Rusia, poseedor de abundantes hidrocarburos fósiles, se posiciona en el mundo como actor fundamental frente al nuevo escenario geopolítico de la posguerra en Ucrania.
Cargando, por favor espere...
FOTO REUTERS
La sorprendente revelación de la ofensiva guía de estilo interna del New York Times sobre el lenguaje que no permitirá en sus reportajes sobre Palestina debería dar lugar a un amplio examen de la tradicional parcialidad del periódico.
Felicitaciones a los empleados anónimos del New York Times que filtraron la ofensiva guía interna del periódico sobre el lenguaje que no autoriza en sus informes sobre Israel/Palestina, y más felicitaciones a The Intercept por publicarla. La impactante revelación debería dar lugar a un examen aún más amplio del lenguaje tendencioso que durante mucho tiempo ha sido rutina en el Times y en todos los medios de comunicación estadounidenses (y de otros países).
Empecemos con la primicia de The Intercept. Podría decirse que el peor ejemplo de parcialidad es la directiva del Times de que sus informes deben «evitar» utilizar la frase «territorio ocupado» al describir la tierra palestina. He seguido de cerca la cobertura sesgada del periódico durante más de una década, y admito que esto me ha dejado atónito. Dejemos de lado Gaza por el momento, aunque los expertos jurídicos internacionales explican que el bloqueo aéreo, marítimo y terrestre de Israel constituía una «ocupación» incluso antes del 7 de octubre.
¿Pero qué ocurre con la Cisjordania palestina? ¿Cómo puede el New York Times pretender que la permanencia del ejército israelí en Cisjordania desde 1967 no constituye una “ocupación”? Los puestos de control militares y policiales de Israel y el hecho de que el territorio se rija por la ley militar israelí, ¿qué es sino una “ocupación”?
Igual de ofensiva es la circular interna del Times según la cual los periodistas no deben utilizar la palabra Palestina «salvo en casos muy excepcionales». Esto es otro despropósito. Varios millones de personas se autodenominan «palestinos», y Palestina está representada en las Naciones Unidas. Estados Unidos afirma que sigue estando a favor de una solución de dos Estados; ¿cómo se puede describir el segundo Estado sin decir «Palestina»?
El Times también pidió a su personal que no utilizara la expresión «campos de refugiados» para describir determinadas zonas de Gaza. El periódico justifica esta censura lingüística argumentando: «Aunque se denominan campos de refugiados, los centros de refugiados de Gaza son barrios desarrollados y densamente poblados que datan de la guerra de 1948». En resumen, dice el documento, antes del 7 de octubre los gazatíes ya no vivían en ciudades de tiendas de campaña (como lo hacen de nuevo en Rafah y en otros lugares del territorio desde que Israel destruyó barrios enteros) por lo que no se puede decir «campos». Pero esta no es la cuestión. Los palestinos tanto de Gaza como de Cisjordania sí se consideran refugiados; muchas familias aún tienen las llaves de las casas de las que ellos o sus antepasados fueron expulsados en 1948. Un periódico honesto informaría de esto de vez en cuando en lugar de cerrar el debate dictando el vocabulario.
Este bombazo de The Intercept llega tras meses de crecientes críticas al New York Times por su cobertura de Gaza y Palestina en general. Una reportera del New York Times ha sido apartada del periódico después de que saliera a la luz su parcialidad antipalestina tras protagonizar uno de los escándalos informativos más flagrantes* del periódico desde el 7 de octubre. La cobertura del Times desde Gaza ha sido asombrosamente deshonesta, llegando incluso a culpar a los palestinos que esperaban comida de sus propias muertes cuando fueron atacados por las fuerzas israelíes. Esta mala praxis no se ha limitado a Gaza, ya que el periódico también ha fracasado en su cobertura de Cisjordania.
