Cargando, por favor espere...

Cultura
La nueva Universidad de las Artes en Ciudad de México no es la solución
El estado de la educación artística es lamentable.


El estado de la educación artística es lamentable. Los graves problemas estructurales han atravesado décadas, sexenios y partidos profundizando incluso los errores y las omisiones cometidas en el pasado. El anuncio reciente sobre la creación de la nueva Universidad de las Artes, presentado por el gobierno de la Ciudad de México, vuelve a poner sobre la mesa los viejos debates sobre la política cultural mexicana y su incidencia en la educación artística.

Ciertamente, la expansión de la oferta educativa en las disciplinas artísticas es una necesidad real. Sólo que, como en todos los problemas de la sociedad, es un asunto multifactorial.

El proyecto de la Universidad de las Artes, que se presenta en el discurso como incluyente y con un perfil de compromiso comunitario y social, presenta en los hechos varios aspectos cuestionables.

El primero de ellos es el viejo problema de la centralización de la oferta de bienes y servicios culturales en nuestro país. La centralización es, en realidad, un problema transversal a todas las áreas de operación del Estado mexicano. Baste recordar el fallido plan de López Obrador de descentralizar las principales secretarías reubicándolas en diferentes estados del país. La Secretaría de Cultura, por cierto, tendría su sede en Tlaxcala. Ya desde el Proyecto Chapultepec, presentado en 2019, varios especialistas criticaron la contradicción de destinar recursos millonarios a un complejo cultural más en la Ciudad de México. Pues esta nueva Universidad de las Artes da un paso gigantesco en esa dirección errónea: seguir centralizando en la capital del país la oferta educativa que debería llegar a 140 millones de mexicanos. La pretendida inclusión queda así mutilada por un aspecto de lógica elemental: el geográfico.

Un segundo problema estructural se refiere a la eventual inserción profesional de los nuevos profesionales de la cultura y el arte. ¿El mercado laboral mexicano, o en este caso concreto, su sector cultural, serán capaces de absorber a los nuevos profesionales? Ya los estudios sobre inserción laboral indican las enormes dificultades a que se enfrentan los jóvenes profesionales de estas áreas. Pero no sólo eso. La política cultural a nivel nacional de la llamada “Cuarta Transformación” viene deteriorando y desatendiendo sistemáticamente la infraestructura cultural pública desde hace varios años, generando con esto un estancamiento de la demanda y contribuyendo a la situación de precarización laboral de los profesionales de la cultura.

Como tercer elemento podemos hablar de una vieja práctica de la política mexicana: priorizar los proyectos mediáticos, fotografiables, redituables en términos de imagen pública y de votos por encima de una planeación profesional y de largo plazo que corrija los problemas estructurales. Muchas escuelas de enseñanza artística de la Ciudad de México están, literalmente, cayéndose a pedazos, y sus trabajadores, incluyendo a los académicos, enfrentando retrasos en sus pagos y deterioro de sus condiciones de trabajo. En un panorama tan desolador, la nueva Universidad de las Artes parece enviar un mensaje siniestro: dejemos que se derrumbe el viejo edificio porque ahora hemos comenzado a construir uno nuevo.

En suma, la Universidad de las Artes sólo podrá satisfacer los objetivos que se le asignan si forma parte de un plan integral que modifique radicalmente la política cultural de México para comenzar a atacar sus problemas estructurales. De otro modo será sólo una línea más en la larga lista de los proyectos culturales que se anuncian con bombo y platillo para terminar, tras unos años, con instalaciones semiruinosas, tratando de sobrevivir frente a la insuficiencia presupuestal. 

 


Escrito por Aquiles Lázaro

Licenciado en Composición Musical por la UNAM. Estudiante de la maestría en composición musical en la Universidad de Música de Viena, Australia.


Notas relacionadas

Tras casi 20 años, regresa la colección a territorio mexicano, la cual exhibe el desarrollo social y político del país.

El teórico alemán Theodor Adorno escribió en 1941 un ensayo titulado Sobre la música popular.

Es un rico conjunto de ritos domésticos, himnos nupciales y funerarios, fórmulas de conjuros contra enfermedades, de expiación de pecados, de conservación del amor, etc.

Letras de emergencia es un “libro panfletario” porque se convenció que toda actividad artística, incluida la literaria

La literatura sánscrita es la más antigua manifestación cultural indoeuropea.

En los últimos años empezamos a usar modelos de lenguaje y chatbots para casi todo: escribir correos, aclarar dudas, resumir textos, planear proyectos, presentar ideas complejas, traducir… Son herramientas útiles, pero también cambian la forma en que pensamos.

Hijo natural de un hacendado y una lavandera negra, la infancia del poeta, dramaturgo y traductor colombiano Candelario Obeso (1849-1884) transcurrió en medio de la precariedad en su natal Mompox, dos años antes de la abolición de la esclavitud en su país (1851).

Poeta, crítico literario y dramaturgo inglés nacido en San Luis, Estados Unidos, el 26 de septiembre de 1888. Premio Nobel de Literatura en 1948 y autor del famoso poema Tierra Baldía.

Cuenta Mason Currey en Rituales cotidianos que el psicólogo William James afirmaba que los hábitos crean el orden necesario para avanzar hacia campos de acción realmente interesantes.

Al contemplar las sorprendentes construcciones antiguas y modernas, a menudo se olvida el esfuerzo realizado por sus creadores.

Nació el 30 de diciembre de 1865 en Bombay, de la India Británica.

Las 34 puestas en escena que se presentaron durante el evento representan un acto de protesta contra las élites que han privatizado la cultura.

Hablar de política cultural en América Latina implica adentrarse en un terreno donde conviven aspiraciones legítimas, inercias históricas y una estampa institucional inestable y poco eficiente.

Nació el 28 de noviembre de 1757, en el barrio de Soho, Londres, Reino Unido.

Para Ambrosía Vázquez, habitante de Tláhuac, su participación “es un orgullo” que Antorcha le dio.