La iniciativa busca dar facultades a fiscalías locales para aplicar la ley federal, mientras expertos advierten riesgos por el uso de medidas excepcionales y la falta de capacidades institucionales.
Cargando, por favor espere...
El sexenio que corre será recordado por haberle correspondido un gobierno excepcional; excepcional, no porque se propusiera (y aún se propone) llevar a cabo la cuarta de las transformaciones históricas de México, sino por haber enfrentado simultáneamente varias crisis (sufridas solamente por el pueblo).
A dos años y unos pocos meses del término de su mandato, el gobierno de la “Cuarta Transformación” ha tenido que conducir al país en medio de una crisis económica y aún no puede salir de la crisis sanitaria que lo encontró desprevenido y con una población inerme ante el azote mundial. A estas dos crisis se vino a sumar el agravamiento de la inseguridad pública, problema existente desde antes de 2018, pero que en cuanto la 4T asumió el mando, comenzó a agravarse junto con su causa, la violencia en todas sus formas (homicidios dolosos, feminicidios, robos con violencia, asaltos, secuestros, violencia política, violencia familiar, etc.), hasta convertirse en una nueva crisis, la crisis de la seguridad pública. Éste es el tema que trata esta semana nuestro Reporte Especial.
Antes de que finalice el cuarto año de su mandato, el Presidente de la República ha afirmado públicamente que durante su gobierno disminuyó la violencia y, con ella, la inseguridad de los ciudadanos; en esta disminución ha jugado un papel importante la participación del Ejército en la seguridad pública y que éste, junto con la Guardia Nacional, ha contribuido a dar protección a los ciudadanos.
Contra las apreciaciones del Presidente, investigadores, observadores y organizaciones especializadas, basándose en datos oficiales, afirman todo lo contario: aseguran que la inseguridad pública del país ha alcanzado un máximo histórico en lo que va del sexenio; y que hoy es el más urgente de los problemas que debe atender el Gobierno Federal; que no existe una estrategia de seguridad pública y que el lema “abrazos, no balazos” (aceptado por el Presidente como su política contra la delincuencia) no ha sido eficaz, no ha tenido buenos resultados. Reportan anomalías en las estadísticas oficiales sobre los delitos cometidos en el país, por ejemplo, la reclasificación, la omisión de crímenes cometidos en las entidades y no considerados en los registros federales y las llamadas “cifras negras”, es decir, los delitos no denunciados por las víctimas que, según estadísticas oficiales, representan un altísimo porcentaje en los últimos años. De no existir tales irregularidades, se conocería el número real de los más graves delitos de 2018 hasta nuestros días y nadie podría presumir que han disminuido; habría un mejor análisis de las instituciones con fines de evaluación pública y de aquellas encargadas del diseño de estrategias de acción.
Señalan, además, algunas de las características que debe tener una buena estrategia de seguridad pública, como reforzar las corporaciones policiacas locales con recursos humanos y equipo, tomar en cuenta la diversa densidad de población que tienen las entidades, entre otras. De todo esto hablan hoy los especialistas consultados por buzos de la noticia.
La iniciativa busca dar facultades a fiscalías locales para aplicar la ley federal, mientras expertos advierten riesgos por el uso de medidas excepcionales y la falta de capacidades institucionales.
La emergencia de gobiernos de derecha es hoy una realidad mundial, aunque no adopta la misma forma en todos los países.
Los comunicadores en México no sólo enfrentan hoy amenazas, campañas de desprestigio, demandas judiciales y estigmatizantes discursos oficiales, sino también desapariciones forzadas y ataques mortales.
Los habitantes de la entidad más poblada del país aún pagan el costo de un sistema gobernante que sólo cambió de color y partido en el poder, pero continúa sumergido en las peores prácticas.
En lo que va de 2026, fueron asesinados Carlos Ramírez, Roxana Guzmán, Luis López, Manuel Moreno.
La causa de esta inacción no es, a decir de analistas, apatía, indiferencia, desinterés, etc., sino la desconfianza en la institución encargada de concentrar, almacenar y manejar la información personal de los usuarios.
La percepción de inseguridad en Oaxaca de Juárez se expresa claramente en la sucesión de actos delictivos de gran impacto.
El hallazgo reportado por la Fiscalía ocurrió en Tepoztlán, a 14.8 kilómetros de Yautepec, donde Michelle Itzayana desapareció el 24 de mayo.
Fiscalía de Veracruz investiga la desaparición de la comunicadora y continúa operativo de búsqueda en la región sur del estado.
Policía y avenidas registran los niveles más bajos de satisfacción ciudadana.
Tras la detención, los manifestantes se trasladaron al Ayuntamiento de Chimalhuacán para exigir la liberación del dirigente Antonio Zacarías.
Morelos, Tabasco y Zacatecas, alcanzaron el nivel más alto de extorsión en los últimos 11 años.
La reducción de violencia en el primer trimestre de 2026 puede responder a múltiples factores aún no verificados.
Está por terminar el primer cuatrimestre de 2026 y tanto en el Gobierno Federal como en los estados se evade atender la seguridad de los ciudadanos.
Puerto Vallarta, Tepic y Zapopan encabezan el listado de las ciudades cuyos pobladores se sienten más inseguros.
Mexicanos prefieren a China que a EE. UU. como socio confiable: estudio
México gana juicio millonario contra minera estadounidense
Exige MC transparentar gasto del Mundial 2026; denuncia "boquete" de casi 6 mil mdp
Rellenos sanitarios colapsan en Puebla
Reconstruirán esculturas de Fidel Castro y el Che Guevara; volverán a la CDMX
Escrito por Redacción