En este cuento filosófico del Siglo XVIII hallamos los antecedentes ideológicos directos de la barbarie a la que nos ha conducido el imperialismo dominante.
Cargando, por favor espere...
Cuyo nombre real era Marguerite Annie Johnson, nació en San Luis, Missouri, Estados Unidos (EE. UU.), el cuatro de abril de 1928. Fue una escritora, poetisa, cantante y activista por los derechos civiles estadounidenses, publicó siete autobiografías, tres libros de ensayos y varios libros de poesía. Su obra está unida a su vida, una historia de supervivencia pese a haber sido víctima de la segregación racial, sexismo y múltiples experiencias traumáticas.
A los nueve años descubrió la literatura como forma de expresión tras terminar el colegio se decidió a estudiar teatro y danza. Su primer trabajo, sin embargo, fue en la compañía de tranvías de San Francisco. A los 16 años dio a luz a su primer hijo como madre soltera, lo que la obligó a ganarse la vida en numerosos trabajos. En 1951 se casó con el músico griego Tosh Angelos, actuando en clubes nocturnos; fue entonces cuando adoptó el nombre artístico de Maya Angelou. En esa década empezó a frecuentar el Harlem Writers Guild, el sindicato de escritores negros, y empezó a escribir e impulsar todo tipo de iniciativas a favor de los derechos civiles. Más tarde conoció a Martin Luther King, con el que empezó a colaborar como periodista y editora.
La década siguiente trabajó como periodista en Egipto y en Ghana; en este último país conoció a Malcolm X, quien la convenció para que regresara a EE. UU. y le ayudara a fundar la Organización de la Unidad Afroamericana; poco después Malcolm fue asesinado. Tras ese duro golpe, Angelou retomó su carrera de cantante y volvió a la escritura, aunque siguió estando muy involucrada en el movimiento de los derechos civiles, sobre todo al lado de Martin Luther King. Publicó el primer volumen de su autobiografía (1969), Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado; una serie de siete libros que la hicieron mundialmente famosa y que junto a su poesía constituye lo más valorado de su obra literaria. Falleció el 28 de mayo de 2014 en Winston Salem (Carolina del Norte).
Puedes escribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes arrojarme al fango
y aún así, como el polvo, yo me levanto.
¿Mi descaro te molesta?
¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros,
bombeando en la sala de mi casa.
Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto.
Así, yo me levanto.
¿Me quieres ver destrozada?
¿Con la cabeza agachada y los ojos bajos,
los hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado?
¿Mi arrogancia te ofende?
No te tomes tan a pecho
que yo ría como si tuviera minas de oro,
excavándose en el mismo patio de mi casa.
Puedes dispararme con tus palabras,
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, yo me levanto.
¿Mi sensualidad te molesta?
¿Surge como una sorpresa
que yo baile como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?
De las barracas de la vergüenza de la historia,
yo me levanto.
Desde el pasado enraizado en dolor,
yo me levanto.
Soy un océano negro, amplio e inquieto,
manando,
me extiendo, sobre la marea.
Dejando atrás noches de temor, de terror.
Me levanto,
a un amanecer maravillosamente claro,
me levanto,
brindado los regalos, legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.
El pájaro libre salta
al lomo del viento
y flota viento abajo
hasta que cesa la corriente;
moja sus alas
en el naranja de los rayos de Sol
y osa reclamar el cielo.
Pero un pájaro que acecha
en su jaula angosta
apenas puede ver tras
las rejas de rabia
sus alas están contraídas y
sus pies atados luego,
abre la garganta para cantar.
El pájaro libre imagina otra brisa
y tenues vientos alisios
entre árboles anhelantes
y los gruesos gusanos que aguardan
en el pasto iluminado de alba
y designa al cielo como suyo.
Pero un pájaro enjaulado permanece
inmóvil sobre la tumba de los sueños
grita su sombra en el clamor de una pesadilla
sus alas están contraídas y sus pies atados luego,
abre la garganta para cantar.
