Tijuana tiene una tasa de 138 homicidios por cada 100 mil habitantes, razón por la que ocupa el primer lugar del ranking mundial.
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La salida de los problemas del país no está hacia atrás, sino adelante. Debemos tener proyecto propio y estar con la multipolaridad de los BRICS. No hay duda de que la derecha se organiza para tomar el poder en México, no les importa el pueblo, ¡son traidores y nosotros, no!
El dirigente del Movimiento Antorchista examina los intereses y los márgenes de acción de México en la puja imperialismo-multipolaridad. Con visión prospectiva, perfila los efectos globales de la geopolítica de Estados Unidos (EE. UU.), y proyecta una luz de optimismo al reivindicar el poder emancipador del pueblo organizado.
buzos (b). Al usar presión y poder para lograr sus objetivos geopolíticos, Donald Trump trastocó los cimientos del orden de la segunda posguerra. ¿Impedirán su propósito la clase trabajadora y las fuerzas anti-hegemónicas?
Aquiles Córdova Morán (ACM).- No sólo pueden, sino que lo van a lograr porque lo que hace el presidente de EE. UU. no es una demostración de poderío, de bonanza, de estar en el cenit del poder político, económico y militar de su país; prueba que están conscientes de que han entrado en una fase de decadencia que desde mi punto de vista es irreversible.
Ello no es fruto de un error o de que algo no se ejecutara con la calidad que debiera. ¡No!
La decadencia se debe al éxito del capitalismo norteamericano que ha ido desarrollando, creciendo y perfeccionando el mecanismo a través del cual explota el trabajo asalariado.
¿Qué quiero decir? Los poderosísimos monopolios norteamericanos han optado –porque creen que eso les conviene– por automatizar cada vez más el proceso productivo, por sustituir a los trabajadores por máquinas con mayor capacidad de autonomía y finalmente por robots que hacen el trabajo que antes hacía el obrero; han procedido a desalojarlos, a desemplearlos.
Soy partidario de la teoría de que el valor nuevo lo producen los obreros, las máquinas no producen valor, transmiten el valor a la mercancía, pero nada más y ahí es de donde se obtiene la ganancia del capital. Si el capital desecha a los obreros, entonces la ganancia disminuye.
Eso no tiene remedio, pues para que EE. UU. lograra revertir ese proceso debería dejar de ser capitalista y no lo va a hacer. La decadencia del imperialismo es evidente, es una enfermedad nacida de su propio desarrollo, y por tanto es irreversible, hay pruebas.
Como sabemos, lo que hace Trump viene de tiempo atrás, con el intento de levantar la tasa de retorno de ganancia de los grandes capitalistas y monopolios con medidas que también han sido agresivas y lesivas para la estabilidad mundial y no lo han logrado.
Por ejemplo, han emprendido guerras por todo el mundo, lo vimos en Yugoslavia, siguieron con Libia y todo el norte de África y Afganistán. No ha cesado la violencia y no es, como dicen, porque quieren llevar la democracia y el respeto a los derechos humanos o cosas por el estilo. Sabemos que no es cierto.
Esas guerras están ideadas para extraer recursos de países que invaden para tener asegurado el abasto de materias primas. También para vender armas, el negocio por excelencia del imperialismo son las armas.
Otra prueba son los pactos comerciales, como el T-MEC, que amarran las manos a socios menores para que sólo comercien con EE. UU. Convierten el mercado en monopolio exclusivo del imperio con el argumento de “tienes la libertad de venderme y me comprometo a comprarte”.
Lo que México vende a EE. UU. previamente lo ha gastado en comprar partes para las otras mercancías de alto valor agregado que fabrica. La utilidad es de los norteamericanos, somos unos simples maquiladores servidores del capital norteamericano.
En su intento por levantar el capital también han hecho cambios como la socialdemocracia, el Estado de bienestar –que ya no pueden sostener–, luego la globalización, y finalmente el neoliberalismo, que es el capitalismo más rapaz que se pueda imaginar.
Quita al pueblo trabajador los pocos beneficios que había conquistado: la medicina gratuita, programas de vivienda, becas para estudiantes pobres, pensiones bien pagadas, seguros para enfermedades profesionales. Y ahora, incluso, tratan –ya lo han logrado en varios lugares– de alargar la vida laboral del obrero y aplazar su jubilación.
