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Philias
¿Te prefieren los mosquitos?
Los moquitos tienen un sentido del olfato sumamente fino.


Has notado que los mosquitos les pican más a algunas personas que a otras? Esto pasa porque el olor de algunos cuerpos les gusta más que el de los demás. Los moquitos tienen un sentido del olfato sumamente fino. Su viaje olfativo comienza con sus antenas, altamente sensibles y cubiertas de diminutas estructuras sensoriales llamadas sensilas, con receptores que detectan los olores en el aire. Cuando estos receptores captan un aroma, envían señales al cerebro del mosquito. Éste sigue el rastro del olor y utiliza otras pistas sensoriales, como el calor y la humedad, para guiar su vuelo hacia la fuente del aroma. Pero, ¿qué olores les gustan a los mosquitos? La mayor parte del tiempo, los mosquitos se alimentan de néctar, y por tanto les gustan las fragancias florales, afrutadas o dulces. Sin embargo, las hembras que se preparan para producir huevos necesitan una comida con proteínas adicionales: sangre. Así, los moquitos también detectan sustancias de la piel de los mamíferos.

Estudiar las preferencias de los mosquitos se ha vuelto imprescindible debido a que estos pequeños insectos pueden albergar parásitos y virus, actuando como vectores que transmiten enfermedades peligrosas como la malaria o paludismo, el dengue, el chikungunya, la fiebre amarilla y el zika. Recientemente, un grupo de investigadores del instituto Johns Hopkins y el Zambia’s Macha Research Trust se centraron en estudiar al Anopheles gambiae, una especie de mosquito del África subsahariana que transmite paludismo, causando más de 600 mil muertes al año, sobre todo de niños menores de cinco años y mujeres embarazadas.

Los investigadores querían comparar las preferencias olfativas de los mosquitos entre distintos seres humanos, observar la capacidad de los insectos para rastrear olores a distancias de 20 metros y estudiarlos durante sus horas de mayor actividad, entre las 10 de la noche y las dos de la madrugada. Para ello montaron un experimento en el hábitat natural del mosquito. Crearon una instalación blindada del tamaño de una pista de patinaje. En el perímetro de la instalación había seis tiendas de campaña con mosquitera donde dormían los participantes en el estudio. El aire de las tiendas, que contenía el aliento y el olor corporal característicos de los participantes, se bombeaba a través de largos tubos a la instalación principal sobre almohadillas absorbentes, calentadas y cebadas con dióxido de carbono para imitar a un ser humano dormido. Cientos de mosquitos de la instalación principal recibían entonces un bufé de los olores de los sujetos dormidos. Cámaras de infrarrojos siguieron el movimiento de los mosquitos hacia las distintas muestras (los mosquitos utilizados en el estudio no estaban infectados de malaria y no podían llegar hasta los humanos dormidos). Luego, los investigadores hicieron análisis químicos del aire de las tiendas para identificar las sustancias olorosas que atraían o no a los mosquitos.

Los mosquitos se sentían más atraídos por ácidos carboxílicos, como el ácido láctico, cítrico y salicílico, que son producidos por bacterias de la piel humana, pero no suelen ser perceptibles para nuestro olfato. Mientras que los ácidos carboxílicos atraían a los mosquitos, parecía disuadirlos otra sustancia química llamada eucaliptol, presente en las plantas, principalmente en el eucalipto y la marihuana. Los investigadores sospecharon que una muestra con una concentración elevada de eucaliptol podía estar relacionada con la dieta de uno de los participantes.

Tal preferencia por los ácidos carboxílicos había sido detectada ya en un estudio previo sobre la especie de mosquito que transmite el zika, dengue y chikungunya, publicado en 2022 en Journal Cell. Aunque los hallazgos de estos estudios no tengan implicaciones inmediatas para evitar las picaduras de insectos en tu casa esta temporada de lluvias, estos hallazgos abren enfoques para desarrollar señuelos o repelentes que puedan utilizarse en trampas para alterar el comportamiento de búsqueda de hospederos por los mosquitos, controlando así los vectores de la malaria, dengue y zika; enfermedades cuya incidencia está aumentando en respuesta al calentamiento global.  


Escrito por Citlali Aguirre Salcedo

Maestra en Ciencias Biológicas por la UNAM. Doctora en Ecología por la Universidad de Umeå, Suecia.


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