Apegado a la novela de Mann, Visconti presenta una historia aparentemente simple y lineal.
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La atención pública lograda a nivel internacional por el thriller bélico estadounidense Una casa llena de dinamita (2025) “ha enfurecido” al Departamento de Guerra de la Casa Blanca (Pentágono) a causa de algunas escenas que considera cuestionables. En lo personal, no creo que la cinta –dirigida por Kathryn Bigelow y basada en un guion de Noah Oppenheim– denigre a la cúpula militar de Estados Unidos (EE. UU.). Por el contrario, su trama se enfoca en mostrar como “blancas palomas” a los ejércitos más sanguinarios que ha conocido la humanidad
En el filme se cuenta que, ante el vuelo de un misil balístico con carga nuclear que impactará en la ciudad de Chicago, Illinois y matará a 10 millones de personas casi instantáneamente, las autoridades no saben cómo reaccionar tras haber intentado interceptarlo en varias ocasiones. La incertidumbre de la cúpula castrense se debe, sobre todo, a que no conoce de dónde viene el misil porque ha hablado con el responsable ruso de esta información y éste le dijo que Rusia no ha efectuado ningún lanzamiento y la República Popular China (RPCh) también se deslindó. Ésta es la razón por la que el Pentágono decide no responder con una escalada atómica que derivaría en una conflagración apocalíptica y el fin de la humanidad.
El equipo del Pentágono encargado de afrontar la emergencia – se supone que la bomba fue lanzada por Corea del Norte, aunque no descarta que provenga de Rusia o China– sólo tiene 19 minutos para resolver la grave situación y espera la decisión final, que se haya en manos del presidente de EE. UU. Pero éste, un afrodescendiente (Idris Elba), en aquel momento viaja en un automóvil con un asesor experto en armas nucleares; y cuando le pregunta cuál sería la decisión correcta, éste se concreta a darle un menú de opciones que van desde una respuesta preventiva limitada hasta un ataque nuclear generalizado contra todos los “enemigos” de EE. UU. El presidente está en un grave dilema porque el misil está a punto de impactarse en Chicago y su población está huyendo, aunque los privilegiados son trasladados en autobuses a búnkeres antinucleares. En esta secuencia, el presidente sentencia: “vivimos en una casa llena de dinamita y no hemos salido de ella”.
El Pentágono ha protestado especialmente contra una de las escenas de la película en la que se muestra que el escudo antimisiles ha fallado porque sólo tiene 60 por ciento de probabilidades de acertar contra los misiles balísticos nucleares y afirma su éxito del 100 por ciento. Esta aseveración, sin embargo, es de dudarse porque la “cúpula de hierro” de Israel, de fabricación estadounidense, falló cuando cientos de misiles alcanzaron las ciudades de este país en la reciente confrontación militar gestada contra Irán ¿Los productores, el guionista y la realizadora del filme son antitrumpistas y pretenden desprestigiar al actual gobierno gringo? ¿Por qué la historia de Bigelow exhibe a un mandatario afrodescendiente con supuestos escrúpulos morales y hasta con cierto “humanismo”? ¿Por qué la cinta no muestra la decisión final del presidente?
Creo que la cinta es interesante pero, como es de esperarse de todas las producciones de este tipo, siempre salen “lavados de la cara”, de una u otra forma, los halcones que gobiernan a la potencia más criminal en la historia de la humanidad, como lo prueba el único bombardeo nuclear lanzado hasta ahora contra poblaciones civiles: el ordenado en 1945 por el gobierno estadounidense sobre las ciudades japonesas Hiroshima y Nagasaki.
Apegado a la novela de Mann, Visconti presenta una historia aparentemente simple y lineal.
Visconti hace con esta historia una profunda crítica al “arte” burgués.
Pito Pérez atisba otra forma de ser del hombre en el fondo de una botella, y justo es reconocer que no conmina a volverse alcohólico como él.
Ladrón de bicicletas ganó premios cinematográficos importantes en aquellos años de la posguerra.
El documental de Yuval Abraham y Rachel Szor, centrado en el conflicto en Gaza, se convirtió en el único largometraje documental de la competencia principal del festival.
Este nuevo cine utilizó las viejas técnicas fílmicas producidas en la época de la dictadura de Mussolini; pero su enfoque era totalmente distinto.
El gran dictador es una obra maestra de sátira sociopolítica cinematográfica.
En esta historia, Charlot es un miembro más de la clase obrera que sufre cotidianamente los estragos de la explotación.
Luces de la ciudad es una comedia-melodrama que retrata a las clases sociales, muestra profundamente los valores de los parias, que son capaces de dar todo por la gente que aman.
En esta película, Chaplin nos muestra que el arte cinematográfico puede ser un poderoso vehículo para la “humanización” de millones de seres humanos.
Las películas de Chaplin reflejan el sufrimiento de los descamisados, los parias.
Los cineastas latinoamericanos, africanos, asiáticos o árabes están obligados a occidentalizarse si quieren “triunfar” internacionalmente.
El filme nos muestra, cómo los colonizadores europeos tienen esclavizados a los aborígenes, cómo matan al menor intento de inconformarse contra el maltrato.
Con El Acorazado Potemkin también se sentaron las bases del realismo que inspiraría a otras corrientes del cine como el Neorrealismo italiano, el cinema novo brasileño, la Nueva ola francesa, etc.
Antes de dedicarse al séptimo arte, Eisenstein había estudiado arquitectura e ingeniería, y en 1918 se unió al Ejército Rojo.
Documental NAZA llegará a todo el mundo a través de internet y será gratis
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Escrito por Cousteau
COLUMNISTA