Cargando, por favor espere...

Economía
Otra vuelta de tuerca al rearme y sumisión de Europa
La presión de Trump ha dado frutos. Para 2026, el presupuesto total de la OTAN alcanzará casi 1.5 billones de dólares.


En julio pasado, los miembros de la OTAN celebraron su 36ª cumbre en Turquía. La OTAN es una herramienta del imperialismo estadounidense que, para imponer su control sobre el mundo, vendió a Europa el miedo a una supuesta amenaza comunista liderada por la URSS. El engaño quedó al descubierto cuando, tras la disolución de la Unión Soviética, la Alianza no sólo no desapareció, sino que siguió expandiéndose en dirección clara a la frontera de Rusia.

Hoy, la OTAN se rearma sin disimulo. Aunque habla de disuasión y defensa, las agresiones que ha cometido contra Irán y Venezuela permiten interpretar ese rearme como una preparación ofensiva dirigida contra Rusia. No hace falta recordar que existe un plan para desmembrar esta vasta nación a fin de someter a sus pueblos al saqueo.

Los analistas coinciden en que esta cumbre fue menos relevante que las de 2022 –tras el estallido de la guerra en Ucrania– o la de 2025, cuando llegó Trump a la presidencia estadounidense. Esta vez, la reunión se limitó a revisar los acuerdos del año anterior. Aun así, vale la pena repasarlos para entender los verdaderos propósitos de la organización.

El primer acuerdo trata sobre el financiamiento de esta funesta organización. Hasta ahora, el grueso del gasto lo ha pagado el contribuyente estadounidense, pero, espoleado por un enorme déficit fiscal, Trump exige que los socios europeos asuman una parte mayor de dicho gasto.

No obstante, ese reparto original no fue un error del imperio: le permitió a EE. UU. tener rodeada militarmente a Rusia y aun a los propios europeos. En 2025, había más de 68 mil soldados estadounidenses en Europa; 31 bases permanentes, donde EE. UU. ejerce jurisdicción sobre su personal, aunque estén en suelo extranjero; y un mando central que actúa al servicio de Washington con una sumisión vergonzosa, como se vio en el trato de Mark Rutte con Trump y en los mensajes que intercambiaron y que este último hizo públicos para mayor humillación.

La presión de Trump ha dado frutos. Para 2026, el presupuesto total de la OTAN alcanzará casi 1.5 billones de dólares: el 57 por ciento lo pondrá EE. UU. y el 43 por ciento, el resto de miembros, que sólo este año aumentarán su gasto un 10 por ciento. Casi todos los “aliados” dedican al menos el dos por ciento de su PIB a defensa. La austeridad quedó aplastada por la exigencia imperial de más gasto en defensa con el perverso argumento de la estrategia de disuasión y defensiva.

Otro acuerdo clave fue el respaldo a Ucrania en su guerra contra Rusia. EE. UU. exige que Europa y Canadá asuman el coste de sostener al régimen fascista que comanda Zelensky. A regañadientes, pero los europeos están pagando: en 2025 más de 50 mil millones de dólares de sus presupuestos fueron a parar a la ofensiva ucraniana.

Por último, se revisaron los mecanismos de coordinación entre la compra de armamento y la industria bélica. El carácter de los tres asuntos, a fin de cuentas, revela la madre del cordero, a saber, el financiamiento del complejo industrial militar imperialista. Ante el permanente fantasma de la recesión económica y la pérdida de competitividad de Occidente, el imperio está apostando por este sector como motor económico y fuente de poder ante el mundo. Para ello, ha arrastrado a las serviles élites gobernantes en Europa y Canadá a convenir con sus intereses, aunque éstos impliquen el sacrificio del bienestar y la seguridad de sus propios pueblos. Y son esos pueblos quienes podrían detener esta locura a condición de ganar conciencia y organizarse en torno a un proyecto de transformación radical del imperialismo estadounidense. 


Escrito por Vania Sánchez

Licenciada en Economía por la UNAM, maestra en Economía por El Colegio de México y doctora en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona (España).


Notas relacionadas

El Kremlin justifica la intervención de las compañías por pertenecer a naciones consideradas hostiles.

El Movimiento Antorchista es una organización política que se fundó hace 52 años, actualmente tiene cerca de dos millones de agremiados.

El partido del presidente Vladímir Putin mantiene mayoría constitucional tras las elecciones legislativas del 18 al 20 de septiembre.

"Si esto no se cuestiona, amenaza la libertad de prensa y el derecho del público a un periodismo independiente, libre de la interferencia del gobierno", aseguraron.

Los acontecimientos de Yemen tienen también implicaciones geopolíticas y económicas de alcance mundial.

La oferta de dinero a los votantes para que gane el Partido Republicano y el ataque discriminatorio del vicepresidente de EE. UU., son muestras palpables de la decadencia del imperio.

Las élites ucranianas continúan hablando exclusivamente en ruso en la vida cotidiana, fuera del campo de los medios.

Es un grave error que el PAN, pero sobre todo el PRI, prefieran coquetear con la ultraderecha internacional que ya gobierna en distintos países de América Latina.

Lo cierto es que nunca nadie había colocado al pueblo en tanto peligro como los funcionarios actuales.

Washington no puede seguir sosteniendo simultáneamente sus dos frentes convencionales, Rusia e Irán.

El Kremlin advierte que las nuevas medidas contra el sector energético ruso podrían dificultar una salida negociada al conflicto en Ucrania.

El acuerdo fue suspendido por la Administración Biden ante el riesgo de víctimas civiles en Gaza.

El Servicio de Inteligencia Exterior ruso afirmó que la Comisión Europea presiona a Kiev para reclutar mujeres y facilitar el retorno de refugiados ucranianos; la Unión Europea rechazó la acusación y Ucrania sostiene que no existe ningún plan para una movilización femenina obligatoria.

Este proyecto de seguridad fronteriza genera profundas críticas locales y nacionales, y suspende leyes ambientales, entrelazándose con la narrativa de control migratorio y políticas de tierras federales.