El pájaro enjaulado canta
un temeroso trino
sobre algo desconocido
mas ansiado aún
y desde la lejana colina
se escucha la melodía
pues el pájaro enjaulado
canta a la libertad.
Las mujeres hermosas se preguntan
dónde radica mi secreto.
No soy linda o nacida
para vestir una talla de modelo,
mas cuando empiezo a decirlo
todos piensan que miento
y digo
está en el largo de mis brazos,
en el espacio de mis caderas,
en la cadencia de mi paso,
en la curva de mis labios.
Soy una mujer
fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
ésa soy yo.
Ingreso a cualquier ambiente
tan calma como a ti te gusta
y en cuanto al hombre
los tipos se ponen de pie o
caen de rodillas.
Luego revolotean a mi alrededor,
una colmena de abejas melifluas.
Y digo,
es el fuego de mis ojos,
y el brillo de mis dientes,
el movimiento de mi cadera,
y la alegría de mis pies.
Soy una mujer
fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
ésa soy yo.
Los mismos hombres se preguntan
qué ven en mí,
se esfuerzan mucho
pero no pueden tocar
mi misterio interior.
Cuando intento mostrarles
dicen que no logran verlo
y digo,
está en la curvatura de mi espalda,
el sol de mi sonrisa,
el porte de mis pechos,
la gracia de mi estilo.
Soy una mujer
fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
ésa soy yo.
Ahora comprendes
por qué mi cabeza no se inclina.
No grito ni ando a los saltos,
no tengo que hablar muy alto.
Cuando me veas pasar
deberías sentirte orgullosa.
Y digo,
está en el sonido de mis talones,
la onda de mi cabello,
la palma de mi mano,
la necesidad de mi cariño,
por que soy una mujer
fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
ésa soy yo.
En este cuento filosófico del Siglo XVIII hallamos los antecedentes ideológicos directos de la barbarie a la que nos ha conducido el imperialismo dominante.
Aristides Martínez denuncia al gobierno estadounidense que, en nombre de la libertad, la democracia y los derechos humanos promueve guerras de exterminio y rapiña
Gilgamesh era dos tercios divinos y un tercio humano y, sin embargo, lo humano se impone constantemente a través de sus defectos y sus virtudes.
Para el futuro autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, los ensayos y relatos cortos de Anatole France aportaron una doble revelación que siempre estaría presente en su vida literaria.
La vida del poeta y periodista peruano Gustavo Valcárcel Velasco está ligada indisolublemente a las luchas libertarias de los pueblos latinoamericanos en la segunda mitad del Siglo XX.
Contamos con una serie de resúmenes, más o menos breves, de diferentes “imaginaciones creadas” para dar respuesta al problema fundamental que planteaban los orígenes del Universo.
Los secretos más íntimos de Gabo y Fidel.
Estos recuerdos son el equivalente a un viaje al pasado en el que Jean vivió con intensidad un amor genuino hacia personas que le correspondieron en este tipo de relaciones, pero no en lo carnal.
Su enérgica poesía combativa está llena de simbolismos y será preciso tratarla aparte.
Decidida a descender a los infiernos para expandir su poder, Inanna se dispone al viaje ataviándose con los atributos de su divinidad.
La primera edición de Chesil Beach apareció en 2007.
Realizó su amplia labor en la prensa anarquista latinoamericana de principios del Siglo XX.
Poema de Atrahasis o del “muy sabio”
Las historias fueron recogidas del habla popular por W. B. Yeats durante su adolescencia y escritas entre 1893 y 1901.
Hoy viene a la Tribuna este poeta casi olvidado.
Denuncian maltrato animal en Zoológico de Chapultepec; mueren 279 animales en 15 meses
Anuncia UAM convocatoria extraordinaria
EE. UU. lanza operación económica para “asfixiar” financieramente a Irán
EE.UU. y Canadá rompen negociaciones y escalan guerra arancelaria de 50 por ciento
Cae interés de nuevas generaciones por asumir puestos de liderazgo
Complica déficit fiscal financiar programas sociales
Escrito por Redacción