Nos complace la victoria del valiente pueblo de Yemen", escribió Mohamad Reza Aref, vicepresidente primero de Irán en redes.
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A casi un mes de guerra, Estados Unidos (EE. UU.) no ha logrado derrocar al gobierno de Irán ni adueñarse de sus riquezas; tampoco ha podido tomar el control del golfo Pérsico y del estratégico estrecho de Ormuz. Las cosas le han salido mal y está en un atolladero. Los vecinos árabes no se le unen como en otras ocasiones, no obstante que Irán bombardea las bases militares estadounidenses localizadas en sus territorios. Incluso el presidente de Turquía (país de la OTAN) ha condenado el ataque contra Irán.
Los aliados europeos se resisten a sumarse. España niega el uso de las bases militares en su territorio. En Alemania, el presidente Frank-Walter Steinmeier declara que: “La guerra contra Irán (…) viola el derecho internacional” (HispanTV, 24 de marzo). En medio de recriminaciones, Trump llamó a sus aliados a formar una coalición para liberar el estrecho y a escoltar sus buques petroleros: ninguno acudió. El poderío militar iraní los mantiene a prudente distancia. Ésa es la verdadera causa de su posición “antibélica”.
Económicamente la guerra causa estragos. Su financiamiento es insostenible a largo plazo. Un informe del Pentágono al Congreso reporta que, en los primeros seis días, Washington gastó 11 mil 300 millones de dólares (mdd): 11 mil 500 dólares por segundo (Sputnik, 23 de marzo). El secretario de Guerra pide 200 mil mdd para la campaña en Irán, pero “Dos funcionarios estadounidenses anónimos dijeron a The Intercept que un conflicto de (…) ocho semanas (podría costar a los contribuyentes) cerca de 250 mil millones (…) el Pentágono ‘no tiene conocimiento del costo real’ y la duración de la operación sigue siendo incierta” (HispanTV, 20 de marzo). Una acción fulminante, como la que Trump soñaba, era el escenario ideal; la prolongación del conflicto será devastadora.
Globalmente aumentan los precios de los energéticos. El petróleo se cotiza a 114 dólares por barril (en diciembre costaba 61). La escasez favorece a Rusia, y EE. UU. levantó sanciones al petróleo ruso para aumentar la oferta y mantener el precio. Irán también aprovecha. Está exportando más que antes del conflicto y cierra el estrecho al cruce de países enemigos. “Según datos de la firma Kpler (…) Irán ha obtenido alrededor de ocho mil 700 millones de dólares en beneficios potenciales únicamente por el incremento del precio del crudo (en tránsito)” (HispanTV, 21 de marzo). Cómo estarán las cosas que, en plena guerra, EE. UU. levantó las sanciones ¡al petróleo iraní!
También se afectan “las cadenas de suministro de insumos clave como fertilizantes (…) Alrededor de un tercio del suministro mundial de fertilizantes pasa por el estrecho de Ormuz, y los precios de estos ya alcanzaron su nivel más alto desde septiembre de 2022, con un aumento del 44 por ciento, según el informe semanal de Green Markets” (Sputnik, 23 de marzo). Ello provocará una fuerte inflación global con secuelas de hambre. A esto condena al mundo el capitalismo rapaz.
Internamente, Trump se debilita, más aún por el encarecimiento de la gasolina. “The Telegraph: Trump ha perdido el control de la guerra en el extranjero y se enfrenta a una batalla en el interior” (Hispan TV, 23 de marzo). Y según una encuesta de Reuters/Ipsos, sólo el 36 por ciento aprueba su gestión. En el ejército, “Son cada vez más los militares que argumentan su renuencia a ser ‘peones políticos’ en este conflicto por intereses de Israel, reporta el medio Huffpost citando sus fuentes en las Fuerzas Armadas de EE. UU” (Sputnik, 23 de marzo).
Trump busca desesperadamente salir de la trampa donde se metió y sus fanfarronadas no le sirven. Primero amenazó a Irán con atacar sus instalaciones eléctricas si no abría el estrecho, pero ante la enérgica negativa, desistió, arguyendo falsamente que Irán “pidió” negociar, cosa que este país niega; por el contrario, exige la salida incondicional de EE. UU. e Israel y el pago de los daños causados.
Contra lo esperado, Irán reforzó sus ataques contra Israel y las bases militares estadounidenses, como consignan algunos medios y personalidades occidentales. Dice León Panetta, exsecretario de Defensa y exdirector de la CIA: “Donald Trump está atrapado ‘entre la espada y la pared’ tras tres semanas de guerra contra Irán” (HispanTV, 23 de marzo). En términos semejantes publica The Economist: “Aunque Donald Trump dice que ha ‘destruido el 100 por ciento de la capacidad militar de Irán’, ese cero por ciento que aparentemente queda está causando estragos en la economía global” (HispanTV, 21 de marzo). Finalmente, “El exjefe del servicio de inteligencia británica MI6 (…) afirma que la República Islámica tiene la ventaja en el conflicto. Alex Younger: creo que hace unas dos semanas EE. UU. prácticamente le cedió la iniciativa a Irán. Irán ha sido más resistente de lo que cualquiera esperaba” (HispanTV, 25 de marzo).
Pero ¿qué falló en los cálculos imperialistas al lanzar esta guerra? De inicio, se subestimó la capacidad militar de Irán, que ha podido destruir potentes radares, dejando “ciegos” a los ejércitos atacantes. EE. UU. acercó su mayor portaaviones (el más grande del mundo), el USS Gerald R. Ford que, bajo el fuego de misiles iraníes, se dio a la fuga, “por un incendio en los baños”. Al respecto, el senador nigeriano Shehu Sani declaró con ironía: “he aprendido dos cosas en la guerra en curso. La primera es que un incendio en el baño puede inutilizar un poderoso portaaviones; y la segunda es que el sistema THAAD (radar), que no puede defender Jordania, puede venderse a Emiratos Árabes Unidos por cuatro mil 500 millones de dólares” (HispanTV, 21 de marzo). El icónico caza furtivo F35, invicto hasta hoy, fue blanco de misiles iraníes.
