Escafandra
Mujeres, de Charles Bukowski
En esta novela se relata la historia de Henry Chimaski, que a los 50 años es un viejo indecente con algún dinero en el banco, una reputación literaria al alza y un montón de mujeres que se le ofrecen en recitales de poesía.
En esta novela se relata la historia de Henry Chimaski, que a los 50 años es un viejo indecente con algún dinero en el banco, una reputación literaria al alza y un montón de mujeres que se le ofrecen en recitales de poesía, le escriben cartas procaces, le telefonean sin parar y a cuyas propuestas accede porque tiene que enmendarse de muchos años de abstinencia.
Pero de este maratón sexual, así como de sus numerosas borracheras Chimaski –alter ego de Bukowski– extrae sarcásticas observaciones que le permiten advertir que dichas experiencias, a la par que deshumanizadoras, son vitales para que supere sus fracasos de juventud en el campo literario y acceda al dominio pleno de la escritura.
Por ello, en 1992, cuando se publicó por primera vez esta novela, en el diario Los Ángeles Times, un crítico escribió que “Mujeres parece una historia sobre sexo y borracheras, cuando en realidad es un poema de amor y de dolor”. Una muestra de este aserto lo ofrecen las líneas con las que se inicia el capítulo 94 de la novela:
“En la noche del miércoles me encontraba en el aeropuerto esperando a Iris. Me senté y contemplé a las mujeres. Ninguna de ellas, excepto una o dos, tenían tan buen cuerpo como Iris. Había algo que no marchaba bien en mí: tenía una verdadera obsesión sexual. Me imaginaba estando en una cama con cada mujer que veía. Era una manera interesante de pasar el tiempo de espera en un aeropuerto. Mujeres: me gustaban los colores de sus ropas, su manera de andar, la crueldad de algunos rostros, de vez en cuando la belleza casi pura de una cara, total y encantadoramente femenina. Estaban por encima de nosotros, planeaban mejor y se organizaban mejor. Mientras los hombres veían futbol o bebían cerveza o jugaban a los bolos, ellas, las mujeres, pensaban en nosotros, concentrándose, estudiando, decidiendo si acertarnos, descartarnos, cambiarnos, matarnos o simplemente abandonarnos. Al final no importaba, hicieran lo que hicieran, acabábamos locos y solos”.
Henry Charles Bukowski nació en Andemarch, Alemania, en 1920 y murió en Los Ángeles, California, en 1994. Fue autor de seis novelas, nueve libros de cuentos y ensayos y 20 colecciones de poemas.
Escrito por Ángel Trejo Raygadas
Periodista y escritor.