Quieren ahorrarse el dinero invertido en esos beneficios. Ahora los señores del capital dicen que ha caído su tasa de ganancia porque se le da mucho al pueblo, y que el remedio está en quitárselo y trasladarlo a los grandes monopolios.
Pero tampoco han logrado levantar la tasa de ganancia ni recuperar el crecimiento o el PIB norteamericano. Y está el offshoring, toda una invasión del norte desarrollado al sur subdesarrollado para instalar ahí sus grandes fábricas, sus monopolios, ahora dispersos en varios países.
EE. UU. se ha desindustrializado, ya no es un país que produzca las mercancías que necesita y ha tenido que comprarlas, lo que desequilibra su balanza comercial. Y Trump está enojadísimo, dice que le han robado. ¿Pero quién le ha robado? No es cierto, simplemente cosechan las consecuencias de medidas que han tomado con plena conciencia para ver si levantan su tasa de ganancia. No pueden hablar ni de robo ni de engaño.
El capitalismo trata de sobrevivir sometiendo al mundo; creen que si lo logran tendrán ríos de materias primas gratis, ríos de minerales gratis, de tierras raras, de oro, diamantes, etcétera, y que así saldrán adelante de sus problemas.
Creo que no, porque eso significaría que todo el mundo se dejara someter como si fueran corderos llevados al matadero y considero que eso no va a pasar.
Los pueblos van a tener que tomar consciencia de lo que está pasando, del riesgo que corren de perder, incluso, el suelo donde viven, donde cultivan su alimento, crían a sus animales, lo que es su patria; ¡van a tener que defenderlo, van a tener que oponerse! Y en ese sentido, mi respuesta es que yo creo que vamos a lograr detenerlo, ¡es seguro que lo vamos a lograr!
b.- El capitalismo de EE. UU. va por recursos estratégicos de América Latina, África, Groenlandia, al tiempo que emerge el Sur Global. ¿En esa convulsión, qué futuro hay para los pueblos?
ACM.- Para que América Latina y países rezagados o de la periferia del capitalismo, entren con posibilidad real de conservar la libertad e independencia en estas convulsiones del mundo, necesitan ganar terreno los BRICS.
Lo han hecho bastante bien India, China, Rusia, Irán e incluso Norcorea, columna vertebral del bloque e indispensables para que los países de América Latina y otros continentes con menos posibilidades de enfrentar directamente al capitalismo, participen en la lucha por la liberación del mundo, para frenar y derrotar al imperialismo.
Los países de la periferia capitalista no se pueden enfrentar al núcleo del capitalismo si no tienen un refuerzo que los ayude a neutralizar de alguna manera la potencia del imperio. Esto no quiere decir que los BRICS nos van a liberar, pero sí definitivamente modificarán la correlación de fuerzas; serán ayuda para equilibrar un poco la balanza y que países del sur global entren a la liza a defender sus intereses. Eso será porque, creo, ganarán frente al imperialismo norteamericano y crearán un nuevo orden mundial multipolar.
Los países desarrollados van a tener que negociar con las potencias dispuestas a respetar a los países y su soberanía territorial, conscientes de usar libremente sus recursos naturales y que –incluso– puedan levantarse de la postración en que los ha mantenido el imperialismo. Tenemos que ser claros, hablo de la conciencia para que sepan de qué lado tienen que ponerse.
b.- En la competencia capitalista por recursos, territorios y mercados, EE. UU. retorna a nuestra América. ¿Qué escenario prepara ahí la avidez capitalista?
ACM.- Hemos dicho que EE. UU. intenta apoderarse de materias primas para alimentar su monstruoso aparato económico, sobre todo la industria de la guerra –por eso entran a Venezuela, rica en hierro, entre otros recursos naturales–. Los norteamericanos quieren dominar al subcontinente, del río Bravo a la Patagonia, que no es de ellos, para asegurarse en los aspectos: económico, político y militar. ¿Por qué? Ellos ven que en caso de conflicto grave, América Latina puede ser su retaguardia: rica en minerales, agua dulce, hombres para trabajar –y en dado caso, para ir a morir por defender al imperialismo–. A la mala, claro, pero los van a mandar allá.
Igualmente EE. UU. busca apoderarse de Canadá y Groenlandia porque se prepara para una posible guerra contra los BRICS. Por eso América Latina es su retaguardia, eso es clave, porque la retaguardia provee al ejército de armas, alimentos, energéticos; con ella se ganan las guerras.
