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Tribuna Poética
Delia Quiñónez: A los mártires de 1962
Nacida en marzo de 1946 en la Ciudad de Guatemala, Delia Quiñónez Castillo fue la más joven de los siete poetas que, en 1968, fundaron el grupo literario Nuevo Signo.


Nacida en marzo de 1946 en la Ciudad de Guatemala, Delia Quiñónez Castillo fue la más joven de los siete poetas que, en 1968, fundaron el grupo literario Nuevo Signo, cuyo propósito era realizar una renovación del quehacer poético, masificando la poesía y llevando lecturas y presentaciones a los sitios donde antes no se oía hablar de ella. Desde muy temprana edad fue testigo de una convulsa realidad en su tierra natal. Su paso por el INCA, un instituto para señoritas producto de la Revolución de Octubre de 1944 y de la “Edad de Oro de Guatemala”, con el gobierno de Jacobo Árbenz, sentó las bases de su formación literaria. 

La historia de Guatemala es una larga sucesión de intervenciones extranjeras, asonadas, golpes de Estado, dictaduras militares y gobiernos serviles del imperialismo; y también de resistencia popular y denuncia. Y en el quehacer literario de sucesivas generaciones es inevitable que se refleje este ambiente político.

En el poema A los mártires de 1962, la escritora rinde homenaje a los universitarios masacrados por una patrulla militar el 12 de abril de 1962, frente al edificio de la Universidad de San Carlos (hoy Museo Universitario) en el marco de las jornadas de lucha estudiantil y popular de marzo y abril de 1962 contra la dictadura militar de Miguel Ydígoras Fuentes, acusado de corrupción y fraude en el Congreso. Esta masacre, en la que perdieron la vida Armando Funes, Jorge Gálvez Galindo, Noel López Toledo y Felipe Gutiérrez, así como el recuerdo de las víctimas, previas y posteriores al suceso, inspiran a la autora para construir toda una alegoría en la que la primavera, que representa a los jóvenes asesinados por la dictadura, se niega a retornar, como tantas veces, en un esperado renacimiento; es un “equinoccio muerto”, un tiempo de luto en que hasta la naturaleza se rebela por la injusticia cometida. Esta elegía está muy lejos de ser un poema panfletario o de burda propaganda, a lo que ella siempre se negó; aborda un tema social, pero desde una fina elaboración metafórica.

Marzo, titilante responso,

viejo y ensombrecido clavel.

¡Qué multitud de ojos desgarrados

reflejan aún tus amapolas!

¡Qué avalancha de voces

hace rugir la delgadez callada de tus ríos!

¡Cuántas sombras errantes hieren

tu adorada canícula de siglos!

Marzo, dura crin,

cristal de turbia llamarada.

Madre, que tu hijo no esconda su lágrima,

que no niegue su cruz,

que no oculte el arado;

de llanto, cruz y tierra

nace la espiga jubilosa

y el maíz inmaculado del mañana.

Marzo, taciturna gaviota,

ilímite fragancia enardecida.

Amado, un pájaro tira su sombra

en la ventana.

Su tibia voz inmóvil

guarda el temblor

del equinoccio muerto.

Deja que atisbe la ventana:

Marzo está ciego

bajo su misma luz dorada.

Marzo, pleamar de la angustia,

rosa de espinas duplicadas.

Me duele atravesar tu sombra hirsuta

y respirar tu aroma enmohecido.

Duele palpar tus rosas

de vigilante espuma negra.

Marzo, ola de espera,

bendito fuego renovado.

Me duele tu vientre envilecido.

Muerdo la voz que niega tu esperanza.

Visto dolores transitorios:

honda forma de amar y esclarecer

tu tardía primavera,

tu rocío de cúspides heladas.

Marzo, ritual inconmovible,

¿qué clamor cabe entre el rocío y tus palabras?

¿Qué viento insigne mirará tus cenizas sepultadas?

Miembro de número de la Academia Guatemalteca de la Lengua, Delia Quiñónez es autora de más de 13 poemarios; ha sido incluida en numerosas antologías poéticas; galardonada con el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias en 2016; declarada Artista del año por la Revista Naciones en 1989; en 2004, recibió la Orden Vicenta Laparra de la Cerda; en 1999, la Municipalidad de Guatemala la declaró vecina distinguida y le dedicó la feria del libro; y en 2020 le dedicaron el Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango.

 


Escrito por Tania Zapata Ortega

Correctora de estilo y editora.


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