Cargando, por favor espere...

Economía
La fragilidad de la economía mexicana al descubierto
A más de 30 años del cambio en el paradigma de desarrollo industrial de México, los resultados han sido desastrosos en términos de crecimiento económico y productividad.


Tras el anuncio de la imposición de aranceles por el gobierno de Estados Unidos (EE. UU.) ha quedado al descubierto la frágil estructura productiva de México y su dependencia del vecino del norte. La preocupación inmediata radica en que  EE. UU.  compra la mayor parte de las exportaciones mexicanas, aproximadamente el 83.1 por ciento. Esto podría encarecer los productos nacionales, reduciendo su competitividad en el mercado estadounidense y, por ende, su demanda. No obstante, una consecuencia aún más grave –alineada con el objetivo de Donald Trump de reindustrializar su país– sería el traslado de empresas extranjeras radicadas en México hacia EE. UU. Este escenario tendría efectos directos en la reducción de empleos y, en consecuencia, en el incremento de la pobreza.

Desde la década de 1960, las grandes empresas comenzaron a externalizar etapas de su proceso productivo y a trasladarse a países que ofrecían ventajas competitivas, como mano de obra barata. En el caso de México, tras la crisis de la deuda, se abandonó la Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) –que buscaba fortalecer la producción nacional y el mercado interno– para adoptar un modelo basado en la integración a la economía globalizada. Se esperaba que el sector exportador impulsara al resto de la economía y que las empresas multinacionales, con su mayor capital y tecnología, fomentaran el desarrollo productivo y tecnológico del país. Sin embargo, México quedó inserto en las cadenas productivas de América del Norte, lo que lo hizo vulnerable a los vaivenes de la economía global y, especialmente, a las políticas de EE. UU.

A más de 30 años del cambio en el paradigma de desarrollo industrial de México, los resultados han sido desastrosos en términos de crecimiento económico y productividad: el Producto Interno Bruto (PIB) creció en promedio 1.7 por ciento anual, mientras que la productividad apenas aumentó 0.08. El sector exportador, pese a ser amplio y dinámico (representa el 37 por ciento del PIB), no logró integrarse al resto de la economía, sino que operó de manera aislada. Las empresas multinacionales no generaron encadenamientos productivos significativos; más bien, se limitaron a participar en cadenas de valor con EE. UU.: la mayoría de los componentes ensamblados en México se importa, y su mercado final es el estadounidense. Tampoco hubo una transferencia real de tecnología; de hecho, gran parte de la industria sigue siendo intensiva en mano de obra.

Por ejemplo, las principales industrias manufactureras –alimentos, química, equipo de cómputo y electrónicos, y equipo de transporte– exportan un 8.7, 22.1, 80.3 y 75.3 por ciento de sus ventas totales, respectivamente. Sin embargo, presentan bajos niveles de inversión fija bruta como porcentaje del PIB (2.7, 8, 1.4 y 4.7 por ciento). Además, en sectores como el de equipo de cómputo, el valor agregado de exportación apenas representa el 19 por ciento de la producción manufacturera global; y en el de transporte, el 43.7 por ciento, lo que refleja que en México se ensamblan productos con componentes mayoritariamente importados. La productividad en estas industrias también es baja: el crecimiento promedio ronda el 2.5 por ciento en química y alimentos, y no supera el 0.4 en equipo de cómputo y transporte.

En resumen, la industria mexicana es frágil y depende de las decisiones políticas de EE. UU. debido a la integración productiva entre ambos países. Urge replantear un nuevo modelo económico de desarrollo, para no estar a expensas de los vaivenes de la economía norteamericana, que priorice el desarrollo de la ciencia y tecnología propias, el fortalecimiento del mercado interno y la creación de encadenamientos productivos de la economía nacional. 


Escrito por Ollin Vázquez

Maestra en Economía por la UNAM.


Notas relacionadas

El Inegi atribuyó esta caída a la incertidumbre interna y externa que afectó la percepción de los directivos empresariales del país.

El Dalai Lama es una de las personas que también tuvo diversos encuentros con Epstein. Los más recientes archivos incluyen a expresidentes de México.

Las Afores enfrentan mayor presión por retiros y menor capacidad de aportación.

Para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la continuidad del tratado constituye el asunto de mayor importancia para México, pues de ésta depende la viabilidad económica del país en el corto plazo.

Los estados más afectados son: Chihuahua, Jalisco y Chiapas.

El Comité Olímpico Internacional indicó que se espera la participación de alrededor de dos mil 800 a dos mil 900 atletas provenientes de más de 90 países.

“Seguimos avanzando en temas comerciales y la relación bilateral”, posteó la Presidenta de México.

Expertos coinciden en que el impacto de los aranceles no se limita a las armadoras, sino que se extiende a proveedores y cadenas de suministro.

El diálogo se centrará en reformas estratégicas y en la armonización de políticas comerciales.

México genera alrededor de 12 kilos de basura electrónica por persona al año, cuyos residuos contienen metales tóxicos que contaminan suelos y agua y representan un riesgo ambiental y para la salud.

Tijuana tiene una tasa de 138 homicidios por cada 100 mil habitantes, razón por la que ocupa el primer lugar del ranking mundial.

Aunque se crearon más de un millón de puestos de trabajo, la informalidad laboral también creció.

La Ciudad de México es la única urbe del país con más de cinco millones de habitantes.

Son millones los trabajadores asalariados que aportan (o se le retiene sin falta) el impuesto proporcional establecido en la ley.

Con la acelerada acumulación del patrimonio de los multimillonarios durante 2025 se podrían distribuir 250 dólares a todos los pobladores del planeta y aun así tendrían 500 mil millones de dólares (mdd) extra.