El presidente Mahmoud Abbas, advirtió ante la ONU que el pueblo palestino atraviesa uno de los momentos más peligrosos de su historia y pidió medidas urgentes para evitar más muertes y desplazamientos.
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Una reciente noticia sobre Gaza ha centrado la atención mundial y exhibe la prepotencia y el cinismo con que las potencias imperialistas occidentales continúan su plan de apoderarse a como dé lugar de Palestina e insisten en comportarse como los amos del mundo. Los medios de comunicación del planeta, con sus respectivos enfoques y matices, han informado que el grupo Hamás, quien gobierna la Franja de Gaza desde 2007, aceptó (al parecer parcialmente) el “plan de paz” de Donald Trump para Gaza, esa pequeña franja de tierra de 40 kilómetros de longitud ubicada en la costa de Palestina, en donde han sido arrinconados entre las ruinas de los edificios destruidos, hambrientos, enfermos y muchos de ellos mutilados o heridos gravemente por los cotidianos bombardeos de Israel, millones de palestinos expulsados desde hace décadas de otras regiones de Palestina, su patria, de cuyo territorio se ha apoderado casi en su totalidad Israel, con el apoyo estadounidense, alemán y británico, entre otros, para poder disponer así de sus recursos naturales y sobre todo aprovechar su privilegiada ubicación geoestratégica en la entrada a Medio Oriente.
Dicho “plan de paz”, planteado por el presidente de Estados Unidos (EE. UU.) como un ultimátum que debía aceptarse por los dirigentes de Gaza o de lo contrario, escribió en su red social, “se desatará un infierno como nunca antes se ha visto contra Hamás”, contiene veinte puntos, entre los que destacan el intercambio de prisioneros, la entrega de las armas y el desmantelamiento de la red de túneles donde operan y se ocultan los integrantes del grupo Hamás, a los que el “pacifista” plan les ofrece amnistía o exilio seguro en países que elijan, siempre y cuando se rindan, entreguen sus armas y renuncien definitivamente a participar en la lucha armada; además, se propone la retirada del ejército invasor de Israel a una “línea acordada” (no dice a qué distancia y mucho menos lo compromete a salir del territorio de Palestina que llevan décadas invadiendo).
En cuanto a la creación de un Estado palestino, promesa que algunos políticos apoyan de palabra cada que quieren salir del paso fácilmente, no hay nada concreto en los veinte puntos de Trump. A pesar de ser tan citada últimamente hasta por algunos gobernantes de países imperialistas que quieren mejorar su imagen y deslindarse ante sus electores del genocidio provocado por Israel, que ha atraído sobre sí oleadas mundiales de indignación y actos de solidaridad como el intento de llevarles comida y medicinas en flotillas de barcos como la Global Sumud Flotilla, cuyo encomiable y valiente intento llevó a 473 activistas (incluidos seis mexicanos) a una cárcel israelí, la promesa de reconocimiento de Palestina como un Estado se deja como algo indeterminado e impreciso. Promete Trump: “A medida que avanza la reconstrucción de Gaza y se lleva a cabo fielmente el programa de reformas de la Autoridad Palestina, es posible que finalmente se den las condiciones para un camino creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino”. ¿Cuándo?¿Cómo? Nada se dice. Es puro humo verbal, para empezar porque el territorio de Palestina ha quedado reducido a pequeños fragmentos (la propia Gaza, y Cisjordania, de la que no se dice nada), el 90 por ciento de las viviendas han sido destruidas o dañadas, la mayoría de su población ha sido desplazada a la fuerza y más de 66 mil personas han sido asesinadas en Gaza tan solo en los dos últimos años.
Sin pudor alguno, y sin más argumento que el de la fuerza, EE. UU. propone asumir el papel principal en el gobierno de la Franja: “Gaza será gobernada bajo un Gobierno transitorio temporal de un comité palestino tecnócrata y apolítico, responsable de la gestión cotidiana de los servicios públicos y los municipios para la población de Gaza (es un enigma de dónde saldrán esos inmaculados seres tecnócratas y apolíticos, quién los nombrará y por cuánto tiempo estarán en sus cargos, pero es un hecho que deberán ser del agrado de Washington). Este comité estará compuesto por palestinos calificados y expertos internacionales, con la supervisión de un nuevo organismo internacional de transición, la “Junta de la Paz”, que estará encabezada y presidida por el presidente Donald J. Trump (sic), con otros miembros y jefes de Estado que se anunciarán, incluido el ex primer ministro Tony Blair”. El “pacifista” Blair es el mismo que fue responsable de organizar, junto con otro “pacifista” llamado George Bush, la invasión a Irak y las matanzas de civiles que ocurrieron en esa guerra imperialista. En esas manos pretenden que quede la pacificación de Palestina.