¿Para qué? Un país pacífico no busca una retaguardia .Quienes la quieren es porque piensan en una guerra total. No diría nuclear, porque ellos saben que esta vez no atacarán impunemente.
En efecto, Rusia tiene el Oreshnik, el Burevestnik, misil-crucero que da la vuelta al mundo sin que su motor se agote porque es nuclear, tiene el Sarmat, un misil que alcanza un máximo de velocidad de hasta 27 match –según Putin, que no es hablador, es muy mesurado–.
Pero, ¿eso elimina otra posibilidad de guerra? Me parece que no, y que EE. UU. sí piensa en una guerra definitiva para resolver quién se queda con el mundo: los países que están por la multipolaridad o EE. UU., que va por el dominio imperial del planeta.
Y ése es el problema de nuestro tiempo que los imperialistas quieren resolver por las armas. Por eso hago un llamado a los mexicanos: tenemos que entender lo que está pasando y tenemos que elegir el partido correcto. Al mundo entero, que no es el imperialista, le conviene estar del lado de los países BRICS, partidarios de un orden mundial multipolar. Allí tenemos cabida los mexicanos y todos los periféricos. En la unipolaridad, no, ahí sólo tiene cabida EE. UU.
Entonces, ¿porque estamos tan cerca del imperio guerrerista nos vamos a poner de su lado? El lugar de todos los países débiles y rezagados, el lugar de todo el Sur Global, es al lado de la multipolaridad. No tengo ninguna duda de eso. Toda mi vida he estudiado la ciencia materialista revolucionaria y entiendo lo que digo. Mi opinión está documentada; y creo que no me equivoco cuando digo que nos conviene estar del lado de los BRICS, no del lado del imperialismo norteamericano. No hay de otra, ése es mi llamado, ésa es mi invitación a los que nos atienden.
b.- La relación México-EE. UU. no nos ha beneficiado, como confirma la historia. ¿Cuál es el horizonte inmediato para nuestro país, dependiente y con grave rezago tecnológico?
ACM.- No podemos pensar que, en México, ante una agresión de EE. UU. recibiríamos miles de soldados chinos o rusos que vengan a detenerla. Los chinos no pueden hacer una defensa más enérgica, no es su política. Es cierto que nuestro comercio con China es grande, pero vulnerable y el gobierno de EE. UU. puede decir: “deja de comerciar con China o te cierro la frontera”. Exportamos a EE. UU. más del 80 por ciento de nuestro comercio exterior y le compramos mucho de lo que necesitamos para vivir. Además, nuestros trabajadores pasan la frontera por miles.
¿Qué creo que México debe hacer? Negociar con suficiente inteligencia, con un poco de valor también, con poco o mucho patriotismo, con mucha competencia en nuestros funcionarios, negociar las relaciones con EE. UU. Tratemos de obtener las mejores condiciones de compra y venta, no provocar una agresión que no podremos repeler.
Por otro lado, porque eso no basta, el gobierno de México necesita generar un movimiento de masas o alentar la organización del pueblo y el crecimiento de organizaciones realmente dispuestas a defender a la patria y esperar el momento del cambio mundial que va a venir con toda seguridad, es decir, cuando los amigos rusos y chinos debiliten al gigante y que en ese momento podamos sacudirnos la bota que tenemos en el cuello, si nos organizamos y preparamos suficientemente. No es muy atractivo para los patriotas, diría radicales, que quisieran combatir al ejército norteamericano con los fusiles de la época zapatista, no lo veo posible.
México tiene fortalezas importantes y puede negociar con dignidad. Salvaguardar los intereses de México en esta coyuntura, reconociendo la gran asimetría con EE. UU.; movernos con inteligencia y al mismo tiempo prepararnos para el futuro, porque no nos quedaremos eternamente en esta situación de desventaja, tenemos que superarla.
México necesita una concepción seria de la geopolítica; ver claramente qué hacer ahora y en el futuro, porque la historia no se acaba con Trump, pues el mundo seguirá caminando. Los amigos BRICS van a seguir avanzando cuando las coyunturas cambien del lado de los débiles.
b.- La vida y la guerra dependen de la ciencia y la tecnología. Es el auge de la mecatrónica, la inteligencia artificial y los sistemas armamentistas. ¿Dónde invertir para que México deje de ser un enano tecnológico?
