Los indicadores son del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y “evalúan” 18 criterios; pero sólo son seis los encontrados por encima del promedio general.
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El día cero para el segundo mandato de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos (EE. UU.) llegó; y desde el primer día que asumió el poder, las deportaciones masivas comenzaron. Así, el temor de 11 millones de indocumentados radicados allá (de los cuales tres o cuatro millones son mexicanos) se ha convertido en una pesadilla diaria; pues de un momento a otro pueden ser detenidos y deportados a su país de origen. “Fue horrible, fue un trato inhumano” es el testimonio de José Erik Montaña, uno de los 201 colombianos deportados, cuando aseguró que no se respetaron sus derechos fundamentales al haber sufrido maltratos.
El 25 de enero, la televisión mexicana difundió la historia de un ciudadano connacional quien afirmó que mientras se dirigía a su trabajo, fue detenido y con ello, rápidamente deportado sin importar que en suelo estadounidense dejara todo: desde sus cosas materiales hasta sus dos hijas de 11 y 12 años, “así como te agarran vas para afuera”; nuestro paisano llevaba 26 años radicando y trabajando allá. Otro caso es el de una mujer guerrerense: “soy del estado de Guerrero. Me fui para EE. UU. a los 14 años; y ahorita vengo deportada. Estuve 36 años allá, dejo a mis hijos y las tumbas de mis padres; y ahora no sé ni a dónde llegaré”.
Estos tres casos son similares a los de otros 10 mil mexicanos que sufren por las deportaciones masivas ordenadas por Trump. Pero, ¿cómo afectará a EE. UU. la salida de indocumentados? y ¿quiénes padecen más tales deportaciones?
El 12 de diciembre de 2024, el portal Deutshe Welle (DW) destacó el impacto de las deportaciones masivas de Trump y, aunque reporta que el hoy mandatario “se ha rodeado de un grupo de halcones” para deportar masivamente a los migrantes, “el plan no es sencillo de ejecutar”. En primer lugar, porque “el enfoque es causar miedo en las comunidades para que, de manera directa o indirecta, empiecen a dudar si pueden seguir su estancia en EE. UU.”, informó al diario Ariel Ruiz Soto, analista senior de Migration Policy Institute, con sede en Washington.
Por otro lado, el especialista consideró que obedecer el plan resulta costoso porque los 11 millones de migrantes indocumentados conforman un grupo heterogéneo. Un informe del American Immigration Council indica que el costo de deportar a las personas migrantes se estimó en 88 billones de dólares (bdd) anuales; además, la infraestructura no es la adecuada para esos planes porque “durante el periodo de Obama, y antes, con Trump, el número de centros de detención en EE. UU. no había aumentado; y los campamentos para detenidos no pasan de 50 mil en todo el país... no existe la infraestructura necesaria para expulsar a millones de personas en un año”; y al reflexionar en la historia reciente de la migración, refiere que nunca se ha expulsado más de medio millón de migrantes por año, lo que replantearía qué tan masivas serían hoy las deportaciones.
Por ahora se sabe que de los más de siete mil deportados, entre ellos cuatro mil mexicanos, pertenecen a los ya clasificados con historial criminal, migrantes con un caso registrado de asilo rechazado o con orden de deportación. Aunque aún no es posible demostrar si se producirá una deportación masiva, en unos tres meses ya se habrá deportado a uno o dos millones de migrantes; las consecuencias podrían ser una crisis económica en EE. UU., porque muchos de los indocumentados trabajan en sectores como la agricultura, construcción, manufactura y en el sector salud; y contribuyen al erario del vecino país dentro de la economía “subterránea” (conjunto de actividades económicas efectuadas ocultamente, sin declarar impuestos y sin control de las autoridades) porque trabajan informalmente; inclusive se estima que la población nativa podría verse afectada porque sin trabajadores precarios en los diversos sectores, los productos y servicios se encarecerían.
Las deportaciones y los aranceles de Trump ya empezaron; los más afectados, como siempre, son los más pobres de México y del mundo. Las amenazas del gobierno gringo contra México y los demás países latinoamericanos son muy graves; tales acciones se agregan a las aspiraciones y deseos del imperio porque van más allá del presidente Donald Trump, las ambiciones de acaparar la riqueza del mundo y de un expansionismo avasallador. EE. UU. utiliza la deportación masiva, los aranceles y la guerra contra las drogas precisamente para expandirse; sus posibilidades de intervenir bélicamente resultan altas por el control territorial de América Latina. El fondo es ése; y la única salida de los pobres del planeta consiste en abrir los ojos, educarse, politizarse y organizarse; sólo así se podrá evitar que EE. UU. se perpetúe como una amenaza a la paz mundial y la felicidad humana. Por el momento, querido lector, es todo.
Los indicadores son del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y “evalúan” 18 criterios; pero sólo son seis los encontrados por encima del promedio general.
Poco o nada de lo que se ha informado en los grandes noticieros de televisión y en redes sociales en los últimos días sobre lo que ocurre en Venezuela posee un tono inocente o un genuino afán de veracidad.
Se prevé que esta obra beneficie a más de un millón de pasajeros del municipio de Nezahualcóyotl.
La Presidenta de México declaró que, en la supuesta “reducción” de la pobreza recientemente reportada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, “el modelo (económico) funciona porque redujo la pobreza y la desigualdad debido al aumento del salario mínimo.
Por más que algunos artífices del Gobierno de México se empeñen en acomodar su discurso por “cambiar” la situación de pobreza, marginación y miseria en que vivimos los mexicanos, los testimonios de las amas de casa, obreros, jefes de familia, campesinos o albañiles se imponen.
Como alguien acertadamente dijo: la bomba sobre Hiroshima “No fue sólo un crimen de guerra, fue un crimen contra la humanidad”.
Han pasado ya casi siete años de que Morena gobierna al país; y su lema de “Primero los pobres” ondea falsa y huecamente.
Más que las familias, deberían ser las autoridades quienes supieran con precisión si el ingreso económico en los hogares es el idóneo o resulta insuficiente para atender las necesidades más apremiantes.
Sólo en los últimos seis meses han sido asesinados a nueve periodistas mexicanos.
Llama poderosamente la atención esta petición (reclamo) del embajador estadounidense en México. Norteamérica se ha caracterizado por exigir al mundo “libertad de comercio”.
El sexenio de Andrés Manuel López Obrador dejó un sistema de salud en ruinas y la administración de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo todavía atenta contra ese derecho.
El método fast track de las Cámaras de Diputados y Senadores, independientemente del partido dominante, ha sido recurrente para aprobar “importantes reformas” constitucionales y secundarias sin algún tipo de reflexión o análisis
Según la información pública, el endeudamiento de los países dependientes, pobres y algunos emergentes, se profundizó considerablemente durante los últimos 10 años.
La reciente Cumbre del G7 en Kananaskis, Canadá, se presentó con la promesa de defender valores democráticos y promover la cooperación global.
La recesión y la pérdida de productividad son riesgos latentes para estados que dependen de mano de obra migrante.
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Guerra y barbarie, los estertores del imperialismo
Escrito por Miguel Ángel Casique
Columnista político y analista de medios de comunicación con Diplomado en Comunicación Social y Relaciones Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).