Las revelaciones del Intercept son extremadamente valiosas. Pero algunos sesgos de la prensa dominante estadounidense son tan amplios y se han prolongado durante tanto tiempo que siguen pasando desapercibidos. Tomemos el hecho de que a los 670.000 israelíes judíos que se han trasladado permanentemente a la Palestina ocupada de Cisjordania desde 1967 se les llama universalmente “settlers” en lugar de «colonos»**, y a los lugares donde viven ahora se les llama «asentamientos», en lugar de “colonias”. La nota del Times ni siquiera tenía que ordenar este uso, ya se produce automáticamente.
Quienquiera que eligiera por primera vez la palabra «colonos» (settlers) allá por la década de 1970 merece una medalla de oro al eufemismo deshonesto. «Colonos» da la impresión de pioneros resistentes que se adentran en una tierra casi vacía, una versión más actual de la expresión sionista original: «un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo». La verdad es, por supuesto, diferente; la Palestina de Cisjordania se caracteriza por puestos de control militares israelíes, carreteras segregadas sólo para judíos y, en los últimos meses, pogromos asesinos llevados a cabo por los colonizadores con la complicidad del ejército israelí. Se leen con regularidad relatos de personas que dicen que una sola visita a la Cisjordania ocupada fue tan impactante que tuvieron que revisar sus opiniones anteriores.
Artículo publicado por Mondoweiss y traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo
Rusia, poseedor de abundantes hidrocarburos fósiles, se posiciona en el mundo como actor fundamental frente al nuevo escenario geopolítico de la posguerra en Ucrania.
En su afán por doblegar al mundo, el imperialismo ha desarrollado una estrategia para hacerse con el control de los gobiernos de América Latina mediante figuras de derecha completamente sometidas a los designios de los norteamericanos.
Las Mariposas de Minab no pretende ser únicamente un homenaje artístico. Es también una invitación a no acostumbrarse al sufrimiento ajeno.
La ofensiva israelí incluye evacuaciones forzadas y registros casa por casa en barrios palestinos.
La película de Yuval Abraham y Rachel Szor, reconocida con un Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia 2026, llegará a la Cineteca Nacional y a salas de Cinemex
El presidente de Ucrania afirmó que su país necesita poner fin al conflicto lo antes posible y confió en que Estados Unidos y Europa ayudarán a detener la guerra.
Rusia y Ucrania podrían retomar las negociaciones trilaterales en noviembre, con la participación de Estados Unidos, en un nuevo intento por encontrar una salida a la guerra que ya dura más de cuatro años.
La decisión fue aprobada el 20 de octubre en una reunión encabezada por el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir; su instalación está prevista para los próximos meses.
Mujeres iraníes reciben entrenamiento en manejo de armas, defensa civil, primeros auxilios y combate urbano como parte del programa “Can Feda”, impulsado tras los ataques de Estados Unidos e Israel.
Los iraníes y los griegos de hoy son herederos de dos grandes civilizaciones; no están condenados a repetir las guerras de la Antigüedad.
Hasta el 14 de octubre de 2026, 74 mil 392 palestinos habían muerto y 175 mil 440 habían resultado heridos desde el inicio de la ofensiva en octubre de 2023.
Haaretz documentó testimonios de exprisioneros que denuncian golpizas, desnutrición, enfermedades y humillaciones. Organismos de la ONU también han alertado sobre tortura.
Mientras el gobierno estatal promueve la participación de empresas internacionales, usuarios de redes cuestionan los intereses detrás de la tecnología hídrica israelí.
Los detractores de Antorcha no ofrecen pruebas porque su objetivo no es hacer periodismo serio, de investigación, responsable y riguroso. Su propósito es difamar y destruir al Movimiento Antorchista.
La política de Washington es un crimen de guerra y sus responsables deberían ser enjuiciados como se hizo en los juicios de Nuremberg, después de la derrota del nazismo.
Escrito por James North .
James North es redactor jefe de Mondoweiss y lleva cuatro décadas informando desde África, América Latina y Asia. Vive en Nueva York.