ACM.- México, como los chinos, podría seguir una política de desarrollo tecnológico: cultivar la ciencia y luego aplicarla a la producción económica; esto requiere la modificación profunda del sistema educativo nacional. Tenemos que formar sabios, tenemos que formar inventores, pero no estamos empujando hacia allá y eso sí es preocupante.
No se están preparando los mexicanos capaces del impulso productivo, creador de riqueza; hay que empezar a hacer de México un país fuerte que aproveche en un momento dado la coyuntura mundial. No van a venir los rusos ni los chinos a hacernos la revolución, ni nos conviene. Tenemos que apoyarnos en nuestras propias fuerzas, como decía Mao, y existen en 130 millones de mexicanos, muy trabajadores, inteligentes, con capacidad para desarrollar ciencia y tecnología; no lo hacen por no recibir aliento ni apoyo del gobierno y eso es un error.
Deberíamos empezar desde el jardín de niños, alimentarlos bien hasta la universidad; que no vayan con el estómago vacío, porque así también la cabeza está vacía y no pueden aprender. El país debe invertir para poner de pie el sistema educativo oficial, que tiene graves limitaciones. Conozco el problema porque en Antorcha formamos a jóvenes con una visión distinta a la de ese sistema.
En las escuelas no se enseña a leer y así no se pueden estudiar los textos. Los jóvenes no saben redactar, ¿cómo van a difundir sus pensamientos e ideas? Los estudiantes necesitan saber que la palabra hablada no es mas que la vestidura material del pensamiento; y para que la palabra hablada sea rica en contenido, necesita un cerebro nutrido de saber y vestirlo correctamente con el lenguaje que conviene a su pensamiento.
La juventud tiene terror a las ciencias exactas, eligen ser abogados y otras carreras menos difíciles, según ellos, porque la educación que han recibido no les inculca seguridad ni gusto por esas disciplinas; pero el mundo ahora aplica las ciencias exactas: física nuclear, física cuántica, la teoría de la relatividad (la fisión y fusión del átomo), el estudio de las micropartículas y los campos electromagnéticos. Y cuando uno platica con los jóvenes, dicen: “a mí jamás me han hablado de eso”
No se sientan las bases para tener un país tecnológica y científicamente fuerte y ahora vemos que no hay de otra: los países que han salido adelante han tenido que desarrollarse en ese terreno. Llamo a los jóvenes a pelear por una educación acorde con los tiempos, para que puedan ganar lo que merezca su trabajo, aportando a la sociedad mexicana; de lo contrario, seguiremos siendo un país de tercera y dependiente de las potencias que tengan a bien echarle una mano al país.
b.- Usted apunta que no hay que cambiar una dependencia por otra, ¿cómo lidiar con la derecha neofascista de México, que insiste en subordinarnos a EE. UU.?
ACM.- No hay duda de que la derecha se está organizando con el propósito de tomar el poder en México; lo de menos es que lo digamos y que la repudiemos, es lo que debemos hacer por simple deber de patriotas; pero lo cierto es que la derecha tiene dinero y tiene poder.
Somos conscientes de lo que ocurre, de los ataques que está sufriendo Morena –algunos hasta peligrosos– que vienen de la derecha. Veo a conductores, comentaristas o publicistas en medios de comunicación que hablan como si fueran voceros de EE. UU., lo ponen por las nubes.
Quisiera decirles: “eres vocero de EE. UU.”. Me parece claro que esos señores atacan a la 4T de manera insistente, persistente y peligrosa; no lo hacen por el bien de México ni del pueblo, ¡les vale un comino lo que pase con el pueblo! Y los medios mexicanos de la ultraderecha están llenos de ese tipo de propaganda y se visten de patriotas porque quieren acabar con el narcotráfico; pero resulta que operan a favor del que promueve la violencia y el narcotráfico. Son lacayos del imperialismo y ni siquiera se dan cuenta; ni siquiera saben que sirven precisamente al promotor del narcotráfico.
Así que aunque no estamos totalmente de acuerdo con la doctora Sheinbaum, estamos con ella ante estos ataques que no saben de dónde vienen. ¡Nosotros sí sabemos! No creo que a la doctora le importe mucho lo que digamos nosotros, pero yo lo tengo que decir para que lo sepa mi gente y para que lo sepa México: no estamos con los enemigos de Morena, porque son los peores enemigos de la independencia del país, de una política progresiva que beneficie al pueblo; por lo tanto, son enemigos de la independencia, de la soberanía y de la integridad de nuestro país; difunden los puntos de vista del imperialismo y preparan a los mexicanos para aplaudir a los gringos cuando invadan a México. ¡Son unos traidores y nosotros no somos traidores, nosotros no!
