El expresidente colombiano vinculó el avance de la derecha en América Latina a una estrategia de “tecnofascismo”.
Cargando, por favor espere...
“El día de hoy –dijo en su conferencia de prensa del lunes 13 de julio la presidenta Claudia Sheinbaum– la Secretaría de Relaciones Exteriores va a presentar las denuncias ante el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y las fiscalías estatales de Estados Unidos por el fallecimiento de 17 connacionales”. La señora precisó que entre los trágicos casos se encuentra el de un mexicano, Lorenzo Salgado Araujo, fallecido recientemente durante un operativo migratorio en Houston, Texas, cuya muerte es ya investigada por autoridades locales y federales estadounidenses.
El jueves siguiente, el embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri, dijo que siguiendo instrucciones de la Presidenta y del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, él y la subsecretaria designada para América del Norte, llevaron a cabo diferentes actividades para “atender las preocupaciones de México en materia migratoria y fortalecer la protección de las y los mexicanos en Estados Unidos”. Esas actividades incluyeron la entrega de cartas al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), mismas que fueron devueltas por el Departamento estadounidense de Estado porque solicitaban no violar los derechos humanos de los migrantes y pidió plantear “las inquietudes por la vía diplomática” ya que esas cartas, según su dicho, “pretenden dirigir las acciones del personal del gobierno estadounidense que opera en territorio soberano de Estados Unidos”; las catalogó pues, como intervencionistas.
Denuncias penales para castigar a presuntos homicidas y cartas solicitando que mejore la conducta de los policías encargados de aprehender a los migrantes mexicanos; no puedo estar en contra de estas acciones de defensa de los trabajadores mexicanos que están y han estado creando una buena parte de la enorme riqueza que está en manos de las élites de Estados Unidos (EE. UU.) y no creo estar en un error si digo que serían muy pocos los que estuvieran en contra de esos métodos de defensa. Pero convengamos en que su efectividad es muy incierta y limitada. Baste para aceptarlo recordar que ya van 17 trabajadores mexicanos muertos en operativos para detenerlos y expulsarlos de la Unión Americana y muchos más golpeados y humillados y no hay un solo agente sancionado.
Durante mucho tiempo, los mexicanos, como muchos otros trabajadores del mundo, han abandonado a su familia y a su tierra, no pocas veces para no regresar a ella jamás, buscando quién les compre la única mercancía de que disponen, es decir, su fuerza de trabajo. La vida de los migrantes ha sido aterradora. El desarrollo del modo de producción capitalista, gran devorador de fuerza de trabajo, ha sido la causa principal del desplazamiento de multitudes que de diferentes países emigraron a EE. UU. Entre 1860 y 1914, Nueva York creció de 850 mil a cuatro millones de habitantes; Chicago de 110 mil a dos millones y Filadelfia de 650 mil a un millón y medio de habitantes; en 1892, fue habilitado un centro de llegada y registro de migrantes en la Isla Ellis, en la bahía de Nueva York, por donde entraron al país 12 millones de personas.
Los mexicanos han formado parte de este torrente de desamparados sin dinero ni medios para producir. Comenzó igualmente en la segunda mitad del Siglo XIX y es hasta ahora el flujo transfronterizo más grande del mundo. La población de origen mexicano en EE. UU. ya llega a los 36 millones de personas y es más que evidente que millones de negocios, en miles de áreas y sectores, se han desarrollado como consecuencia de su capacidad de trabajo, disciplina y creatividad. El diario La Jornada del pasado tres de febrero, con base en datos del Banco de México, informó que el número de remesas que llegan a nuestro país es de 155.74 millones de operaciones, que el monto promedio de cada una de ellas es de 397 dólares y que quienes sobreviven de las remesas periódicas son ya cuatro millones y medio de familias. Esto no es, no puede ser, el resultado de una colosal banda de delincuentes que constituyen una plaga exterminadora incrustada en la sociedad norteamericana.
Tajantemente, no. Esa masa salarial sólo se reúne con mucho trabajo público, honrado y constructivo y con una vida muy austera y sacrificada. Cualquier persona o comunicador que se interese un poco puede documentarlo: las extenuantes jornadas de trabajo, los traslados rutinarios, las viviendas en colectivo, la mochilita con apenas lo indispensable para ahorrar, las nostálgicas llamadas y, cuando hay, los amargos días de descanso en soledad. Todo para que el presidente Donald Trump, en una reunión con republicanos de California el 22 de mayo pasado, haya dicho: “No creerían lo malas que son estas personas, éstas no son personas, son animales”.
Los del ICE, por supuesto, a ojo, según como los vean, si tienen cara o color de mexicanos, o sea, con criterio racista, proceden a seguirlos, a acosarlos, a detenerlos y a llevarlos a la cárcel para luego, sin ser declarados culpables después de un proceso justo en donde tengan todas las garantías para defenderse, son expulsados del país. Y para los que todavía no son aprehendidos, el pasado cuatro de julio de 2025, Donald Trump firmó la que con insultante sorna llamó “Una gran y hermosa ley”, que implica recortes en beneficios de salud, nutrición y créditos fiscales para familias inmigrantes, así como un aumento en el presupuesto para detención y aplicación de la ley migratoria, cuyas deportaciones sólo en el primer año de su gobierno suman más de 390 mil.
