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¿Cómo surgió la fábrica de sueños?
Estas primeras producciones –casi todas de corta duración– eran cine documentalista que llamaba la atención de un público creciente.


La primera vez que los hermanos Lumière efectuaron la proyección privada de un documento fílmico fue el 22 de marzo de 1895; esta primera exposición fue ante la Sociedad para el Desarrollo de la Industria Nacional en la ciudad de París; ahí mostraron el cortometraje La salida de los obreros de la fábrica. Los hermanos Luis y Auguste Lumière, sin embargo, consideraron que su invento tenía un potencial no sólo científico, sino que podría generar ingresos económicos, por lo que, el 28 de diciembre de ese mismo año, realizaron una proyección comercial y pública de imágenes en movimiento de varios cortometrajes en el Gran Café de París.

En esa función cobraron las entradas a los asistentes. El cinematógrafo de los Lumière utilizó un invento de Thomas Alva Edison como antecedente inmediato: el kinetoscopio (que permitía ver imágenes en una mirilla individual). Con el cinematógrafo, los Lumière presentaron unas fotografías unidas en secuencia, que fueron proyectadas con una potente lámpara sobre la pantalla y consiguieron que esa sucesión de imágenes estáticas continuas aparecieran en movimiento. Este primer aparato de los hermanos Lumière pudo filmar, copiar y proyectar imágenes.

El cine primigenio no presentaba historias de ficción, sino actividades humanas de diversa índole, como documentos que reflejaban la realidad citadina, la del campo, actividades productivas, culturales y recreativas, etc.; también mostraba paisajes de la campiña o de lugares exóticos y paisajes urbanos.

Estas primeras producciones –casi todas de corta duración– eran cine documentalista que llamaba la atención de un público creciente. Sin embargo, el cine, para poder convertirse en un fenómeno verdaderamente masivo y en un negocio que dejara cantidades multimillonarias, debió convertirse en cine de ficción. Fue en Estados Unidos donde surgió la llamada industria del cine, es decir, actividad que no se conformaba con unas cuantas producciones presentadas en pocos locales, como teatros y otros foros, muchos de ellos reducidos.

Fue en Nueva York donde comenzaron a filmarse las primeras cintas de ficción (en esa época: los primeros años del Sigl XX), las patentes de producción cinematográfica estaban en manos de Thomas Alva Edison, quien creó la Motion Patents Company y cobraba cuotas a quienes producían películas; a aquellos que intentaban eludir este control mafioso, Edison los acorralaba. En estas circunstancias, varios productores y directores –la mayoría de ellos inmigrantes de Europa del Este y de religión judía– buscaron lugares alejados de ese control.

En 1913, los productores Jesse Lasky y Sam Goldfish (que cambió su apellido posteriormente por Goldwyn) buscaron locaciones en la soleada California; así encontraron un granero abandonado –en la esquina de Vine y Selma– para que el director Cecil B. DeMille rodara la cinta La mujer india; así surgió la llamada Meca del cine, en un viejo rancho llamado Hollywood, lo que sería la sede de los “Estudios” cinematográficos más famosos y poderosos que impulsarían un gran negocio. Can Laemmie fundó Universal; Adolph Zukor, Paramount; Los hermanos Wagner, Wagner Brothers; Louis Mayer, junto con Goldwyn, La Metro-Goldwyn-Mayer (MGM); y William Fox, Fox film Corporation.

Fue hasta 1915 cuando la industria del cine obtuvo grandes ganancias. Y, aunque los mismos especialistas en la historia de Hollywood no pueden precisar cuánto dinero ha generado esta industria, algunos señalan que, en estos 111 años, tales empresas han obtenido más de un billón de dólares. En otras partes del mundo –sobre todo en Europa–, el cine también desarrolló una industria que competía con las producciones estadounidenses. A pesar de ser silente, en sus inicios el cine creó piezas cinematográficas consideradas como obras maestras del séptimo arte.


Escrito por Cousteau

COLUMNISTA


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