Trump, un sueño americano describe las vivencias de este personaje que construyó un imperio hotelero, de negocios del espectáculo y de casinos de apuestas, cuya trayectoria como empresario ha sido de las más turbulentas.
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En días pasados se difundieron las nominaciones al Oscar, la famosa estatuilla de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas con la que anualmente se premian a los mejores filmes de Estados Unidos (EE. UU.). La categoría más apreciada y, por tal motivo, más deseada por directores, actores, productores e inversionistas, corresponde a la Mejor película porque, en un filme, se refleja el trabajo en conjunto. En la lista de candidatas a ganar la edición 2026 de este premio se hallan Bugonia, F1, Frankenstein, Hamnet, Marty supremo, Una batalla tras otra, El agente secreto, Valor sentimental, Pecadores y Sueños de trenes.
Toca ahora, en este espacio analizar Sueños de trenes (2025), del realizador Clint Bentley. Esta cinta está nominada para obtener el premio en cuatro categorías: Mejor película, Mejor guion adaptado, Mejor canción original y Mejor fotografía. Su historia está basada en la novela corta homónima de Denis Johnson (2011), en la que se cuenta la vida de Robert Grainier (Joel Edgerton), un leñador que en su primera juventud sufrió acontecimientos trágicos hasta que conoció a Gladys Olding (Felicity Jones), con quien se casa y engendra una hija: Kate. A causa de su trabajo, la tala de árboles, Robert debe pasar largas temporadas fuera de la casa que construyó junto al río Moyie. La madera que obtiene sirve para fabricar durmientes de líneas férreas y, durante sus largas estancias en otros lugares, conoce a muchas personas (sobre todo obreros de la construcción) y presencia actos terribles, como el lanzamiento de un trabajador chino a un precipicio; este crimen no tiene razón aparente y es perpetrado por varios obreros blancos; también es testigo de otros accidentes mortales, como el asesinato por un disparo que un afroamericano comete por venganza contra uno de sus compañeros.
Pero la tragedia más brutal y que deja un impacto para el resto de su vida, ocurre en uno de sus retornos al hogar cuando, poco antes de llegar, observa que un gigantesco incendio está consumiendo el bosque donde viven su esposa y su hija. Robert corre desesperado y, al llegar a donde está su cabaña, ve con inmenso horror que ha sido consumida por el fuego. Durante muchos años conserva la esperanza de que Gladys y Kate regresen algún día; una noche encuentra a una adolescente que se ha quebrado una pierna cerca de su casa, la recoge, se la lleva y la cura; pero a la mañana siguiente no hay ningún rastro de ella. En las últimas secuencias, ya envejecido, Robert decide volar en un aeroplano.
Sueños de trenes es una cinta con buenas actuaciones, excelente banda sonora y una muy destacada fotografía que recuerda la de los filmes de Terrence Malick, en los que la luz natural y los planos y encuadres de alta calidad artística son muy utilizados. Aunque la película quiere retratar al estadounidense pobre, que vive de su trabajo asalariado y cuya vida está llena de sinsabores, al final sólo queda un borroso recuerdo de éste porque Clint Bentley, al igual que la mayoría de las cintas elaboradas en EE. UU. –salvo algunas muy contadas excepciones, entre ellas Una batalla tras otra– no refleja los grandes problemas sociales que se viven en la superpotencia durante los últimos años, entre los que destacan el crecimiento de la pobreza, el desempleo, la drogadicción, la delincuencia, la persecución de migrantes, el racismo, el resurgimiento de grupos “antisistema” como los Panteras negras, y el de los grupos fascistas. También, por supuesto, el aumento de la hostilidad militar y neocolonial con la que la oligarquía estadounidense intenta frenar la inevitable caída del imperio a costa de los países débiles por apropiarse de territorios y recursos naturales. Por ello, el cine gringo orienta sus historias hacia las insulsas comedias “románticas”, los dramas personales y los superhéroes de basura, con los que pretende seguir envenenando y adormeciendo la conciencia colectiva de su población y de otras naciones.
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No resulta novedoso para nadie que el cine estadounidense continúe creando películas que hacen apología del orden social actual en ese país, aunque éste se encuentre en plena descomposición.
Durante las últimas semanas ha persistido una fuerte campaña instrumentada por el gobierno de Estados Unidos de los poderosos medios de información y manipulación a su servicio para acondicionar a la opinión pública mundial.
En 2007 se filmó la cinta Satanás, del realizador Andi Baiz, una coproducción de México y en la que narra una historia basada en hechos reales.
El último capítulo del documental Los entresijos de la FIFA denuncia cómo su dirigente, Jack Warner, utilizó a sus hijos para lavar grandes sumas de dinero en Estados Unidos (EE. UU.).
Los boletos para el partido de inauguración de este mundial costará más de un millón de pesos mexicanos.
La historia de Juana de Arco ha sido tratada en la literatura, en el teatro y el cine; este personaje histórico ha inspirado a escritores y cineastas, dada la trascendencia de las acciones de esta mujer cuando Francia intentaba conformarse como una nación importante.
El Premio Nobel de la paz es un premio muy desprestigiado y que sólo ha habido un filósofo progresista que se atrevió a rechazar el galardón: Jean Paul Sartre.
EE. UU. está cercando y hostilizando al gobierno de Nicolás Maduro bajo el pretexto de que el gobierno de éste es un “narcogobierno” y el mismo presidente de Venezuela es la cabeza de un cártel criminal.
Producir, dirigir e interpretar un filme de alta calidad artística en la actualidad requiere la participación de muchos profesionales especializados en las distintas actividades que intervienen en el proceso creativo de una obra cinematográfica.
La atención pública lograda a nivel internacional por el thriller bélico estadounidense Una casa llena de dinamita (2025) “ha enfurecido” al Departamento de Guerra de la Casa Blanca (Pentágono) a causa de algunas escenas que considera cuestionables.
Cuando los sociólogos, historiadores y economistas estudian los fenómenos sociales al servicio de la clase capitalista, suelen atribuir sus causas a la naturaleza, sobre todo si son “muy dañinas”, para exonerar a los hombres.
El filme Una batalla tras otra, recién estrenado en México, es una mezcla de thriller, drama y comedia, en la que su realizador Paul Thomas Anderson retrata elocuentemente la decadencia en la que hoy se encuentra EE. UU.
El cine estadounidense de orientación progresista ha producido cintas antibélicas y muy críticas contra el imperialismo gringo y sus aliados.
La Mula (2018) es una cinta producida, dirigida y actuada por el famoso actor y realizador norteamericano Clint Eastwood, quien encarna a un veterano de la guerra de Corea que, dadas sus circunstancias económicas y familiares, se convierte en una mula.
Anuncia Movimiento Antorchista “VI Jornada Nacional de Oratoria”
“El mundo no se va a someter ante un capitalismo en irreversible decadencia”: Aquiles Córdova Morán
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Escrito por Cousteau
COLUMNISTA