Lo cierto es que nunca nadie había colocado al pueblo en tanto peligro como los funcionarios actuales.
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El magnate que llegó a ser presidente de la nación capitalista más poderosa de la Tierra –nación que ya está en plena decadencia–, antes de haber llegado a ser el mandatario autoritario, racista, bocón, grosero, acusado de pedofilia y representante de la clase capitalista más retrograda y fascista de Estados Unidos (EE. UU.), fue un empresario que acumuló una fortuna, ascendiendo a trompicones a la élite de la oligarquía gringa. El documental británico Trump, un sueño americano describe las vivencias de este personaje que construyó un imperio hotelero, de negocios del espectáculo y de casinos de apuestas, cuya trayectoria como empresario ha sido de las más turbulentas (sus negocios de hoteles y casinos se declararon en bancarrota seis veces –entre 1991 y 2009–; Trump utilizó muchas veces estrategias financieras poco transparentes, apoyado por bancos o por funcionarios públicos que le llegaron, por ejemplo, a condonar los impuestos y gravámenes en sus transacciones para salir a flote. En ese sentido, el título del documental (dividido en cuatro capítulos y que se encuentra en una plataforma streaming) refleja lo que es la vida de los potentados estadounidenses, quienes amasan sus fortunas especulando, haciendo trampas jurídicas y relacionándose con mafias. Su fortuna, como la de los magnates de toda laya, no es más que el reparto del plustrabajo extraído mediante la explotación de la clase trabajadora.
Trump, un sueño americano sólo presenta a Trump hasta el año 2017. En YouTube y otras plataformas se encuentran documentales y reportajes sobre el presidente número 47 de EE. UU.; aunque, a decir verdad, ninguno intenta retratar desde un punto de vista objetivo (materialista dialéctico) a esta polémica figura de la geopolítica actual.
De cualquier forma, el documental nos conduce por un viaje a las entrañas del capitalismo estadounidense, visto a través del prisma de la vida de un magnate cuyas ambiciones personales lo fueron colocando en la posibilidad de ser presidente del imperio capitalista más depredador y abusivo de la historia de la humanidad. Al igual que otros documentales, esta miniserie muestra cómo –en los inicios de la carrera de Trump– el abogado Roy Cohn jugó un papel importante en el desarrollo del futuro político republicano. Durante la década de los años 50 del Siglo XX, fue el brazo derecho del senador Joseph McCarthy, quien encabezó la persecución de importantes personajes del gobierno, el ejército y algunos científicos y artistas, acusados de ser comunistas y agentes de la URSS. Roy Cohn asesoró –y de alguna manera moldeó– a Trump en sus primeros años como empresario y como político.
Donald Trump, siguiendo las enseñanzas del macartismo, hoy realiza persecuciones contra decenas de miles de migrantes acusándolos de ser “delincuentes”, “violadores”, “narcotraficantes”; y está asesinando a activistas que defienden a los migrantes; la ciudad de Minneapolis parece encaminarse hacia una guerra civil por las muertes a manos del ICE de Renee Good y Alex Pettry. Donald Trump es un producto genuino del estado putrefacto del imperialismo gringo; mientras su política exterior se encamina hacia agresiones cada vez más brutales contra las naciones a las que EE. UU. quiere despojar de sus riquezas naturales y someterlas bajo su dominio económico y militar (tratando de mantener su papel hegemónico global), las contradicciones sociales se agudizan al interior de esa nación, dado que la población estadounidense sufre cada vez más pobreza, desempleo, deterioro acelerado en la atención a la salud, endeudamiento masivo por los exorbitantes gastos médicos que los ciudadanos tienen que pagar; endeudamiento masivo de millones de jóvenes por préstamos estudiantiles para cursar estudios superiores; y a todo esto se le suma la brutal represión de los ciudadanos que protestan o simplemente disienten de su gobierno.
EE. UU. se asemeja cada vez más al gobierno del III Reich de la Alemania nazi, que planeó y ejecutó invasiones buscando su “Espacio vital” y agitó los sentimientos racistas y supremacistas de su pueblo para aniquilar a decenas de millones de seres humanos. Pero no seamos ingenuos: si la III Guerra mundial se realiza con bombas nucleares, la IV Guerra mundial –como dijo Albert Einstein– será con piedras y con palos.
Lo cierto es que nunca nadie había colocado al pueblo en tanto peligro como los funcionarios actuales.
Este proyecto de seguridad fronteriza genera profundas críticas locales y nacionales, y suspende leyes ambientales, entrelazándose con la narrativa de control migratorio y políticas de tierras federales.
Dos países definen su bando en la guerra contra el neocolonialismo; y en las urnas, sus ciudadanos expresan el deseo de soberanía y autodeterminación.
La causa más profunda, sistémica, que empuja al imperio a cometer tantos crímenes es la necesidad de expansión del gran capital.
La mandataria de México respondió la publicación hecha por Trump, quien publicó un mapa donde Estados Unidos aparece anexándose México, Canadá, Centroamérica y el Caribe.
Donald Trump quiere arrojar del territorio de EE. UU. a la parte más vulnerable de la clase obrera que ha enriquecido internamente a los poderosos capitalistas norteamericanos.
La estrategia, según los funcionarios, busca desincentivar la migración irregular al alejar a los deportados de la frontera con EE. UU.
Las grandes potencias enfrentan límites cuando intentan utilizar el comercio exclusivamente como instrumento de presión política.
La guerra se ha convertido para la Casa Blanca en el método con el que los estadounidenses estudian geografía, y la fuerza militar, en el idioma para exportar la democracia estadounidense.
El 58 por ciento de los mexicanos considera que China es un socio confiable, frente al 34 por ciento que opina lo mismo de Estados Unidos. Además, siete de cada diez creen que Washington interfiere en los asuntos internos de otros países.
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¿Qué queda del derecho internacional si una de las principales potencias del mundo anuncia públicamente el ataque contra infraestructura esencial de otro Estado como parte de su política de disuasión?
La presión de Trump ha dado frutos. Para 2026, el presupuesto total de la OTAN alcanzará casi 1.5 billones de dólares.
En el discurso, Sheinbaum Pardo invoca la unidad nacional; en la práctica, su partido y sus funcionarios generan división.
La no renovación del Tratado entre México, EE. UU. y Canadá impactará en el desarrollo de México.
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Escrito por Cousteau
COLUMNISTA