Más de 11 mil grabaciones se realizaron en 574 colonias de la capital; Roma Norte, Juárez y Ciudad Jardín fueron las locaciones más utilizadas.
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Pocas veces se han reunido varias naciones para realizar una serie de filmes con epopeyas de gran trascendencia histórica como ocurrió entre 1968-1972, cuando se desarrolló la coproducción entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Polonia, República Democrática Alemana (RDA), Yugoeslavia e Italia. Se trata de una serie de películas que abordan la Gran Guerra Patria, cuando –después de la batalla de Stalingrado– el Ejército Rojo toma la iniciativa estratégica para ir, primero, venciendo a la Wehrmacht por diversos frentes en la URSS, hasta desalojar a la infernal maquinaria nazi de su territorio para después, sin otorgar ninguna tregua y haciendo un inmenso y heroico esfuerzo, liberar a las naciones de Europa del Este de la odiada invasión de los fascistas alemanes y sus aliados. Liberación está dividido en cinco filmes que fueron dirigidos por el realizador soviético Yuri Ozerov.
Brevemente destaco lo principal de cada filme de esta serie: La bolsa de fuego es la primera cinta, cuyas principales escenas se centran en los preparativos y realización de la más grande batalla de tanques en la historia: la Batalla de Kursk. En medio de las acciones bélicas, aparecen las más connotadas figuras históricas, protagonistas de la guerra, como el mariscal Zhukov (Mikhail Ulyanov) –el más perspicaz y enérgico de los jefes militares soviéticos; José Stalin (comandante supremo y Jefe de Estado de la URSS; también aparece Adolfo Hitler (Fritz Diez).
Avance es la segunda película, en la que los aliados desembarcan en la isla de Sicilia y ante los fracasos de Benito Mussolini (Ivo Garrani), el rey de Italia ordena el arresto del dictador fascista. Se nos narra la etapa de la Segunda Guerra Mundial cuando el Ejército Rojo llega al río Dnieper. Stalin ordena el ataque contra los nazis en Kiev y libera esta ciudad.
Dirección del golpe principal es la tercera película. El alto mando del Ejército Rojo determina que se debe atacar a los alemanes por el frente donde menos sospechen debido a las condiciones del terreno –era pantanoso–, y así atacan por el lado de Bielorrusia. Durante la ofensiva resulta muy importante la participación de decenas de miles de partisanos bielorrusos. Es a esta batalla a la que Stalin denomina Operación Bagration, en honor al general Piotr Bagration, héroe de las guerras contra los ejércitos de Napoleón. En esta fase liberan Minsk de los alemanes. Y se recrea con mucho realismo cómo un grupo de oficiales nazis intenta asesinar a Hitler, porque se percatan de que éste conducía a Alemania al precipicio.
La cuarta película es La Batalla de Berlín; en esta cinta, Stalin ordena acelerar el ataque a la Wehrmacht por varios frentes. También, de forma objetiva, la historia fílmica nos presenta cómo, en la reunión en Yalta, Stalin les muestra a los jefes de Estado “aliados” –Franklin D. Roosevelt (Stanislaw Jaskewics), presidente de Estados Unidos (EE. UU.) y Winston Churchill (Yuri Durov)– una fotografía (donde están negociando, en Suiza, Allen Dulles –primer director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense– y el agente nazi Karl Wolff, lo que representa una prueba de la doble cara de los imperialistas, que estaban retrasando la formación del frente occidental, que significaría derrotar rápidamente a los alemanes; mientras, secretamente, se realizaban negociaciones de EE. UU. y Gran Bretaña con el gobierno de Hitler. Stalin advierte a los mandatarios de las potencias “aliadas” que “la confianza es lo más importante en una alianza”; y en sus narices rompe la fotografía.
La quinta película es El último Asalto, en la que, con energía y valor inmensos, el Ejército Rojo entra a Berlín y, tras una cruenta y última batalla, vence al nazismo. Las cinco películas que constituyen Liberación son una joya del cine soviético y una aportación imprescindible a la cinematografía mundial.
Más de 11 mil grabaciones se realizaron en 574 colonias de la capital; Roma Norte, Juárez y Ciudad Jardín fueron las locaciones más utilizadas.
Parenti llega a la conclusión de que el fascismo es exactamente lo contrario al socialismo porque responden a intereses completamente distintos.
El Expresionismo mostraba algo más complejo y de calado más interno: la angustia social, el sobrecogimiento moral y anímico de una sociedad en crisis.
El cine silente podría parecer algo arcaico para los espectadores del mundo actual.
Estas primeras producciones –casi todas de corta duración– eran cine documentalista que llamaba la atención de un público creciente.
Ven y mira es una narración fílmica que logra captar con profunda nitidez y elocuencia lo que sufrió el pueblo soviético durante La Segunda Guerra Mundial.
Cada 12 de junio, Rusia celebra su Día Nacional, una fecha que conmemora la declaración de soberanía de 1990 y recorre más de mil años de historia, desde los antiguos principados hasta la Rusia contemporánea.
Liberación fue criticada en Occidente, acusándola de constituir una serie de películas “propagandísticas” que pretendían opacar las versiones cinematográficas estadounidenses y europeas sobre la Segunda Guerra Mundial.
EE. UU. es el depositario del legado nazi, y que al igual que la de Hitler, su política es antagónica al progreso, la paz y el bienestar de los pueblos.
La Ascensión nos narra cómo dos combatientes partisanos soviéticos robaron una oveja a un colaboracionista de los nazis.
En la derrota de Hitler fue realmente determinante el heroísmo consciente del pueblo soviético y de su ejército, así como la creatividad de los defensores de la patria socialista en el diseño y fabricación de armamento novedoso.
Pocas veces, una cinta como Cuando vuelven las cigüeñas (1954), del soviético Mijail Kalatazov, logra ser una obra de arte de alto contenido artístico y, sobre todo, reflejar el arte cinematográfico de forma realista y poética.
A 81 años de la victoria del Ejército Rojo sobre el nazifascismo, el raquítico imperialismo estadounidense y la ahora colonizada Europa quieren ocultar la gran epopeya militar con la que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) concluyó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
En pleno auge de la Guerra Fría, el filme soviético Aquí los crepúsculos son más apacibles (1972), del realizador Stanislav Rostotki, da un ejemplo del buen cine realizado en aquel país durante décadas.
La balada del soldado es una historia de gran aliento humano; narra la vida y el amor que se mueven en el ámbito de la muerte y la destrucción. La balada del soldado es una joya de la cinematografía mundial.
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Escrito por Cousteau
COLUMNISTA