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Brasil Acosta Peña
Principales factores en la decadencia del imperialismo
Los personeros del capital financiero recurren a la manipulación mediática y a todas las formas posibles de la violencia para garantizar su existencia y conservar el control de todos los recursos, los mercados y sus grandes privilegios.


En el marco del III Congreso Internacional Universitario, organizado por el Centro Universitario Tlacaélel, la conferencia inaugural fue impartida por el ingeniero Aquiles Córdova Morán con el título Principales factores en la decadencia del imperialismo. Como testigo de primera mano, me permito compartir con ustedes algunas de las tesis expuestas en la ponencia magistral. Debo señalar, antes de todo, que el ponente no llevó escrita una sola nota; y que lo expuesto estuvo basado en su prodigiosa memoria, sus estudios, debates y libros propios.

El maestro Aquiles Córdova Morán inició su conferencia con el análisis de las características fundamentales del imperialismo actual; reveló que se encuentra en su fase más violenta y destructiva de la humanidad; y formuló esta importante pregunta: ¿el análisis del imperialismo que hicieron en el Siglo XIX e inicios del XX Marx, Lenin y Bujarin, entre otros, ya no es vigente? De este cuestionamiento se desprende otra pregunta: ¿sigue vigente la tesis de que la solución al problema es la revolución socialista de los pueblos organizados y dirigidos por su vanguardia revolucionaria y consciente?

Aunque no dio de inmediato la respuesta, de su argumentación pudo concluirse que la solución a los males generados por el imperialismo consiste en la revolución socialista y en la unidad de los pueblos con esa visión. Es decir, que se han producido cambios en el mundo, algunos de forma y otros en el contenido, pero los planteamientos del marxismo-leninismo son esencialmente vigentes; y considerando las condiciones actuales, la solución planteada, mutatis muntandis, es la misma: el socialismo.

Para entender la metamorfosis del imperialismo es necesario verlo no como un sistema aparte, sino como el mismo capitalismo, pero evolucionado, más desarrollado y globalizado. El sistema actual ha dejado atrás la libre competencia del mercado, sustituyéndola con megacorporaciones y capitales trasnacionales que se alían entre sí para repartirse las ganancias y dominar el planeta. En este contexto, el capital financiero ejerce un dominio absoluto porque está en manos de una élite muy reducida, pese a que controla el rumbo del mundo entero.

La tesis más relevante de la ponencia es la siguiente: los personeros del capital financiero recurren a la manipulación mediática y a todas las formas posibles de la violencia para garantizar su existencia y conservar el control de todos los recursos, los mercados y sus grandes privilegios.

Pese a todas sus transformaciones de carácter trasnacional, la esencia del imperialismo permanece igual: se sostiene y alimenta con la extracción de la plusvalía generada por el trabajador. La acumulación desenfrenada de la riqueza mundial es el fruto directo del desarrollo y explotación de esta plusvalía. Sin embargo, el ideal de los grandes poseedores de capital ha mutado hacia una lógica especulativa, con la que busca, a toda costa, ganar cantidades masivas de dinero sin necesidad de trabajar o producir bienes tangibles, un objetivo que se cumple mediante sofisticados mecanismos del capital financiero moderno.

El reparto de los mercados mundiales entre las potencias dominantes ha sido desde siempre el detonante de los peores conflictos armados de la humanidad. Ejemplos de ello fueron los intentos del imperialismo colonial por conquistar “espacios vitales”: las pugnas de imperios como el británico o el alemán y la posterior consolidación de los bloques militares en el Siglo XX. La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y el periodo posterior reconfiguraron el mapamundi actual.

La conferencia del maestro Aquiles Córdova Morán destaca el impacto sufrido por Rusia, que entonces formaba parte de la Unión Soviética, con la pérdida de 27 millones de personas y la destrucción de más de 75 mil comunidades en ciudades fundamentales como Volgogrado (Stalingrado). De este suceso histórico surgió la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para buscar el control político y militar de la región.

Sin embargo, el conferencista postula una tesis contraria a la narrativa común: su verdadero propósito no era frenar exclusivamente a Rusia, sino mantener bajo estricto control político y militar estadounidense todo el continente europeo.

El análisis de las relaciones económicas globales revela una polarización extrema entre un grupo muy reducido de naciones privilegiadas (el Centro desarrollado) y una inmensa mayoría de naciones empobrecidas (la Periferia subdesarrollada). Pensadores de la teoría de la dependencia y del desarrollo desigual, como José Carlos Mariátegui, André Gunder Frank, Paul A. Baran y Paul Sweezy, han documentado esta subordinación estructural.