No debe eludirse la cuestión fundamental, no se trata de descubrir por qué los humillan, encarcelan y matan, ni de enfrentar juicios larguísimos para finalmente exonerar a los culpables; tampoco de mandar cartas que devuelven, sino de preguntarse por qué si tienen patria independiente y soberana deben hacer su vida allá. Es urgente para la clase trabajadora mexicana de la ciudad y del campo, que la “Cuarta Transformación” instrumente y ejecute una vigorosa y, sobre todo, una efectiva política de contención de migrantes. Por supuesto, no de vigilancia y aprehensión en la frontera, sino una política económica y social que posibilite que en nuestro país haya salud, educación, vivienda y trabajo dignos para todos los mexicanos en edad de trabajar y que no se vean obligados a abandonar a su familia para mantenerla, pues a casi ocho años de distancia, más allá de la demagogia y el voto forzado, ya es evidente la verdadera capacidad transformadora de las llamadas ayudas para el bienestar.
En materia de salud hay enormidades que reparar, pues con el gobierno de Morena 30 millones de mexicanos perdieron los servicios públicos de salud y los que conquistan una consulta médica no pueden surtir la receta que llevan en la mano porque no hay medicamentos; la Nueva Escuela Mexicana es un fracaso en la cantidad y en la calidad, en el ciclo escolar 2024-2025, 864 mil 308 estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato abandonaron las aulas y muchos de los que permanecieron tienen dificultades para leer y comprender el documento que reciben en su graduación.
Si reconocemos –como científicamente debe reconocerse– que el eufemismo “empleo informal”, no es empleo y que esa novísima “categoría económica” no es más que una forma extenuante, insalubre, riesgosa y muy poco lucrativa de tratar de llevar unos pesos a la familia para sobrevivir, entenderemos plenamente la dramática estadística que señala que el año pasado cerró con más de cinco de cada diez mexicanos hundidos en ese mentado “trabajo informal”, o sea 32.9 millones de personas, 1.16 millones más que en 2024.
¿Y las perspectivas a futuro? Casi nulas. La economía ha estado creciendo a una tasa insignificante. Este año cerrará con una economía que habrá crecido a una tasa media anual de apenas 0.8 por ciento durante los últimos ocho años, es decir, todo lo que lleva gobernando la “Cuarta Transformación”. No se ve, pues, cuándo vaya a terminar este calvario. En consecuencia, es urgente que el pueblo llano, el que ya perdió familiares que han emigrado a EE. UU. y el que está a punto de perderlos, o sea todos los pobres, se organicen y luchen para cambiar el rumbo.
El expresidente colombiano vinculó el avance de la derecha en América Latina a una estrategia de “tecnofascismo”.
Ocho de cada 10 mexicanos ve poco o nada seguro que niñas, niños y adolescentes utilicen internet y redes sociales; 35 por ciento exige al Gobierno regular su protección, 33 por ciento responsabiliza a las tecnológicas y 23 por ciento plantea una responsabilidad compartida.
La presidenta reportó nuevos hospitales, mayor atención médica y 156 mil lugares adicionales en preparatoria; organizaciones e indicadores educativos señalan que persisten problemas de abasto, cobertura y aprendizaje
El capital destinado a establecer o ampliar operaciones apenas sumó dos mil 726 mdd.
buzos calculó que los puestos generados en 2025 quedaron 22.08% por debajo de lo esperado.
Los índices de pobreza y marginación se concentran precisamente en la población indígena.
El sistema capitalista, para mantener las relaciones de explotación, necesita no solamente los mecanismos económicos que ya conocemos, sino también mecanismos como la prensa o la educación.
La consigna era esperanzadora: “arte para todos”.
El Gobierno Federal se endeuda cada día con tres mil 766 millones de pesos, no atiende los problemas más sentidos de la población y no está atacando de raíz los problemas de pobreza y marginación.
Nuestro país es de los más ricos del mundo, pero con un pueblo sumido en la pobreza, y un reflejo de esto es la situación del campo.
Entre 2023 y 2024, la industria automotriz en Aguascalientes perdió más de tres mil empleos, según cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La salida de una comunidad significa también dejar las actividades de las que dependía el ingreso familiar. Quienes vivían de la agricultura, la ganadería o trabajos realizados en sus localidades, deben buscar nuevas fuentes de sustento en las ciudades.
El organismo creado por AMLO apenas cuenta con 12 empleados.
El partido presentó al INE una nueva identidad gráfica que conserva la palabra “Somos” y agrega una silueta de la República; su dirigente, Guadalupe Acosta Naranjo, afirmó que el cambio fue ordenado políticamente por la presidenta Claudia Sheinbaum.
*Los familiares insistieron en que el objetivo principal sigue siendo conocer dónde están los 43 jóvenes, cuya desaparición ocurrió el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.
Gustavo Petro advierte a Sheinbaum: EE. UU. podría intervenir en elecciones de México
¡Cutzamala en su mejor nivel en 10 años! Prevén más agua para CDMX y Edomex
De cada 100 estudiantes de primaria, sólo 26 terminan la licenciatura: México Evalúa
Alertan por nueva modalidad de extorsión con fotos de WhatsApp
Escrito por Omar Carreón Abud
Ingeniero Agrónomo por la Universidad Autónoma Chapingo y luchador social. Autor del libro "Reivindicar la verdad".