Sextante
Las cloacas de los Epstein son la pus del imperialismo
En los dos documentales sobre los crímenes de Jeffrey Epstein y Ghislane Maxwell se muestra detalladamente cómo estos depredadores sexuales idearon eficaces mecanismos para seducir, reclutar y violar a centenares de adolescentes durante dos décadas.
En los dos documentales sobre los crímenes de Jeffrey Epstein y Ghislane Maxwell se muestra detalladamente cómo estos depredadores sexuales idearon eficaces mecanismos para seducir, reclutar y violar a centenares de adolescentes durante dos décadas. Pero sólo en el titulado Jeffrey Epstein, asquerosamente rico se mencionan los nombres de algunos personajes pertenecientes a la élite política y económica de Estados Unidos (EE. UU.) y entre ellos no figura Donald Trump, ni el de muchos potentados de otras naciones. En el documental denominado Ghislane Maxwell, asquerosamente rica tampoco se cita a ninguno de los magnates involucrados en los abusos sexuales, ya que el relato es sesgado y se obstina en evidenciar que sólo ellos, Epstein y Maxwell, fueron los proxenetas.
De los archivos sobre la asquerosa y delictiva praxis sexual generada por la élite capitalista de Occidente sólo se han difundido los correos, videos y fotos que, en los periodos de campaña electoral, eran convenientes a los candidatos de los partidos Demócrata y Republicano para desprestigiar a sus contrincantes. Hace años, en México se presentó una obra de teatro en la que un personaje femenino declaraba: “entre mujeres nos podemos hacer pedazos, pero jamás nos haremos daño”. Esta misma actitud están asumiendo los siniestros partidos gringos con la exhibición de las monstruosidades de Epstein y Maxwell.
Hace dos días, en Washington, la fiscal general de EE. UU., Pam Bondi, compareció ante la Cámara de Representantes para informar la labor del Departamento de Justicia en relación con el caso Epstein. Los demócratas llevaron al foro a 11 víctimas de abuso sexual y Bondi se negó siquiera a verlas y montó un vergonzoso espectáculo en el que repartió diatribas e insultos a los legisladores que le pedían ofrecer disculpas por no atender sus casos. Sin embargo, se equivoca quien piense que el Partido Demócrata vaya a cumplir porque, en realidad, tal invitación representó un arma mediática para golpear a sus oponentes.
Durante varias décadas, los connotados miembros de ambos bandos se han golpeado con denuncias por pedofilia y quizás también por asesinato y canibalismo. Hace falta que el pueblo estadounidense tome conciencia sobre el actuar de estos personajes: esta misma élite crapulosa y depredadora ha dirigido intervenciones militares en Guatemala, Panamá, Granada, República Dominicana, Nicaragua en el pasado reciente, y hace unas semanas en Venezuela; es la élite que bombardeó Yugoslavia para destruirla; la que invadió y cometió genocidio en Irak, Afganistán, Somalia y Libia.
Estos representantes del imperialismo instrumentaron el feroz genocidio en Gaza, donde hasta ahora han asesinado a cerca de 80 mil palestinos, más de 20 mil de los cuales eran niños; y los que han decidido mantener el siniestro plan de exterminar a la población de Cuba con el bloqueo comercial de más de seis décadas, cerco que ahora se intensifica con la carencia de petróleo y sus derivados; y que llevará a su agricultura, industria, turismo, etc., al colapso.
En una entrevista reciente, el presidente de Rusia Vladimir Putin advirtió: “las élites occidentales están acostumbradas a llenarse la barriga de carne humana y los bolsillos de dinero… se acabó el baile de los vampiros”. En efecto, frente a la plena decadencia del imperialismo, los vampiros insisten en atragantarse con vidas humanas y llenarse los bolsillos con la riqueza obtenida mediante el saqueo y la explotación del trabajo. Pero la hora de los sepultureros de ese orden social está llegando.
Escrito por Cousteau
COLUMNISTA