El PCCh se erige no sólo como el timonel del desarrollo de su propia nación, sino como un referente de ingeniería política, estabilidad y disciplina organizativa para todos los pueblos del mundo.
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En 1997, en un contexto donde el bloque socialista había caído y los otrora “marxistas” –devenidos renegados– cantaban loas al capitalismo y eran sus acólitos más serviles, Michael Parenti escribió Blackshirts and Reds (Camisas negras y Rojos), un libro donde hace un valiente alegato en contra de la equiparación simplista (pero tan difundida, incluso entre importantes académicos) entre el socialismo y el fascismo, bajo la etiqueta de “totalitarismo” partiendo del análisis marxista. Parenti falleció este año, 2026, y fue tal vez el único intelectual activo en las universidades estadounidenses que reivindicó la importancia histórica de la URSS y la vigencia del marxismo en un momento de severa represión para todo aquel que retomara las categorías marxistas para el análisis de la realidad, explicitando las consecuencias políticas de tal análisis, sin limitarse a un discurso puramente teórico y abstracto.
El análisis marxista no tiene parangón si lo comparamos con las otras teorías existentes en las ciencias sociales en su capacidad de explicación de la realidad. Lo que captamos inmediatamente con nuestros sentidos es solamente la apariencia de los fenómenos y es tarea de la ciencia desvelar el funcionamiento real de lo que acontece. En términos de Parenti, el marxismo “es una verdadera ciencia en el sentido de que permite conceptualizar sistemática y sistémicamente determinada realidad social”; con su método de conocimiento es posible entender lo general y lo específico de esa realidad y la relación entre ambos niveles, mediante un proceso de abstracción, necesario para moverse de las apariencias que nos presenta la realidad inmediata de manera desordenada y sin relación alguna entre los fenómenos.
El marxismo parte de un postulado esencial: los seres humanos para vivir necesitan trabajar para producir sus medios de vida mediante la modificación de lo que ofrece la naturaleza, y, en este proceso establecen determinadas relaciones sociales independientes de su voluntad. En el capitalismo es el trabajo del obrero el que produce toda la riqueza material a partir de la naturaleza, pero donde las herramientas para transformarla son propiedad privada de la clase capitalista; por este solo hecho es posible que se apropien de la mercancía que ellos no producen para después venderla y tener dinero contante y sonante. El capital obtenido después de la venta de las mercancías no se queda almacenado: lo que diferencia al sistema capitalista del resto de los modos de producción que han existido a lo largo de la historia es que su único propósito es acumular y acumular más capital a costa de la explotación continua y cada vez mayor de los obreros. El Estado juega un papel fundamental para mantener la estructura de clases imperante mediante sus instrumentos de represión, y, además, este papel se vuelve cada vez más esencial ante la desigualdad económica rampante y las crisis económicas.
El motor de la historia, escribieron Marx y Engels en el Manifiesto de Partido Comunista, es la lucha de clases. Las clases sociales no son algo que se deba entender por sí mismas, sino que se deben entender como un concepto relacional y no en términos de gradación; una implica a la otra. En términos generales, por un lado, los capitalistas, y por otro los trabajadores, y la relación que se establece entre ambas es de explotación. Por lo tanto, para que la riqueza del capitalista exista, necesita la pobreza de los trabajadores.
Con esta arma del pensamiento, afilada para ver más allá de las apariencias que nos presenta en primera instancia la actividad humana, Parenti llega a la conclusión de que el fascismo es exactamente lo contrario al socialismo porque responden a intereses completamente distintos, a intereses de clases sociales que están en contradicción directa. El fascismo en Alemania o Italia comenzó con organizaciones paramilitares (los Camicie Nere en Italia Sturmabteilung en Alemania) dedicadas fundamentalmente a romper a las organizaciones obreras, que habían comenzado a movilizarse ampliamente ante el ejemplo ruso. Quienes impusieron a Hitler –porque nunca llegó al poder obteniendo la mayoría de la votación– fueron los capitalistas alemanes y poderosos conglomerados estadounidenses e ingleses, como Ford, los Rockefeller, DuPont o General Motors. El mismo apoyo recibieron Mussolini y Franco. Y los tres le sirvieron bastante bien a la clase capitalista al disciplinar con una fuerza represiva feroz a los trabajadores. Ésa fue su labor fundamental: rescatar a la clase capitalista, que veía cómo el terror rojo se expandía, amenazando no sólo sus ganancias por el mayor poder de negociación de las organizaciones obreras y populares, sino su misma existencia como clase social. Parenti también advierte: una gran horda de fascistas fue rescatada por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, y hay que tomarlo en cuenta al analizar nuestros tiempos.
El PCCh se erige no sólo como el timonel del desarrollo de su propia nación, sino como un referente de ingeniería política, estabilidad y disciplina organizativa para todos los pueblos del mundo.
La prosa de Álvaro Mutis tiene tanto de poética como su poesía roza la narración.
Su primera novela fue La cabeza en las nubes (1989).
“La literatura latinoamericana, en especial los géneros narrativos, nacieron comprometidos fundamentalmente con la realidad social…”
Ven y mira es una narración fílmica que logra captar con profunda nitidez y elocuencia lo que sufrió el pueblo soviético durante La Segunda Guerra Mundial.
Cada 12 de junio, Rusia celebra su Día Nacional, una fecha que conmemora la declaración de soberanía de 1990 y recorre más de mil años de historia, desde los antiguos principados hasta la Rusia contemporánea.
El presidente chino propuso ampliar la cooperación económica, política y militar con Corea del Norte, además de reforzar la coordinación estratégica ante los cambios globales.
Liberación fue criticada en Occidente, acusándola de constituir una serie de películas “propagandísticas” que pretendían opacar las versiones cinematográficas estadounidenses y europeas sobre la Segunda Guerra Mundial.
EE. UU. es el depositario del legado nazi, y que al igual que la de Hitler, su política es antagónica al progreso, la paz y el bienestar de los pueblos.
Liberación está dividido en cinco filmes que fueron dirigidos por el realizador soviético Yuri Ozerov.
Existe el fascismo en su forma genérica, aunque con diferentes especies, como son hoy el sionismo israelita y el imperialismo estadounidense encabezado por Donald Trump, o los neonazis banderistas de Ucrania.
La Ascensión nos narra cómo dos combatientes partisanos soviéticos robaron una oveja a un colaboracionista de los nazis.
En la derrota de Hitler fue realmente determinante el heroísmo consciente del pueblo soviético y de su ejército, así como la creatividad de los defensores de la patria socialista en el diseño y fabricación de armamento novedoso.
La guerra es una necesidad del sistema capitalista para permanecer.
Schulz explica cómo es el sistema económico y político de China, aborda la discusión alrededor de la democracia y el peso que sigue teniendo la tradición confuciana.
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Escrito por Gladis Eunice Mejía
Maestra en Economía por la UNAM.