Los antorchistas tenemos diferencias de fondo y de principio con Morena, no es porque no nos hayan dado esto o aquello; o incluso porque el presidente López Obrador nos anduvo desprestigiando por todo el mundo. En política, uno no puede comportarse como si se tratara de un pleito personal, de una enemistad personal; son cuestiones de principio, porque sostenemos que el principal problema del país no es la corrupción, sino el capitalismo mexicano.
Morena no ha dicho que se proponga cambiar el modelo capitalista, que es enemigo del pueblo, por uno que comparta mejor la educación, salud, vivienda, los servicios básicos y los salarios.
Eso es lo que se entiende por socialismo; pero por una parte hablan un lenguaje de izquierda y, por otro lado, tienen como apoyo a los señores del gran poder económico. Hablan de ayudar a los pobres con transferencias monetarias directas, le dan dinero a la gente sin que ella tenga que pagar una contraprestación. No estoy en contra de las tarjetas, el problema es que lo ponen como el remedio a la pobreza y eso es falso, es maleducar a la gente. Y eso me preocupa porque yo trato de educar a la gente en un sentido y vienen las tarjetas; por eso es que no estamos de acuerdo con Morena.
He oído que la Presidenta, la doctora Sheinbaum, dice que la defensa de México la da el Himno Nacional cuando dice que “un soldado en cada hijo te dio”; y tiene toda la razón. Pero en una situación como ésta, no se tienen los conocimientos militares que requiere una guerra moderna, al soldado se le debe preparar, educar, armar, enseñar táctica y estrategia, ¿lo estamos haciendo? No. Entonces, lo de “un soldado en cada hijo te dio” se vuelve una frase hueca.
b.- ¿Qué hacer con las mafias que coptan Estados?
ACM.- Para la derecha lo mejor que nos puede ocurrir es que entren los norteamericanos a capturar a los cárteles. ¿Y eso quiere decir que estoy de acuerdo? ¡Pues no! ¿Por qué? Porque son ellos los que promueven el narcotráfico en el mundo. Es cosa más o menos sabida que la CIA y otros organismos de inteligencia norteamericana manejan la cuestión del narcotráfico.
¡Pruebas! Se fueron a Afganistán, donde se producía el ocho por ciento de la goma de opio y cuando se retiraron ya se producía el 95 por ciento. O sea, que los señores fueron a sembrar amapola. Otra Prueba. Exigen a todo el mundo combatir las drogas, que porque asesinan a los pobrecitos norteamericanos, y ciertamente me conmuevo con eso; pero quisiera saber qué hace el gobierno de EE. UU. para combatir la adicción de esa gente, ¿no es su obligación? Allá no hacen nada y quieren que otros les resuelvan el problema, ¿por qué? ¡Pues porque es negocio de ellos, no hay manera de equivocarse!
Dicen que entran al país cientos, miles de toneladas, ¿y quién las recibe allá y las lleva a las calles a los drogadictos? Y, sin embargo, no sé de ningún capo norteamericano que esté en las cárceles ni de ningún menudista detenido por vender en las calles. Está claro que les conviene.
La prensa especializada refiere que entran a bancos norteamericanos unos 500 mil mdd por concepto de drogas; no estoy de acuerdo que usen lo del narcoterrorismo para invadir países. Son falsas banderas que los gringos utilizan para hacer su capricho, como los derechos humanos, la democracia, la libertad y el terrorismo. Y nosotros no vamos a caer en esas ingenuidades, no nos vamos a dejar manipular, no estamos de acuerdo con esa campaña.
Y en ese sentido, pienso que el gobierno mexicano tiene razón en lo fundamental cuando dice: “lo vamos a combatir nosotros”. Ahora falta que lo haga, porque el expresidente López Obrador decía que su política era: “Abrazos, no balazos”, y me parece un auténtico disparate, porque los narcotraficantes están empedernidos del corazón y la conciencia, no vacilan en degollar gente, en deshacerla en ácido sulfúrico, en matar niños, ¡eso es terrible y no lo puede aprobar nadie! Aunque me los pusieran delante de rodillas no los abrazaría. Cometen crímenes horrendos. Pero esos pobres también son manipulados y lo que el país debe hacer, de acuerdo con sus leyes, es que se aplique la justicia y en serio, porque yo no lo veo. Me parece que hay un déficit, la gente de la base también está inconforme con la violencia.
b.- Cuál es su balance de este momento difícil, pero interesante?
