La gramática también castiga; o de cómo la falta de verbos cambió la nacionalidad de un poeta mexicano, sería un título apropiado para la decimonónica anécdota literaria que hoy nos ocupa.
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Como activista de las artes, su contribución más importante es la Caravana Poética en el Condado de Westchester, en Nueva York; ésta ofrece actividades relacionadas con la poesía, como talleres y lecturas para gente sin acceso a este tipo de actividades, congrenado a cerca de 30 poetas. En más de cinco años, la caravana ha ofrecido alrededor de 500 lecturas gratuitas, como producto de lo cual editó, en marzo de 2003 una antología de poemas de 32 poetas titulada En (compass). La introducción fue escrita por el poeta laureado Billy Collins y tiene comentarios de importantes poetas nacionales en la contraportada.
La oficina de correos con muchos países para Agha Shahid Ali
Verdades musitaste.
Tus canciones bajaron flotando por el valle hasta Amherst
e hicieron eco en Manhattan.
Las calles te siguieron como incienso.
Tú, que no pudiste ir a casa, escucha,
“¡está aquí!, ¡está aquí!”
Cachemira, están rotas tus pulseras.
Los niños yacen en bolsas plásticas traslúcidas
como uvas arrancadas a la vid.
¿son míos?, ¿escribiste tus poemas
con tinta diáfana como ese plástico
o como lágrimas?, ¿guardaremos un luto rimado?
Estribillo. Estribillo. Estribillo. Estribillo.
Cachemira, están abiertas tus fronteras.
Erige una iglesia dentro de una mezquita
dentro de un templo, dentro de un corazón, dentro de un poema
y habrás hallado un hogar, ¿es el mío?
¿a quién dejaremos estas líneas nuestras en lugar de grandes bibliotecas?
¿a quién tendremos que pagar por un poco de aire?
Hoy en día, hasta se cosechan niños.
Cachemira, tus líneas están en nuestras palmas.
Nunca mencionaste al enemigo ni al Bien amado.
Sabías del horror sin nombre.
¿a quién enviarás ahora tus cartas?,
¿a quién habremos de ser fieles?
Has cruzado el río. Cachemira cae sobre
nosotros como lluvia. Estamos manchados.
Cachemira, tu corazón no tiene fronteras.
Canción para Gulsoma
Pequeña, vestías de verde el día de tu boda,
tenías cuatro años,
tu padre, muerto; tu madre se fue;
te dejaron casada,
“Déjenme morir, no quiero cumplir más años,
–decías– no más, no más”
Golpizas, pan y frijoles; golpizas, pan y frijoles,
queloides, cortadas y cicatrices:
en la tierra de los dólares,
de los autos y el dinero, pequeña,
te hemos visto ya en la pantalla.
Sin ositos de peluche ni Disney sobre el hielo,
ni patines ni hamburguesas con papitas,
ni visitar a tus amiguitos para jugar
ni patinar sobre torta ni baloncesto ni helado
ni abrazos de mamá ni cobija ni cama,
temblando de frío bajo oscuros cielos.
Los días en que te golpeaban, sin comida
y te encerraban en un cobertizo;
¡oh, pequeña!, ¡oh, pequeña! La calidez
de tu hermosa sonrisa,
el misterio de tu espíritu: seguiste viviendo
cuando te querían muerta.
Gulsoma, sigue brillando, pequeña;
vieja alma: sigue, sigue brillando;
eres un pájaro, has hallado tus alas,
eres anaranjada llama;
Gulsoma, hueles a rosas,
es el dulce perfume de tu sonrisa,
en una tierra de rocas, eres un río
que corre y corre y sigue corriendo.
¿De qué color es el paraíso en tus sueños?
El poema de hoy
El poema de hoy quiere soltar
las cadenas del poema de ayer,
el llamado ‘verdadera poesía’,
el poema de ayer es ya una estrella titilante,
el poema de hoy no puede ser más
que la oscuridad primordial a la que teme el poeta.
