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Sextante
La élite norteamericana, asquerosamente rica y perversa
Todo apunta a que el FBI y toda la justicia norteamericana sabía, como lo sabe actualmente, que en las mansiones de Epstein estuvieron ejerciendo pedofilia importantes personajes de la política.


El título de este artículo no es simplemente un cliché, una frase propagandística. Veamos: como se ha venido poniendo en evidencia, todo apunta a que el FBI y toda la justicia norteamericana sabía, como lo sabe actualmente, que en las mansiones de Epstein estuvieron ejerciendo pedofilia importantes personajes de la política como Bill Clinton, Barak Obama, ambos expresidentes de EE. UU., el príncipe Andrés de Inglaterra; Bill Richardson, exgobernador de Nuevo México. También se han señalado en estas actividades a personajes del espectáculo como Steven Spielberg, Lady Gaga, Michael Jackson, Madonna, Katy Perry, el multimillonario Bill Gates y otros. En fin, las famosas listas de Epstein, en caso de darse a conocer la mierda contenida e intencionadamente ocultada, se mostraría al mundo entero la crápula extrema de muchos de los miembros de la clase dominante de EE. UU. Pero si antes de que ocurrieran las últimas elecciones en las que ganó Donald Trump, el escándalo mediático involucraba en un 80 por ciento a personajes ligados al Partico Demócrata, ahora el golpeteo se centra en el presidente Trump.

No cabe duda, amigo lector, que las élites plutocráticas del planeta saben utilizar los grandes medios de comunicación para manipular la mente de miles de millones de seres humanos. En 2020, Netflix comenzó a exhibir el documental Jeffrey Epstein: asquerosamente rico en cuatro episodios que van describiendo cómo Jeffrey Epstein se fue haciendo un hombre inmensamente rico; cómo ese poder económico le sirvió para construir su red de abuso infantil y prostitución; y como logró una sofisticación en el modus operandi, atrayendo a adolescentes –y algunas niñas– para que sirvieran de carne de cañón de los potentados que satisfacían sus execrables apetencias. Epstein, nos indica el documental, se hizo muy rico mediante la especulación financiera, con el robo a las personas que confiaron la administración de sus fortunas en sus manos.

Para tejer una poderosa red de tráfico sexual infantil, utilizó una forma piramidal en la que algunas chicas le servían como enganchadoras. El documental presenta el testimonio de varias mujeres que hace algunos años, cuando eran adolescentes, vivieron los abusos de Epstein y los potentados que contrataban los servicios de este proxeneta, proveedor de placeres para los superricos o superprivilegiados del capitalismo occidental. El documental llega a establecer la hipótesis de que Jeffrey Epstein no se suicidó en una cárcel de Nueva York, como se dio a conocer en 2019, que probablemente haya sido eliminado para que no “hablara de más”. Existe una teoría que sostiene que Epstein trabajaba para la agencia de espionaje israelí, el Mossad, responsable de numerosos crímenes y atentados en todo el mundo desde su fundación, en 1949. El método de Epstein consistió en filmar a todos sus clientes, y así, poder chantajear a los políticos y hombres más poderosos. Su muerte sirvió, según esta teoría, para impedir que diera a conocer su lista de clientes pederastas.

El abuso infantil no es algo ajeno a toda la historia del capitalismo; de hecho, hoy en día la clase que vive de extraer plusvalía a la clase que produce la riqueza social sigue empleando el trabajo infantil como en el Siglo XIX; cientos de millones de niños en todo el mundo son víctimas de la explotación y de los peores e inimaginables abusos. Y hoy, como declaró en alguna ocasión Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa: “los colonialistas e imperialistas de Occidente durante siglos se han llenado el estómago de sangre de los pueblos explotados; y se han llenado de dinero los bolsillos gracias a la explotación de todo el género humano.

Hoy, Gaza sólo es la expresión más feroz de esa depredación. La infamia del sionismo está provocando que miles de niños palestinos se hayan enfermado de diarrea, llenado de piojos, de garrapatas y, lo peor, que estén muriendo de hambre junto con a padres, amigos y compañeros. El genocidio en Gaza está instrumentado por toda la burguesía imperialista, sedienta de sangre humana; está patrocinando y haciendo de la muerte de los palestinos un jugoso negocio. No hay duda: es la burguesía occidental: asquerosamente rica y perversa. 


Escrito por Cousteau

COLUMNISTA


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