Ladrón de bicicletas ganó premios cinematográficos importantes en aquellos años de la posguerra.
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Las cintas que abordan historias ocurridas durante la Segunda Guerra Mundial son tal vez las más numerosas de toda la filmografía global. Y esto no es ninguna casualidad, pues la Segunda Guerra Mundial es el acontecimiento histórico más trascendente de la historia de la humanidad. Sin embargo, lo ocurrido en esta gigantesca conflagración tiene narrativas acordes a los intereses económicos y políticos de quienes cuentan la historia. Por ejemplo, en su inmensa mayoría, las cintas filmadas en Estados Unidos (EE. UU.) son películas apologéticas que presentan a la superpotencia imperialista como la nación que logró vencer al fascismo alemán y japonés.
También es una temática muy frecuente que en el cine norteamericano y europeo occidental se presente al holocausto judío como la mayor tragedia jamás sufrida por pueblo alguno durante la Segunda Guerra Mundial y, por lo tanto, los ejércitos y políticos estadounidenses son presentados como los mayores “humanistas”, salvadores del pueblo judío.
Hay una distorsión maniquea bien calculada de los que financian, dirigen y distribuyen la industria cinematográfica gringa pues, desde hace décadas, las élites de EE. UU. entendieron que es fundamental, para ejercer el control económico y político sobre la mayoría del planeta, hacer “un lavado” sistemático y continuo del cerebro a miles de millones de personas, pues la guerra por el control del mundo es también una guerra cognitiva. Sin embargo, ambas narrativas son totalmente falsas, pues quien salvó a la humanidad de la barbarie fascista fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y quien sufrió el genocidio más terrible y grande fue precisamente la URSS.
En la URSS, casi el 80 por ciento del ejército nazi fue aniquilado mientras los gobiernos de EE. UU. y de países aliados de Europa occidental especulaban con la guerra, pues deseaban que Hitler acabara con la sociedad comunista y por eso no abrieron el frente occidental, permitiendo que la URSS sufriera la destrucción de buena parte de su planta industrial y que sus campos agrícolas y ganaderos fuesen arrasados.
Fue el Ejército Rojo el que quebró la espina dorsal de la Wermacht en Stalingrado y la hizo retroceder hasta Berlín, donde Alemania capituló ante la URSS en mayo de 1945. La otra falsedad monumental consiste en afirmar que el mayor genocidio en la Segunda Guerra Mundial fue contra los judíos (los nazis aniquilaron a poco menos de seis millones de hebreos); el mayor genocidio fue el que perpetraron los nazis contra el pueblo soviético (más de 27 millones de personas asesinadas por el fascismo alemán).
Esos incuestionables hechos históricos llevaron a la industria cinematográfica soviética primero –y luego a la rusa– a narrar innumerables historias enmarcadas en la Segunda Guerra Mundial, que ofrecieron como resultado una nutrida pléyade de películas cuya mayoría exalta la gran hazaña histórica, a tal grado que este género se convirtió en un pilar de la identidad cultural del pueblo soviético. Así se filmaron cintas bélicas como El acorazado Potemkin (1925) y Alexander Nevski (1938) de Serguei Eisenstein. En El acorazado Potemkin podemos afirmar que el cineasta sienta las bases del realismo socialista como tendencia artística del cine, que se desarrollaría con connotaciones nuevas e influyendo poderosamente en otras cinematografías; fue muy notoria particularmente la influencia en el Neorrealismo italiano. Eisenstein nos presenta la rebelión de los marineros del acorazado en 1905, en Odesa, por las pésimas condiciones de alimentación y la opresión del régimen zarista; en la cinta, el protagonista principal no es un héroe individual, es la masa sublevada (cine coral), filme en que actúan principalmente actores no profesionales.
En las cintas bélicas más destacadas del cine soviético y del ruso se puede encontrar no sólo cine de alta calidad artística, sino la visión de un pueblo heroico que muestra al mundo la grandeza de su lucha por vencer a los enemigos del progreso.
Ladrón de bicicletas ganó premios cinematográficos importantes en aquellos años de la posguerra.
El documental de Yuval Abraham y Rachel Szor, centrado en el conflicto en Gaza, se convirtió en el único largometraje documental de la competencia principal del festival.
Este nuevo cine utilizó las viejas técnicas fílmicas producidas en la época de la dictadura de Mussolini; pero su enfoque era totalmente distinto.
El gran dictador es una obra maestra de sátira sociopolítica cinematográfica.
En esta historia, Charlot es un miembro más de la clase obrera que sufre cotidianamente los estragos de la explotación.
Luces de la ciudad es una comedia-melodrama que retrata a las clases sociales, muestra profundamente los valores de los parias, que son capaces de dar todo por la gente que aman.
En esta película, Chaplin nos muestra que el arte cinematográfico puede ser un poderoso vehículo para la “humanización” de millones de seres humanos.
Las películas de Chaplin reflejan el sufrimiento de los descamisados, los parias.
Los cineastas latinoamericanos, africanos, asiáticos o árabes están obligados a occidentalizarse si quieren “triunfar” internacionalmente.
El filme nos muestra, cómo los colonizadores europeos tienen esclavizados a los aborígenes, cómo matan al menor intento de inconformarse contra el maltrato.
Con El Acorazado Potemkin también se sentaron las bases del realismo que inspiraría a otras corrientes del cine como el Neorrealismo italiano, el cinema novo brasileño, la Nueva ola francesa, etc.
Antes de dedicarse al séptimo arte, Eisenstein había estudiado arquitectura e ingeniería, y en 1918 se unió al Ejército Rojo.
Más de 11 mil grabaciones se realizaron en 574 colonias de la capital; Roma Norte, Juárez y Ciudad Jardín fueron las locaciones más utilizadas.
El Expresionismo mostraba algo más complejo y de calado más interno: la angustia social, el sobrecogimiento moral y anímico de una sociedad en crisis.
El cine silente podría parecer algo arcaico para los espectadores del mundo actual.
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Escrito por Cousteau
COLUMNISTA