El poema de hoy sabe que no se compara
con el poema de ayer,
va más bien cojeando y en muletas
que corriendo una maratón;
el poema de hoy es la humedad
tras la ola del poema de ayer,
el poema de hoy no es sabio, está un poco asustado,
su voz es pequeña; su abrazo, frágil;
puede agarrar el traje del poeta con una manecita,
puede pedir refugio al poeta en lugar
de ofrecérselo como el poema de ayer,
el poema de hoy puede no conseguir amigos, ni siquiera
[enemigos;
y dice al poeta que la última palabra es humildad.
Fieles al lago
Noto que las tenues olas sobre
la superficie del Ohrid son fieles al lago y
afirmo que no mentiré como poeta,
diré la verdad sobre
este pavimento; sobre este Sol
que salpica el azul del cielo
como la henna madura que adorna a una novia;
sobre las líneas de mi mano
–un jeroglífico oculto–; diré la verdad
sobre quién respira a través de mí,
esta hoja, la bravura de esta
flor de Jamaica y cómo asume su trono
en el universo como una emperatriz;
la verdad sobre mi linaje,
el latido de mi corazón, mis relaciones;
sobre cómo cada quien es un espejo y un reflejo
al mismo tiempo; cómo la poesía es un amante,
un dios y un torturador, y yo su esclava,
quien sostiene la pluma;
la verdad sobre cómo voy de un punto a otro,
desde alguna parte hasta mi madre
y luego, de mi hogar a no tenerlo;
la verdad sobre por qué amo este universo
que serpentea a mi alrededor
como el hilo alrededor del carrete…
cosas todas sobre las que no sé nada.
Es primavera
Es primavera. Las hojas mustias.
Es primavera. Una hoja cae.
El cielo azul. Es primavera.
Los brazos de la tierra extendidos,
es primavera.
Es primavera. Ella es libre.
Es primavera. No se lleva recuerdos.
Busca a tu amigo. Es primavera.
Tu amigo te busca. Es primavera.
Es primavera. Hoja lleva contigo al árbol.
Es primavera. No dejes recuerdos ni
lágrimas detrás de ti. Es primavera.
El pájaro vuela sin dejar rastros. Es primavera.
La gramática también castiga; o de cómo la falta de verbos cambió la nacionalidad de un poeta mexicano, sería un título apropiado para la decimonónica anécdota literaria que hoy nos ocupa.
A menudo se considera a Las Instrucciones de Shuruppak como el libro más antiguo de que se tenga noticia.
La prosa de Álvaro Mutis tiene tanto de poética como su poesía roza la narración.
Su inspirada poesía aborda temas universales como el amor, el odio, el dolor, la muerte, la naturaleza y el sentimiento patriótico, dando importancia especial a las imágenes.
El mundo moderno, con todos sus adelantos, sigue siendo tributario de Sumeria.
La poetisa y periodista argentina Olga Orozco forma parte de la generación conocida como la Tercera Vanguardia.
Harto conocida es la importancia jurídica de este extenso código.
Hoy compartimos dos poemas de la argentina María Meleck Vivanco (1921-2010) en los que se expresa su militancia antibélica y su profunda preocupación por la realidad convulsa de su tiempo.
Los estudiosos de la india comprendieron muy bien la diferencia entre todas las formas anteriores y la poesía de autor.
Fue la única mujer que formó parte del grupo de poetas surrealistas argentinos, en una sociedad en que las mujeres no votaban ni podían ser votadas.
Se trata, pues, de una poesía el servicio de la ética y de un ideal moral y acético, razón por la cual está expresada en estilo gnómico (sapiencial).
Braulio Elías Pérez Valencia, trabajador de Boing y poeta originario de Papantla, será reconocido en Italia como el poeta extranjero más destacado del Premio Literario Internacional "Cosenza-Ciudad Federiciana".
La gota de rocío, exquisita narración alegórica en que el poeta llama a desestimar el orgullo por la belleza efímera, que el tiempo se encarga de convertir en polvo.
Este extenso poema escrito en sánscrito y que consta de casi ocho mil versos repartidos en ocho libros o secciones es a la vez una epopeya y un documento de gran valor sobre el pasado.
El Gitagovinda es un largo poema cuyo tema central son los amores de la pastora Radha con Krishna, encarnación del Dios Vishnu.
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Escrito por Redacción