Tribuna Poética
Anárquica, del poeta y periodista Inocencio Pellegrini Lombardozzi
Realizó su amplia labor en la prensa anarquista latinoamericana de principios del Siglo XX.
Bajo los seudónimos Juan Cualquiera, Lombardozzi, Leonardo DAK, I.P. Revolucionario y Jean Le Tremardier, el poeta y periodista italoargentino Inocencio Pellegrini Lombardozzi (1882-1908) realizó su amplia labor en la prensa anarquista latinoamericana de principios del Siglo XX.
Siendo su padre un boticario acomodado de la ciudad de Mendoza, su esmerada instrucción y su temprano contacto con el movimiento anarquista lo llevó, a los 19 años, a viajar a Chile, integrándose al movimiento ácrata de Santiago y Valparaíso, convirtiéndose en corresponsal de La protesta humana, de Buenos Aires y colaborando con las principales publicaciones anarquistas chilenas de la época: El Faro, La Luz, ¡La Protesta del Panadero!, ¡Tierra y Libertad! y La Agitatore (órgano de los anarquistas italianos en Argentina), además de participar en numerosas manifestaciones callejeras en las que destacaba por sus extraordinarias dotes de orador, lo que le acarreó más de una vez el encarcelamiento y la tortura en la célebre prisión de Santiago, famosa por la crueldad y las condiciones inhumanas a que se sometía a los presos, especialmente a los políticos.
Expulsado de Chile en 1902, pasó al Perú, donde continuó su acción propagandística en publicaciones como La Antorcha, El Oprimido, Eco popular, Redención, El Ferrocarril o Humanidad.
En 1908, en el punto más alto de su labor política, y antes de terminar su libro Memorias de un tísico, la enfermedad que había minado poco a poco sus fuerzas terminó por vencerlo. La prensa anarquista le rindió amplio homenaje, pasando a convertirse en una de las figuras más queridas del anarquismo chileno. Fuente: Diccionario biográfico de las izquierdas latinoamericanas, en Internet.
Hoy reproducimos su poema Anárquica; se trata de un ACRÓSTICO, antiguo juego de ingenio literario que consiste en formar una palabra o una frase empleando para ello una parte fija de la composición, en este caso la primera letra. Decidimos respetar la ortografía original de este poema de principios del siglo pasado que, a pesar de su imperfección formal, refleja fielmente el ideario de su autor usando un recurso de la poesía cortesana con el que llama a la insurrección obrera.
Aspiración sublime del corazón humano,
Nuncio entre los hombres de paz i libertad,
A los esclavos yergues i asustas al tirano,
Rindiendo ante tu empuje la iniquidad social,
Quién a tu voz no corre ardiente a la batalla,
Un hacha i una bomba frenético empuñar?
I quién no expone, osado, su pecho a la metralla,
Alzando el negro lábaro, sediento de matar?
En vano los mugrientos ilotas del trabajo
Sumisos ante el amo imploran compasión,
Responde al triste lloro que viene desde abajo,
El escarnio infame que goza del dolor.
Besa humildemente el pueblo envilecido
El yugo que el tirano atara a su cerviz;
La sangre de los parias a mares se ha vertido
I el pueblo sigue esclavo, y el pueblo es infeliz…
Oh! altivos cruzados de la muerte
No temáis el odio, la saña del burgués,
I vamos entonando el himno de los fuertes
Debajo de la sombra que arroja mi pavez.
Impávidos avancemos buscando la venganza,
No es tiempo que en las calles resuene nuestra voz?
Al par que entonaren un himno a la Esperanza
Morirán los tiranos al golpe de la hoz;
I que al mañana espléndido miremos alborozados
Todos los pueblos unidos, felices, hermanados,
Alzando de los libres el cántico de amor!
Escrito por Tania Zapata Ortega
Correctora de estilo y editora.