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Reportaje
El XXIV Concurso Nacional de Teatro, un acto de protesta contra la privatización de la cultura
Las 34 puestas en escena que se presentaron durante el evento representan un acto de protesta contra las élites que han privatizado la cultura.


“Cuando el dramaturgo decide qué tema tratará, cuándo lo va a tratar y cuál será el desenlace, está tomando una posición política; eso no sólo es cierto para el teatro, sino para todas las artes”, puntualizó Aquiles Córdova Morán, Secretario General del Movimiento Antorchista Nacional (MAN) durante el XXIV Encuentro Nacional de Teatro, desarrollado los días 28, 29 y 30 de noviembre en el municipio de Tecomatlán, Puebla.

Las 34 puestas en escena que se presentaron durante el evento representan un acto de protesta contra las élites que han privatizado la cultura. En México, la cultura padece cada año recortes presupuestales, como en 2025, cuando se le asignaron recursos por 12 mil 81 millones, una reducción del 30 por ciento respecto a 2024, el monto más bajo desde la creación de la Secretaria de Cultura.

El panorama no es más alentador para 2026 pues, de acuerdo con el Paquete Económico, la Secretaría de Cultura sufrió un nuevo recorte del 4.57 por ciento, que afectará drásticamente a estímulos, apoyos, premios y becas, entre otros ejercicios culturales, reduciendo los espacios públicos para el arte.

Lo curioso es que en un país donde se atenta contra la infraestructura cultural, existe un municipio de paso, enclavado en la Mixteca, al suroeste del estado de Puebla, que organiza el encuentro de teatro gratuito más grande de México, desde hace más de 24 años, lo que rompe el esquema, pues tal actividad no recibe recursos del erario. 

“Todo en la vida requiere preparación; juzgar una obra de arte requiere preparación y el problema es que, muchas veces, nos resistimos al esfuerzo de entender una obra de arte; nos resistimos a aprender poco a poco a valorar el arte”. Pero para que el teatro pueda educar al pueblo “el público tiene que irse acostumbrando a no quedarse con la anécdota, sino a tratar de ver qué hay debajo de la anécdota; es decir no el fenómeno, sino la esencia”, refirió Aquiles Córdova Morán en su discurso de clausura. En México, según el Inegi, el 91.5 por ciento de los adultos no ha ido nunca al teatro, por lo tanto, el Concurso Nacional de Teatro del Movimiento Antorchista es una protesta popular directa contra la privatización y la expropiación del arte entre los estratos más bajos de la sociedad.

 

Por primera vez, el concurso albergó, en el “Teatro Aquiles Córdova Morán”, a jóvenes, amas de casa, adultos mayores, incluso niños, de las zonas populares del país, que representaron obras clásicas y/o de enorme trascendencia cultural, como Las Brujas de Salem, de Arthur Miller; Medea, de Eurípides; Quijote amigo mío, una adaptación para niños de la máxima obra de Miguel de Cervantes; Yerma y La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, etc. Fueron obras complejas que, sin duda, marcan la vida de cualquier persona, sobre todo la de aquellos que viven en entornos difíciles por la pobreza y que nunca habían tenido el placer de asistir al teatro.

En un país donde, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), mueren 94 personas víctimas de homicidio doloso, y 10 mujeres son asesinadas diariamente, es revelador y sumamente conmovedor percibir las lágrimas de Dana, una jovencita de 17 años que, tras su participación, confesó con la voz quebrada que ella vivió un caso parecido al del personaje que interpretó en la obra Los perros, de Elena Garro.

“Es el mensaje que quieres dar tú para las personas que te están viendo, porque esto se vive casi todos los días en estos tiempos; y esto es para que otras personas también se sientan identificadas; es como dar ese grito por ellas”, sentenció Dana.

“Para mí, el arte y la cultura, en todas sus ramas y en todo su esplendor, tiene la capacidad de cambiar nuestra realidad (…) Entonces, los invito a hacer todas esas cosas que son tan hermosas para sacar lo mejor y dejar de lado toda esa violencia (…) Actualmente, estoy en una casa para estudiantes; es así que tuve la fortuna de conocerlos. Aquí, en Tecomatlán, el teatro es enorme; nunca había pisado un teatro y es una experiencia demasiado bonita”, comentó Yatziri Guadalupe Hernández Valdez, de 18 años, quien estudia químico-farmacobiología en la Universidad Autónoma de Sinaloa.