Pero detrás de toda esta operación falsamente pacifista se encuentra el plan de hacer un gran negocio, construido sobre los cuerpos y la sangre de las víctimas del genocidio. “Se creará un plan de desarrollo económico de Trump (dice el propio Trump) para reconstruir y dinamizar Gaza, convocando a un panel de expertos que han contribuido al nacimiento de algunas de las prósperas ciudades milagrosas y modernas de Oriente Medio”. Suena muy decente y emprendedor, pero no es otra cosa que una voraz operación capitalista para enriquecer a multimillonarios. Al respecto, el sitio web vaticannews.va reportó: “En un detallado informe, el diario estadounidense Washington Post ha revelado que la administración Trump y algunos socios internacionales están debatiendo varias propuestas para construir un lujoso complejo turístico –una ‘riviera de Oriente Medio’– y un centro de manufactura y alta tecnología en la Franja de Gaza, ahora en ruinas debido a los incesantes ataques del ejército israelí, tras el desplazamiento, en teoría ‘temporal y voluntario’, de los dos millones de habitantes. Una de estas propuestas contemplaría, de hecho, pagos a los palestinos –se habla de cinco mil dólares por persona– para que se marchen voluntariamente”.
No podía faltar en el plan el puño cerrado, la fuerza para controlar a la población y someterla: “EE. UU. colaborará con socios árabes e internacionales para crear una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés) temporal que se desplegará inmediatamente en Gaza. La ISF entrenará y prestará apoyo a las fuerzas policiales palestinas seleccionadas en Gaza, y consultará con Jordania y Egipto, que cuentan con una amplia experiencia en este ámbito. Esta fuerza será la solución a largo plazo para la seguridad interna. La ISF colaborará con Israel y Egipto para ayudar a proteger las zonas fronterizas, junto con las fuerzas policiales palestinas recién entrenadas”. Sobra decir que quien controlará esa “fuerza internacional de estabilización” será EE. UU.
En resumen, de llevarse a cabo el plan de Trump, significará para Palestina la derrota y el desarme de las fuerzas de la resistencia; la renuncia a que regresen a ocupar sus hogares millones de desplazados por años de violencia israelí; la imposición de un gobierno y fuerzas armadas y policiales extranjeras; la construcción de un emporio capitalista y una base de operaciones militares estadounidenses sobre las tumbas de las víctimas; la posposición indefinida de la creación de un Estado palestino, ese que les fue prometido a los palestinos desde que en 1947 les cercenaron su territorio para implantar en él, por la fuerza, a Israel. La situación es más grave y peligrosa que nunca y son tiempos de aumentar la solidaridad mundial con los palestinos en su lucha por el derecho a recuperar su patria, su paz y su derecho a la vida. “A un plan obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo…Plan contra plan”, dijo con toda razón José Martí.
El presidente Mahmoud Abbas, advirtió ante la ONU que el pueblo palestino atraviesa uno de los momentos más peligrosos de su historia y pidió medidas urgentes para evitar más muertes y desplazamientos.
La nueva partida asciende a un monto de 100 millones de dólares para apoyar a la población palestina.
El Estado de Palestina calificó como “injustificada” la decisión de Estados Unidos de extender las restricciones de visa contra funcionarios palestinos, una medida que afecta su participación presencial en la ONU.
La reportera fue retenida cerca de Belén, mientras se encontraba con un equipo de camarógrafos; su detención ocurre tras una serie de ataques y campañas de difamación en su contra.
El ministro de Cultura, Miki Zohar, acusó de “traición al Estado” a Yuval Abraham y Rachel Szor, luego de que su documental sobre las operaciones israelíes en Gaza obtuviera el Premio Especial del Jurado.
Empresas transnacionales como Coca-Cola, Netflix y Adidas han apoyado la ocupación de Gaza.
La relatora de la ONU denunció ataques contra civiles y acusó a Israel de cometer genocidio en Gaza.
El diario israelí Haaretz reportó que el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, habría advertido a Benjamin Netanyahu sobre los planes de Hamás una semana antes del ataque del 7 de octubre de 2023; el gobierno israelí lo niega.
La relatora especial Francesca Albanese pidió preservar los restos humanos y las posibles evidencias antes de retirar los escombros; autoridades palestinas estiman que más de 10 mil personas permanecen enterradas bajo las ruinas.
Londres prohibirá la importación de productos de asentamientos israelíes en Cisjordania y sancionará a empresas e individuos que apoyen su expansión; Israel respondió con el cierre del consulado británico en Jerusalén Este y restricciones de entrada a ciudadanos británicos.
El bloque busca frenar la violencia y la expansión de asentamientos en Cisjordania.
Activistas y ciudadanos se reunieron en Ciudad de México para expresar solidaridad con la población palestina, visibilizar la situación de la infancia en Gaza y promover el movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel.
El presidente chino Xi Jinping planteó una propuesta de cuatro puntos para rediseñar la seguridad en Medio Oriente, con énfasis en reducir la injerencia extranjera, fortalecer a los países de la región y colocar la cuestión palestina en el centro de la agenda.
Los intercambios de mercancías, materias primas, maquinaria, equipo y bienes terminados, así como la venta y compra de servicios, con el tiempo fueron creciendo en proporciones descomunales.
El Gobierno Federal se endeuda cada día con tres mil 766 millones de pesos, no atiende los problemas más sentidos de la población y no está atacando de raíz los problemas de pobreza y marginación.
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Escrito por Homero Aguirre
Vocero nacional del Movimiento Antorchista.