En 2007 se filmó la cinta Satanás, del realizador Andi Baiz, una coproducción de México y en la que narra una historia basada en hechos reales.
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El último capítulo del documental Los entresijos de la FIFA denuncia cómo su dirigente, Jack Warner, utilizó a sus hijos para lavar grandes sumas de dinero en Estados Unidos (EE. UU.). Al poco tiempo de ser nombrado designó a Jeffrey Webb como subalterno para, de inmediato, sobornar a empresas y gobiernos, a quienes pedía cantidades que oscilaban entre los 10 y los 15 millones de dólares (mdd). Con respecto a este comportamiento, una periodista escribió que era “como si la línea entre el bien y el mal se hubiera borrado; se había normalizado esta conducta dentro de la FIFA”.
El documental muestra también cómo en Qatar, trabajadores emigrados de India y Nepal fueron explotados, contratados para construir los estadios y la infraestructura turística; en sólo dos años murieron más de mil debido a los bajos salarios, el calor infernal, viviendas en mal estado, falta de atención médica, etc. El entonces dirigente de la FIFA, Joseph Blatter, había declarado antes que “gracias al mundial las condiciones de los trabajadores mejorarían no sólo en Qatar, sino en los demás países árabes”. Pero cuando se le cuestionó la muerte de los inmigrantes, dijo: “La FIFA no es responsable de las condiciones de los trabajadores, es responsabilidad de los gobiernos”.
Pero cabe preguntar, ¿quiénes se llevan las inmensas ganancias que se obtienen en los mundiales de futbol? ¿Acaso no es la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) la que establece precios de taquilla, la que monopoliza el dinero obtenido de los patrocinadores, etc.? Blatter se había convertido en el administrador del negocio de la corrupción más acendrada y, para lavarse, se invistió como “promotor de la Paz” con la organización de un partido de futbol entre Israel y Palestina, porque además aspiraba a obtener el Premio Nobel de la Paz.
En mayo de 2015 fueron arrestados en Zúrich, Suiza, 14 de los más prominentes dirigentes de la FIFA acusados de haber aceptado sobornos para definir las sedes mundialistas. La investigación corrió a cargo del Buró Federal de Investigación (FBI en inglés) y el Departamento de Justicia, instituciones estadounidenses. No es difícil suponer –el documental no plantea esta deducción– que la detención de los dirigentes de la FIFA haya sido una venganza porque no le otorgaron a EE. UU. la sede del Mundial de 2022 y porque no lograron alinearse las corruptelas de los socios de la mafia del balompié internacional y las de los estadounidenses, en cuyo país se permite cualquier delito; pero si te “sales del huacal” te aplican la “justicia rigurosamente”.
A pesar de haber estado a la cabeza de la FIFA durante casi dos décadas –lapso en que se cometieron sobornos, fraudes y otros delitos– Blatter no fue acusado por el Departamento de Justicia de EE. UU. ni fue detenido por el FBI, incluso fue reelecto para el periodo 2015-2019. En esta nueva asunción pronunció un discurso “conmovedor” en el que se presentó a sí mismo como la víctima.
¿Acaso es posible creer que un hombre que dirige una asociación económica y política mundial no observe la actividad delictuosa de sus compinches? Hace una década –esto no lo expone el documental– fue el gobierno de EE. UU. el que decidió que Blatter siguiera al frente de la FIFA, pues era una pieza clave para que el negocio del futbol rindiera frutos al gran capital. Sin embargo, seis días después renunció y el exjugador francés Michel Platini fue excluido como su sucesor porque se le comprobó que había recibido un soborno del suizo.
Al final quedó Gianni Infantino como dirigente de la FIFA, quien, durante su toma de posesión, declaró: “El dinero de la FIFA no es mío, es dinero de ustedes”. Y todos entendieron que los negocios sucios de la FIFA iban a seguir. En el último mundial de Qatar, la FIFA tuvo ingresos netos por siete mil 508 mdd. El Mundial de 2026 se jugará en EE. UU. México y Canadá, y la FIFA estima obtener ingresos por 13 mil mdd. Sí, la fiesta debe continuar y el deporte más popular del planeta deberá satisfacer la voraz hambre de ganancias de las empresas patrocinadoras, los funcionarios futboleros y los gobiernos capitalistas.
En 2007 se filmó la cinta Satanás, del realizador Andi Baiz, una coproducción de México y en la que narra una historia basada en hechos reales.
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Escrito por Cousteau
COLUMNISTA