El reparto de utilidades en México es un derecho que poco se cumple y, con los años, se aleja de su origen como incentivo a la productividad y su función declarada como instrumento que contribuya a una mejor distribución de la riqueza social.
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La brecha laboral en México, un indicador que mide la necesidad de empleo, creció al 17.9 por ciento al cierre de 2024, el nivel más alto desde el segundo trimestre de 2022, reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Indicó que este incremento ocurrió a pesar del repunte histórico del trabajo asalariado, que alcanzó el 66.7 por ciento de la población ocupada, la cifra más alta desde 2005, con un aumento de 420 mil 168 personas. A pesar de ello, la brecha laboral subió 0.6 puntos porcentuales en el año, sumando más de 500 mil personas con necesidad de empleo.
Destacó que la brecha laboral incluye a los desocupados, los subocupados y las personas disponibles en la Población No Económicamente Activa (PNEA). La tasa de desempleo bajó levemente a 2.5 por ciento, el nivel más bajo para un cuarto trimestre. No obstante, la subocupación aumentó a 8.2 por ciento, lo que representó un incremento de 0.4 puntos, mientras que la PNEA disponible creció en 343 mil personas.
Por otro lado, el desempleo extendido, que combina a la población desocupada y la PNEA disponible, pasó de 10.2 por ciento a 10.6 por ciento anual, aunque sigue por debajo del 19.6 por ciento registrado antes de la pandemia.
A pesar del récord alcanzado en trabajo asalariado, el crecimiento total del empleo fue de sólo 83 mil 599 puestos en 2024, el peor resultado en una década, influido por caídas en el trabajo por cuenta propia, que disminuyó en 487 mil 954, y el empleo no remunerado, que redujo 247 mil 718 ocupaciones.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el aumento del trabajo asalariado es crucial para ampliar la protección del salario mínimo, aunque en economías en desarrollo como México, el cual aún se encuentra lejos del 90 por ciento observado en países desarrollados.
El reparto de utilidades en México es un derecho que poco se cumple y, con los años, se aleja de su origen como incentivo a la productividad y su función declarada como instrumento que contribuya a una mejor distribución de la riqueza social.
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Escrito por Fernanda Trujano Chavarría
Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la UAEM.