ACM.- Vemos cosas inesperadas, incluso sorprendentes: hay mucha gente en México y otros países, donde dominan los que dicen “¡Que viva EE. UU.!” “¡Necesitamos que EE. UU. gane la guerra!” “Es que los rusos son tales y por cuales”; y “los chinos son exactamente lo mismo o peores”. ¿Qué nos dice eso? Que los pueblos no tienen conciencia de lo que está pasando, que muchos no tienen claridad de que la riqueza de unos, la de los imperialistas, es causa de la pobreza de los países subdesarrollados.
Y como la pregunta es obligada, respondo: ¿Qué creo? ¿Es mejor que nos gobierne la derecha o que siga la 4T? Yo respondo con toda claridad: que siga la 4T. Con los problemas que tiene, pero nosotros debemos apreciar lo que tiene de libertario su movimiento, de respetuoso de la vida humana y probablemente de los derechos de los mexicanos.
Digo probablemente, porque hablan de que la reforma judicial está pensada para reprimir a los enemigos. ¡No lo sé! Ya lo veremos; pero, ¿qué vamos a ganar si sube la derecha? Los mexicanos debemos tomar una decisión un poco difícil, pero no hay mucho para dónde hacerse; lo dije cuando todavía estaba López Obrador: la salida de los problemas del país no está en ir para atrás, tenemos que ir para adelante; y en ese sentido tenemos mas probabilidades con la 4T que si sube la derecha. Porque ésa sí que sabe matar, ésa sí que sabe reprimir, ésa sí que sabe emplear la fuerza, la violencia y echar a la basura leyes y lo que sea para imponer su voluntad. ¡Es terrible un golpe de la derecha! Y si no, recordemos lo que le pasó a la Comuna de París ¡Un baño de sangre! La derecha sigue siendo terrorista.
b.- China continuará en ascenso como gran actor geopolítico del Siglo XXI, y Rusia habrá logrado sus objetivos en Ucrania. El dilema de Trump es: dialogar con China o librar una batalla que perdería. En esa puja, ¿cómo debe jugar México?
ACM.- China es muy importante. El socialismo con características chinas está más bien pensado para futuro, tengo entendido que se han puesto como fecha 2049, en el aniversario 100 de la fundación de la República Popular China.
Por lo pronto, su desarrollo se basa fundamentalmente en la iniciativa privada, diría en una economía plenamente capitalista, con una característica que han sabido manejar bien y consiste en que controlan el precio de las materias primas, que repercute en la economía, principalmente en el precio del petróleo, de la electricidad y de otros materiales como el hierro, necesario para la fabricación de maquinaria.
El Estado chino maneja directamente estas materias y tiene grandes reservas para poder controlar el mercado; y como no maneja el mercado mundial del petróleo –cuando sube el precio, introduce gran cantidad de sus reservas para bajar el precio; y si baja, entonces retira su petróleo para subir el precio– así mantiene la estabilidad de precios y evita problemas de inflación.
Es sorprendente cómo han aumentado la productividad del trabajador, lo que les permite vender a bajo precio mercancías de buena calidad que en otros países cuestan el doble. Me consta, y puedo decir que, aunque los trabajadores chinos no tienen grandes salarios –ganan más los norteamericanos–, están felices porque encuentran en el mercado lo que necesitan en calidad y precios. Esto les da mucha confianza y estabilidad a los trabajadores y en general al país. Ellos dicen que para 2049 van a ser una sociedad socialista. Por definición, el socialismo implica que los valores que producen los trabajadores no van a un bolsillo privado, sino a una bolsa social que reparte esas mercancías.
Para mí es claro que la estrategia de los chinos –muy inteligente, por cierto– es derrotar a los norteamericanos en el terreno del mercado, convertirlo en una economía poco competitiva y, por lo tanto, en ese momento podrá expropiar a los capitalistas chinos.
Ahora no es posible, porque tienen toda una retaguardia capitalista para huir y llevar sus mercancías diciendo que en China “no hay seguridad” o que “no hay certeza jurídica”, lo que ya sabemos. Pero una vez que no haya para dónde huir, tienen que someterse al gobierno chino y a los intereses del pueblo chino.
