A los 13 años, el poeta cubano Regino Pedroso (1896-1983) abandonó los estudios para trabajar en una fábrica de acero, en un taller ferroviario y como jornalero en la zafra.
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Voz imprescindible de la lírica cubana y universal del Siglo XX, apasionada, indómita, provocadora y en ruptura con las normas literarias y sociales, por los libérrimos versos de Carilda Oliver Labra (Matanzas, 1922-2018) late el pulso de una inevitable revolución en las letras y en las calles. Su tono desenfadado, conversacional, recupera giros populares del idioma y elementos de la vida cotidiana no considerados antes en el canon por la poesía culta. El Canto es un grito de combate estético de altísimos decibeles, es el abandono de toda convención y un manifiesto político y literario de impresionante belleza plástica en el que expresa su absoluta ausencia de miedo y renuncia a toda atadura material que amenace con hacerla callar. Este soneto debería incluirse en las antologías como una de las más hermosas creaciones poéticas en lengua española.
Rómpanme los vestidos, quítenme la locura,
pulan con ese látigo mi sitio de estar sola,
tráiganme los infiernos, pongan mi cama dura;
no temo a los tiranos ni al cáncer ni a la ola.
Déjenme sin pecado, sin Sol, sin biblioteca;
ya huérfana de todo no sentiré ni tedio.
Escóndanme ese pan, claven mi boca seca:
nada podrán hacerme que no tenga remedio.
No importará la cárcel porque bebí delirio,
hasta en el mismo polvo suele nacer el lirio,
ninguna muerte sabe pudrirme la mañana.
Mi corazón no tiene gravámenes ni dueño.
Nunca podrán quitarme el ala con que sueño.
Y seguiré cantando cuando me dé la gana.
La sensualidad y el erotismo, que escandalizaran en su tiempo a más de una “buena conciencia”, son rasgos de buena parte de su producción poética, de profunda sensibilidad; pero su compromiso político es inseparable de su poesía, de lograda perfección. Canto a Fidel, escrito en marzo de 1957 (*), fue el primer poema que se escribiera al forjador de la Revolución Cubana. La poetisa hablaría acerca de su creación, concebida como décimas por ser éste un metro musical y en el que se expresa el pueblo; y relata cómo lo envió a la Sierra Maestra de forma clandestina: “Si hubiese consultado entonces la bola de cristal habría entendido –previo al conocimiento de todo lo que ha pasado durante todos estos años– que a este hombre no se le puede saludar con versitos sino con armas que están por inventarse, y que no alcanzan los Neruda, los Vallejo, los Darío, los Miguel Hernández, los Guillén... para escribirle la epopeya justa (…) Eso sí, lo hice llena de amor y romanticismo, con una pasión ilusionada, llena de fantasías; quería sencillamente contribuir a la causa con un granito de arena. (...) Lo hubiera escrito de otra forma porque el tiempo la vuelve a una más cuerda. O sencillamente, no me atrevería a escribirlo, quizá porque sería demasiado presumido. Fidel es una figura universal y no cabe en un poema”(cubadebate).
(…)
Hace falta un trueno, un múltiple grito, una diana aparte,
una catarata de ruidos violentos y de frenesí.
Hace falta el fuego para saludarte,
amado Martí.
(…)
Así entona Carilda, en heroico verso de arte mayor, su Canto a Martí. Desde la apasionada invitación a la cercanía física, pasando por el metro en que canta el pueblo llano, hasta la épica de alta factura, todos los registros fuero bien logrados por esta imprescindible poetisa revolucionaria cubana:
Toca una campana, hierve un centelleo,
la bandera pasa como un huracán,
y, Martí, te veo:
los áureos soldados detrás de ti van
con himnos, sudores, armas y mochilas;
las ropas ya viejas,
las carnes dolientes, firmes las pupilas,
el humo por cejas;
los bravos soldados de la insurrección,
los innominados, los tercos, los fuertes, los inaccesibles,
los grandes, los bellos, los de corazón,
los incontenibles
hombres que alumbraron la Revolución.
A los 13 años, el poeta cubano Regino Pedroso (1896-1983) abandonó los estudios para trabajar en una fábrica de acero, en un taller ferroviario y como jornalero en la zafra.
Kumārasambhava o El nacimiento de Kumāra es un poema épico-lírico de Kālidāsa, el más famoso autor de la literatura clásica india.
La situación que atraviesa la invasión de Estados Unidos (EE. UU.) e Israel en Irán confirma un fenómeno que hace décadas sólo se decía sotto voce: el imperio no es invencible.
En comparación con el sánscrito, que carece de elementos locales reconocibles, el lenguaje del Sattasaī busca transmitir el sabor rústico y local de Maharashtra.
Uno de los principales puntos abordados por la delegación cubana fue la eliminación del denominado cerco energético que afecta al país.
A raíz de la profunda crisis energética por la que atraviesa la isla de Cuba, se ha vuelto tema de conversación recurrente en los círculos intelectuales y los análisis televisivos occidentales cuando remachan constantemente que esta situación ocurre única y exclusivamente por el mal gobierno cubano.
El estrangulamiento energético y la amenaza de un ataque militar para devastar a Cuba, sumados a un bloqueo comercial, político y psicológico por más de medio siglo, sólo tienen un nombre: terrorismo genocida de Estado.
Y si la lengua es un producto histórico donde cada signo ha sido fijado por milenios de uso, el poeta es depositario y custodio de ese instrumento heredado.
En el Siglo II a. C. tiene lugar el nacimiento del drama indio, una de las manifestaciones más brillantes y artísticas de la antigua literatura sánscrita.
El presidente cubano descartó que exista justificación alguna para una acción militar contra su país.
El Ramayana no es obra de un solo autor (aunque tradicionalmente se venga suponiendo que fue escrito por Krishna-Dwaipayana, llamado Viasa), ni de una escuela, sino que es fruto de la actividad poética de varias generaciones.
Más de 96 mil personas permanecen a la espera de intervenciones quirúrgicas debido a la falta de electricidad.
Plan de la ONU busca asistir en Cuba a dos millones de personas en ocho provincias afectadas.
En este poema de Ignacio Rodríguez Galván pueden identificarse claramente, y de principio a fin, múltiples rasgos distintivos del primer romanticismo.
El Ramayana es una de las dos grandes epopeyas de la India.
“Fábricas oscuras” automatización y desempleo
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Anuncia Antorcha procesión en honor a las víctimas de la Línea 12 del Metro
¡Ratero, narco! corren a gritos a Fernández Noroña del restaurante en CDMX
La fresa en USA y la miseria en México: San Quintín, una economía de enclave imperialista
Escrito por Tania Zapata Ortega
Correctora de estilo y editora.