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Poesía
Edward Estlin Cummings
Fue conocido por sus poemas que rompen con toda estructura tradicional, incluyendo usos poco ortodoxos de la puntuación.


Más conocido como E. E. Cummings, fue un poeta nacido en Cambridge (Massachusetts, Estados Unidos) el 14 de octubre de 1894. Fue conocido por sus poemas que rompen con toda estructura tradicional, incluyendo usos poco ortodoxos de la puntuación. A pesar de su gusto por los estilos vanguardistas, buena parte de su trabajo es tradicional; frecuentemente trató temas como el amor y la naturaleza, así como la sátira y la relación del individuo con las masas y el mundo.

Publicó más de 900 poemas, dos novelas, muchos ensayos y una gran cantidad de dibujos, bocetos y pinturas. Escribió algunas obras de prosa, teatro y un libro de crítica –I: six nonlectures que recopilaba las lecciones que impartió en la cátedra de poesía de la Universidad de Harvard–. Publicó una docena de libros de poesía desde 1923 hasta su muerte en 1962, la recopilación póstuma de sus Poemas completos abarca más de mil páginas. 

 

Traducción de José Casas y
Ulalume González de León.

 

VII: 50

Buffalo Bill

difunto

            él

            que montaba un semental

            de fluida plata

y abatía unadostrescuatrocinco

palomasenuntrís

                        Jesús

era un hombre excelente

                        y lo que yo quisiera saber

es si le gusta su muchacho de ojos azules

Señor Muerte

 

XI:139

me abriré camino

                        hasta empapar mis muslos

                        en ardientes flores

me pondré el sol en la boca

saltaré al aire maduro

                                    Vivo

                                                con cerrados ojos

que arremeten contra lo oscuro

                        En las dormidas curvas de mi cuerpo

dedos de tersa maestría penetrarán

con castidad de muchachas oceánicas

                                    Habré de completar

                                    el misterio de mi carne

y habré de levantarme

                                                al cabo de mil años

lamiendo flores

            Y engastaré mis dientes en la plata de la luna

 

V: 207

a pesar de todo lo que respira

y se mueve, porque el Destino

(con las más largas manos blancas

puliendo cada pliegue)

deslavará del todo mi memoria y la tuya

 

antes de abandonar mi cuarto

me vuelvo (e inclinándome

por entre la mañana), beso

esta almohada, amor mío,

donde nuestras cabezas vivieron y fueron

 

VII: 208

ya que sentir está primero

quien alguna atención preste

a la sintaxis de las cosas

no te besará nunca por completo

 

por completo ser un loco

mientras la Primavera está en el mundo

es algo que aprueba mi sangre;

y que mejor destino son los besos

que la sabiduría

lo juro señora por todas las flores. No llores.

el más perfecto gesto de mi mente

es menos que el temblor de tus párpados que dice:

 

somos el uno para el otro.

Entonces ríe,

entre mis brazos recostada

porque la vida no es un párrafo

 

Y la muerte pienso no es un paréntesis

 

LXIII: 267

lo que al color la lluvia, sé tú al amor y créame

gradualmente (así inventan el aire las colinas

que ahora brotan) exhala mis cómos y mi trémulo

dónde y mi cuándo aún invisible y espera:

 

si no soy corazón, ya estoy latiendo. Piensa

que partí como un sol debe partir, haciendo

que para ti la tierra parezca alegrefirme.

Recuerda (así las perlas más que cercan un cuello):

 

más allá de su nunca-final tus miedos vístenme

 

(oscura inquieta enorme la sílaba de amor

ni gana en la alabanza ni pierde en la condena).

Morirá el pensamiento que no nazca del sueño.

Baila el árbol, las alas al año acogen (flota

el poema aunque el mundo y el deseo se hundan

 

VII

¿quién sabe si la luna no es

un globo que ha partido de una profunda ciudad

en el cielo –repleto de personas hermosas?

(y si tú y yo

 

nos subiésemos a él, si

nos aceptaran a ti y a mí en su globo,

entonces

nos elevaríamos con todas esas hermosas personas más alto

 

que las casas, los campanarios y las nubes:

navegaríamos

y navegaríamos hasta una profunda

ciudad que nadie ha visitado jamás, donde

 

siempre es Primavera) y todo el mundo está

enamorado y las flores se cogen solas.

 

LVII

en algún lugar al que nunca he ido, gozosamente más allá

de toda experiencia, tus ojos tienen su silencio:

en tu gesto más delicado hay cosas que me rodean,

o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

 

tu mirada más leve me abrirá sin esfuerzo

aunque me haya cerrado como unos dedos,

tú siempre me abres pétalo a pétalo como abre la Primavera

(tocando hábil, misteriosamente) su primera rosa

 

o si tu deseo fuera encerrarme, yo y mi vida

nos cerraremos muy delicadamente, de repente,

como cuando el corazón de esta flor imagina

la nieve cayendo cuidadosamente por todas partes;

 

nada de lo que podamos percibir en este mundo iguala

el poder de tu intensa fragilidad: su textura

me domina con el color de sus países,

produciendo muerte y eternidad a cada latido

 

(no sé qué hay en ti que se cierra

y se abre; pero algo en mí comprende

que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas)

nadie, ni siquiera la lluvia, tiene unas manos tan pequeñas

 


Escrito por Redacción


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