del sector financiero que hace que los Estados nacionales no puedan dejar de pagar? Jerome Roos, en su libro ¿Por qué no el default?, lo ha sintetizado de esta manera: el poder estructural de las finanzas estriba en su capacidad de retener las líneas de crédito de corto plazo de las que todos los actores económicos de los países prestatarios dependen para su reproducción.

Antes de la etapa del imperialismo habían existido impagos a los prestamistas internacionales por parte de diversos países, los cuales pudieron extender sus moratorias por más de diez años hasta que las finanzas públicas pudieran sanearse y comenzar, entonces sí, el flujo del pago de intereses y del principal, como sucedió en México bajo el gobierno de Benito Juárez. Pero con la llegada del imperialismo, esta posibilidad prácticamente dejó de existir. Aquellos gobiernos que no podían pagar sus deudas ante el capital financiero internacional eran bloqueados de todo financiamiento adicional o invadidos de una u otra manera. Tal es el caso del control europeo sobre las finanzas públicas en Egipto, el Imperio Otomano y Grecia; el bloqueo naval y el bombardeo de los puertos y las defensas costeras venezolanas; y la ocupación de las aduanas de varios Estados del Caribe y América Central por parte de marinos estadounidenses. Esta política fue conocida como la gunboat diplomacy


Escrito por Gladis Eunice Mejía

Maestra en Economía por la UNAM.


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