Durante la década de los 70 del Siglo XX, los ritmos de crecimiento de la economía mundial mostraron una clara decadencia. La explicación a tal estancamiento reside en la introducción de maquinaria de alta tecnología que aumenta significativamente la productividad; pero desplaza a los obreros del proceso de fabricación. Al escasear la mano de obra contratada, se intensifica la explotación sobre los trabajadores restantes para compensar los costos. Esto desata la ley económica descrita por Marx: la tendencia descendente en la tasa de ganancia del capital global.

Por ello, ante la caída de los márgenes de ganancia productiva en el centro, el sistema neoliberal reaccionó exigiendo al Estado sacar las manos de la economía, además de privatizar los servicios y recortar el gasto público. De este modo, el excedente económico extraído de la explotación de la clase obrera mundial satura el sistema bancario y genera montañas de efectivo que necesita “ser lavado” o introducido al circuito financiero regular.

Se estima que más de 600 mil millones de dólares (mdd) anuales “se lavan” a través del sistema bancario estadounidense. Esta gigantesca masa monetaria fortalece el dominio absoluto del capital financiero y consolida la llamada “financiarización” de la economía mundial. El capital actual ya no opera invirtiendo en fábricas o industrias productivas, sino mediante la especulación pura: prestando dinero y cobrando réditos con altas tasas de interés y comisiones.

Esta mutación económica trae consigo graves problemas estructurales, pues provoca la desindustrialización acelerada de las naciones del centro y la periferia; desacopla la esfera de la producción industrial real de la circulación financiera; los créditos y préstamos ya no se asignan en función del desarrollo social, sino arbitrariamente, según los intereses particulares de la élite bancaria.

Además, se mercantilizan absolutamente todos los aspectos de la vida humana y los derechos sociales; infla las burbujas financieras masivas; desata las crisis de volatilidad de precios globales e impulsa el crecimiento del complejo militar-industrial y genera frecuentes amenazas de guerra e invasiones armadas para reactivar mercados financieros y controlar recursos estratégicos ajenos.

Esta arquitectura financiera pretende concentrar el destino del mundo en las manos exclusivas de la élite especuladora global. El imperialismo necesita que estas cinco condiciones permanezcan inamovibles para mantener la situación de dominio actual:

  • Monopolio del desarrollo tecnológico de punta.
  • Dominio e intervención absoluta de los medios financieros y económicos globales.
  • Monopolio y control corporativo directo de las riquezas y recursos naturales del planeta.
  • Monopolio de la fuerza militar de destrucción masiva.
  • Dominio total de los medios de comunicación masiva y las vías de comunicación internacionales.

La conferencia concluyó con la advertencia de que sostener el andamiaje del monopolio global del capital en tiempos de crisis sistémica sólo puede ser garantizado por las potencias mediante violencia generalizada o, en última instancia, “empujando” a la humanidad hacia una tercera guerra mundial; dado que el nudo del problema actual reside en quién ostentará el control absoluto sobre los recursos finitos del planeta, como los yacimientos ubicados en el Polo Norte.

Frente a este escenario de destrucción, la única alternativa histórica viable es el socialismo. No obstante, esto no ocurrirá de forma espontánea, porque el maestro Aquiles Córdova Morán realizó este enérgico llamado a las clases trabajadoras organizadas: los pueblos deben educarse con el pensamiento político de los teóricos clásicos como Marx, Engels y Lenin, y complementar su formación analizando a los economistas e intelectuales contemporáneos como Sweezy y Paul A. Baran.

Sólo mediante la educación política consciente, la organización colectiva sólida y la conformación de vanguardias revolucionarias capaces de disputar el poder político real, los pueblos explotados del mundo podrán revertir la lógica destructiva de la maquinaria imperialista mundial.

Felicito al ingeniero Aquiles Córdova Morán porque está construyendo el instrumento para la liberación del pueblo, que es el Movimiento Antorchista, y por sus aportaciones intelectuales que consolidan la vigencia del marxismo-leninismo y demuestran que su pensamiento prevalece como la vanguardia de los trabajadores de México y el mundo. 


Escrito por Brasil Acosta Peña

Doctor en Economía por El Colegio de México, con estancia en investigación en la Universidad de Princeton. Fue catedrático en el CIDE.


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