La estrategia china de competir y derrotar en el mercado de EE. UU. es una manera de derrotar a sus propios capitalistas y así, llevar la política a niveles propiamente socialistas; creo que es cuestión de esperar; la estrategia china es lenta, pero bien pensada, porque la economía china no es de armas, de guerra. Ellos insisten en que su política es de paz, la vimos en Venezuela, cuyo petróleo explotaban, pero realmente, China no tiene gran interés en ese crudo, pues le compra el dos por ciento de sus necesidades energéticas.
Es sorprendente que en América Latina y en México haya gente que todavía no entienda que el peligro es el imperialismo. Es tarea inaplazable que tenemos que educar a la gente, los pueblos deben despertar, ganar conciencia de su historia, derechos, su riqueza.
Tras lo de Venezuela –y antes– veo comentarios de gente capacitada, de publicistas muy conocedores, muy expertos, que concluyen sus escritos diciendo: “no hay más para detener al imperialismo que la fuerza popular, que los pueblos se levanten, luchen por su independencia”.
Lenin demostró de forma muy rigurosa que la conciencia de los pueblos no nace de manera inmediata: no porque soy pobre me vuelvo revolucionario; al revés, mientras más pobre, me vuelvo más sumiso, temeroso y a veces hasta más servil. Al pueblo pobre hay que levantarlo desde el punto de vista intelectual.
Tenemos que dar un paso adelante y decir “vamos a crear una sociedad socialista”. Hay gente que le tiene miedo al socialismo o que habla pestes del socialismo porque está enchufada con el capital, ¡claro, pues qué van a decir!
Los BRICS nos van a ayudar mucho, pero hay que precisar en qué sentido. No hay que esperar que nos vengan a salvar de nuestras miserias y calamidades, porque otra vez iríamos a la miseria y a la dependencia.
México no lo puede hacer porque está muy lejos de Dios y muy cerca de EE. UU., pero no es el caso de los países con mejores condiciones políticas y geográficas. Nosotros debemos tener nuestro propio proyecto y perseguirlo.
Tijuana tiene una tasa de 138 homicidios por cada 100 mil habitantes, razón por la que ocupa el primer lugar del ranking mundial.
Con la acelerada acumulación del patrimonio de los multimillonarios durante 2025 se podrían distribuir 250 dólares a todos los pobladores del planeta y aun así tendrían 500 mil millones de dólares (mdd) extra.
Compactación de acuíferos, la desaparición de glaciares y la destrucción de humedales, impide regresar a las condiciones históricas.
La incursión militar de Estados Unidos (EE. UU.) que secuestró al presidente Nicolás Maduro fue el preludio neomonroísta de la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional. Al borrar toda idea de soberanía desafía a China, Rusia y enfila contra México y otros países en la nueva era geopolítica.
Son aterradoras las imágenes de los soldados, marines o policías o lo que sean según la clasificación que difundan sus patrones, pues, literalmente, están armados hasta los dientes.
En un trabajo anterior, Fábricas oscuras y progreso técnico, se exploró cómo estas fábricas representan la culminación lógica de una dinámica intrínseca al capitalismo.
Capitalismo, salud mental y suicidio
Este foro abordó la necesidad de unidad entre estos países y su responsabilidad compartida para superar sus problemas sociales, económicos y ambientales.
En América Latina se encuentran 4 de los 10 países más inseguros.
Uno de los principios básicos de las sociedades capitalistas es el individuo.
El Juicio de Amparo es una institución central dentro del sistema jurídico mexicano, es también la más importante de las aportaciones de México a los sistemas jurídicos del mundo.
El imperialismo no es un fenómeno nuevo en la historia. Los imperios aparecieron desde los albores de la sociedad dividida en clases: el acadio, el egipcio, el asirio, el griego, el persa, el romano, el chino, por nombrar algunos de los más conocidos y antiguos.
A medida que el capitalismo se desarrolló y expandió globalmente, los sistemas monetario y financiero fueron adquiriendo un rol cada vez más relevante en el funcionamiento del sistema capitalista.
En la “Cuarta Transformación” existe continuidad: “sí, en el desastre”, afirmó Brasil Acosta Peña, Doctor en Economía por el Colegio de México con estancia en la Universidad de Princeton.
Uno de los efectos menos visibles, pero más profundos, del capitalismo es la atomización de la sociedad.
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Escrito por Nydia Egremy
Internacionalista mexicana y periodista especializada en investigaciones sobre seguridad nacional, inteligencia y conflictos armados.