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Sextante
Las flores del desierto
La novela escrita por Héctor Enciso Carrillo, un activista social, quien plasma una historia ubicada en el norte de México (pero que refleja la realidad de todo el país).


En esta ocasión, estimados lectores, quiero comentarles –aprovechando el generoso espacio periodístico que me ha brindado la revista buzos– sobre una novela escrita por Héctor Enciso Carrillo, un activista social, quien plasma una historia ubicada en el norte de México (pero que refleja la realidad de todo el país), y que nos narra la dura y difícil lucha de seres humanos surgidos del seno del pueblo trabajador, que impelidos por la ominosa realidad impuesta por un orden social profundamente injusto y opresivo, se ponen a la cabeza de sus hermanos de clase. Los personajes que protagonizan esta historia no sólo convergen por ser parte del pueblo oprimido, su coincidencia va más lejos, pues están convencidos de que en México hace falta un cambio social profundo; un cambio que involucre a todos los sectores sociales explotados o marginados.

Las flores del desierto ha sido editada y publicada por editorial Esténtor (aprovecho la ocasión para felicitar a esta editorial, que por estos días cumple ocho años), cuya labor por publicar materiales de mucho interés para el público la lleva a buscar obras que aborden la realidad de forma crítica y objetiva, ensayos y obras culturales o literarias que reflejen clara y profundamente la realidad mexicana y mundial; esta labor requiere de pensadores de la talla del ingeniero Aquiles Córdova Morán, dirigente nacional de la más grande y estructurada organización social de nuestro país: El Movimiento Antorchista Nacional. Aprovecho para felicitar a la directora de esta empresa editorial, la licenciada Libia Carvajal Córdova, por su labor incansable para publicar esos materiales que contribuyen enormemente a fortalecer las ideas de hondo contenido social y progresista. 

En la contraportada del libro Las flores del desierto podemos leer: “aun en los escenarios más adversos, en las regiones más inhóspitas, pueden surgir los seres más bellos y los espíritus más libres. El futuro de la humanidad puede ser más luminoso, más fecundo y lleno de justicia para los pueblos de la Tierra si esos seres humanos son los que orientan los destinos de la sociedad. En México necesitamos que broten esas flores que nos inspiren en nuestra lucha.

Las flores del desierto es un reflejo de la esencia del espíritu profundamente humanista de decenas de miles de mexicanos, surgidos del pueblo trabajador que día a día están luchando en las colonias, las comunidades rurales, las escuelas, los sindicatos, los institutos de investigación, etcétera. Sirva esta narración de homenaje a esos hombres y mujeres”.

En esta novela se plantean dilemas que han sido motivo de discusiones filosóficas, sociológicas y políticas: Cuestiones como: ¿es posible que los seres humanos, cuya vida los ha llevado a ser productos de la descomposición social e incluso integrantes del crimen organizado, tienen la posibilidad de reconvertir su vida? ¿Pueden esos seres humanos renovar sus principios éticos y su conducta, hasta convertirse en seres que se sumerjan en el torrente de la lucha revolucionaria que pugna por un cambio radical en la sociedad, para beneficio de las capas oprimidas de la misma? 

Y en ese sentido, al dar una respuesta a estas interrogantes, Las flores del desierto va construyendo una metáfora sobre el entramado social que existe en México; entramado que debe ser analizado a fondo por los luchadores sociales con el fin de discernir los factores sociales que podrían ser la fuerza de la transformación social profunda de un México dominado por una clase cuyos partidos han sabido aplicar la máxima de Gatopardo: Cambiar para dejar todo igual (o cambiar empeorando la situación del pueblo). Y esa metáfora se expresa a través de las ideas y sentimientos que buscan la libertad en su sentido filosófico y social más genuino y que es lo que inspira a los protagonistas de esta historia. La novela Las flores del desierto se puede adquirir en www.editorialestentor.com


Escrito por Cousteau

COLUMNISTA


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