EE. UU. no pudo tomar el golfo Pérsico. Irán tiene el control del estrecho de Ormuz. La pretendida invencibilidad militar estadounidense ha volado en pedazos. La tan ponderada “cúpula de hierro” israelita era supuestamente invulnerable, capaz de abatir cualquier proyectil. Hoy el mito se derrumba: la cúpula ha resultado más bien una coladera de hierro, barrenada por andanadas de misiles iraníes.
Asimismo, los grupos chiitas de otros países apoyan firmemente a Irán. Es el llamado Eje de la Resistencia, constituido por Hezbolá en el Líbano, la Resistencia Islámica en Irak, el grupo Anzaralá, que gobierna la mayor parte de Yemen, Hamás en Gaza y otras agrupaciones. En estos días, las fuerzas militares de Polonia acantonadas en Irak se retiraron ante los ataques de la Resistencia Iraquí.
Otro grave error de cálculo político, producto de la soberbia imperialista, fue suponer que, asesinando al Ayatola y otros altos líderes, la revolución iraní colapsaría. Ocurrió otra cosa. “El plan de Israel para un cambio de régimen en Irán ha colapsado”, reconoció The New York Times. El régimen iraní sigue intacto, admite Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional de EE. UU. Y es que, además de su poderío militar, el gobierno iraní cuenta con un fuerte apoyo popular, ése sí, una verdadera cúpula de hierro ideológica y política. Día y noche, enormes multitudes se movilizan en Irán y otros países árabes, incluso cuando en las cercanías caen misiles.
Irán es un pueblo profundamente orgulloso de su milenaria cultura, dispuesto a defenderla aun a costa de la vida. Esos niveles de nacionalismo progresista y de sentimiento religioso profundamente arraigado constituyen una poderosísima fuerza de motivación en la resistencia, fuerza que EE. UU. no tiene.
Pero los reveses imperialistas frente a Irán no son simples errores, aunque adquieran esa forma: esencialmente expresan un debilitamiento sistémico. Dicen que la casualidad es la forma en que se manifiesta la necesidad, y así ocurre aquí, con las tonterías y bravuconadas de Trump, que más allá de lo anecdótico evidencian la decadencia del imperio. Decían antiguamente los griegos que cuando los dioses quieren destruir a los hombres, primero los vuelven locos, como vemos hoy. El imperio, pues, se ve agotado, y en Irán se halla atrapado y sin salida a la vista, víctima de sus fantasías de omnipotencia.
El resultado de esta guerra reconfigurará la geopolítica global. La derrota de Israel y EE. UU., como hasta hoy se avizora –a reserva de algún giro inesperado–, convertirá a Irán en la gran potencia en Medio Oriente y en un poderoso bastión antiimperialista que, unido a los BRICS y aliado estrecho de Rusia, constituirá un factor de paz. Además, propiciará la liberación de Palestina, sin duda un inmenso triunfo para la humanidad.
Nos complace la victoria del valiente pueblo de Yemen", escribió Mohamad Reza Aref, vicepresidente primero de Irán en redes.
El crudo Brent alcanzó su mayor nivel en cuatro meses ante el temor de una prolongación del conflicto y posibles afectaciones al suministro mundial de petróleo.
La República Islámica de Irán no busca la guerra ni la expansión de la inseguridad en la región; sin embargo, jamás guardará silencio ante la agresión, la matanza de civiles y la violación de su soberanía nacional.
Las imágenes de las cámaras de seguridad y el análisis de los restos del armamento usado han puesto el foco sobre misiles utilizados por las fuerzas armadas de Estados Unidos.
La derecha se ha fortalecido ante el progresivo desgaste de aquellos gobiernos que en su momento pudieron plantar cara al imperio.
El encarecimiento de energía, combustibles y alimentos podría prolongarse mientras continúen las hostilidades en la región.
El embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, afirmó que un ataque militar de Estados Unidos contra una vivienda en Kuhestak, donde se celebraba una boda, dejó más de 70 civiles muertos o heridos, principalmente mujeres y niños.
Los líderes políticos piden que el conflicto se resuelva por vías diplomáticas.
Moscú está dispuesto a proporcionar bienes esenciales a Teherán, dijo el presidente Vladímir Putin.
Su ideología de racismo y Apartheid le ha venido como anillo al dedo tanto en su infancia en Sudáfrica como en los tiempos actuales del imperio.
Los intercambios de mercancías, materias primas, maquinaria, equipo y bienes terminados, así como la venta y compra de servicios, con el tiempo fueron creciendo en proporciones descomunales.
El Gobierno Federal se endeuda cada día con tres mil 766 millones de pesos, no atiende los problemas más sentidos de la población y no está atacando de raíz los problemas de pobreza y marginación.
La ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, marcó el punto de inflexión sobre el orden imperante en Asia occidental tras la Segunda Guerra Mundial.
Las fuerzas armadas están recurriendo a recursos de la nómina para solventar costos extraordinarios.
El portavoz del ejército iraní, Mohammad Akrami Nia, compartió que las fuerzas armadas fortalecen su capacidad militar.
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Escrito por Abel Pérez Zamorano
Doctor en Economía por la London School of Economics. Profesor-investigador de la Universidad Autónoma Chapingo.