El hallazgo reportado por la Fiscalía ocurrió en Tepoztlán, a 14.8 kilómetros de Yautepec, donde Michelle Itzayana desapareció el 24 de mayo.
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El principal problema de México es la violencia. La política de “abrazos, no balazos” ha empoderado a los delincuentes y, de manera escalonada, elevado la violencia. Durante el actual gobierno se han registrado dos mil 896 homicidios dolosos mensuales en promedio; mientras que en la administración del expresidente Enrique Peña Nieto la cifra mensual fue de mil 779 y en la de Felipe Calderón Hinojosa mil 269[1]. Además, la intención de convertir a la Guardia Nacional en una corporación militar no tiene el propósito de garantizar la lucha en contra de la delincuencia organizada y común sino, por el contrario, tiene el claro propósito de contar con los elementos represivos necesarios para sofocar cualquier movimiento opositor o descontento popular generado contra las políticas dictatoriales de la llamada “Cuarta Transformación” (4T) o, como dicen muchos, la transformación de cuarta.
Y como no se combate la violencia delictiva, es natural que haya repercusiones en la economía y que una elevación de su actual punto crítico se incremente, y a su vez genere mayor descontento social. Por ello es fundamental que el pueblo de México comprenda por qué están sucediendo las cosas para que se organice y luche contra el proyecto dictatorial de la 4T morenista.
La violencia se ha “normalizado” en nuestro país; este gobierno ha hecho todo lo posible para que, en el ambiente social y político se asimile la idea de que la violencia es inevitable. En otras palabras: la 4T pretende convencernos de que es “normal” que existan secuestros, balaceras, asesinatos brutales, quema de automóviles y tiendas de conveniencia, “cobros de piso”; y que los delincuentes incidan en las elecciones usando las armas para intimidar a la población; todo con el objetivo de que la gente vea estos flagelos como parte de su rutina y no exija un alto a la escalada delictiva que vivimos.
También hay que explicar al pueblo de México que semejante proceso de violencia tiene graves repercusiones en la economía. Veamos, amable y paciente lector, las más relevantes. Primero, la que no se ve a simple vista. Los índices de inversión se incrementan en los países donde los capitales se sienten seguros y se inhiben o se reducen en los países donde hay mayor violencia social; ya que ésta provoca desconfianza en los inversionistas que arriesgan sus bienes. “Desde el año 2007 hasta ahora, 893 ha sido el precio más alto al que ha cotizado la prima de riesgo, el 30 de noviembre de 2018, mientras que el cuatro de febrero de 2013 cotizaba en -162, que fue su precio mínimo en este periodo”.[2]
Como se ve en este gobierno, la prima de riesgo subió y en los últimos 12 meses aumentó 46 puntos, es decir, entre 2021 y 2022. La siguiente nota es también reveladora: “Inversionistas mexicanos aumentaron la salida de sus capitales en el primer trimestre de 2022: Banxico”.[3] Salieron, nada más y nada menos, que seis mil 659 millones de dólares (mdd). Pero si esto fuera poco, hay otra nota que señala: “Récord histórico en fuga de capitales con Andrés Manuel López Obrador”.[4] Durante los primeros días de 2022, muchos medios de comunicación, entre ellos la revista Forbes, han difundido que en 2021 salieron 257 mil 601 mdp y que, en 2020, la fuga de capitales fue de 257 mil 239 mdp, según cifras de Banxico. El retiro de inversiones se ha dado a causa de la existencia de una mayor aversión al riesgo y al persistente avance de la pandemia”.[5]
Otra de las repercusiones de la violencia delictiva en la economía nacional es la cada vez mayor incidencia de las extorsiones que los grupos armados ejercen sobre los pequeños y medianos comerciantes, productores agropecuarios y, sobre todo, el control sobre las cadenas de distribución de mercancías. En el caso del famoso cobro de piso, la alcaldesa de Tijuana, Monserrat Caballero, reveló: “le decimos al crimen organizado, a quien está cometiendo estos delitos, que Tijuana se va a permanecer en activo (sic), cuidando a los ciudadanos. También les pedimos que cobren las facturas a quienes no les pagaron lo que les deben…”. En otras palabras, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) instituyó el cobro de piso. ¡Qué le parece, amable lector!
Los cobros de piso y el control de la cadena de producción y distribución elevan los precios y contribuyen a elevar la inflación. En Texcoco, una señora me dijo que el pollero tuvo que subir sus precios de 70 a 100 pesos el kilogramo porque gente armada le ordenó que debía comprar el pollo con determinado proveedor que, por supuesto, vende más caro que el anterior. Pero frente a este tipo de hechos, que afectan a las familias mexicanas, el gobierno no está haciendo nada más que dar “abrazos”.
Otra expresión de la violencia delictiva igualmente grave, porque afecta diaria y directamente a decenas de miles de mexicanos, es el robo en todas sus modalidades: a casa habitación, de automóviles, motocicletas y bicicletas, a usuarios del transporte público y de carga y los secuestros, exprés o no. Un 67.4 por ciento de los mexicanos mayores de edad viven con sensación de inseguridad, a decir del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), información oficial que se difundió en medio de críticas a la estrategia de seguridad del Presidente.[6]
Los robos a casa-habitación, en este sexenio, alcanzan un promedio mensual de 527; es decir, se registran seis mil 324 casos por año. La Secretaría de Seguridad del Estado de México reconoció, en fecha reciente, que el robo a transporte de pasajeros ha crecido; y al transporte de carga con mercancías: De acuerdo con el reporte del Sensitech, en 2021 hubo cuatro mil 986 robos a vehículos de carga en México, cifra nueve por ciento mayor a la registrada en 2020. La región centro del país concentró la mayor cantidad de este tipo de eventos, seguida por la de occidente y los productos robados con mayor frecuencia fueron alimentos y bebidas (38 por ciento), seguidos por los de construcción e industriales (ocho por ciento), misceláneos (ocho), químicos (siete) y electrónicos (siete). Las pérdidas se estiman en 290 mdd anuales, es decir cinco mil 800 mdp.
Quienes se endeudaron para comprar un teléfono o un auto; quienes debieron vender sus pocas pertenencias para pagar un rescate por secuestro; quienes tuvieron que cerrar su negocio y, con ello, dejar a algunas personas sin empleo, etc., han padecido y sufren las repercusiones de la violencia delictiva sobre la economía nacional y en las víctimas que, además de los daños físicos, deben soportar los efectos psicológicos.
Estas repercusiones derivan de la descomposición social que el modelo económico neoliberal ha provocado en México, que aún domina con las erróneas políticas del gobierno morenista que, además, quiere crear una dictadura. El pueblo es la única fuerza capaz de frenar el furor destructivo de Morena y, de paso instituir, un nuevo modelo económico más justo y mejor. Por ello, es más que urgente la tarea de educar y organizar al pueblo para tomar el poder político y cambiar el desarrollo de nuestra patria.
[1] https://politica.expansion.mx/presidencia/2022/06/21/sexenio-de-amlo-se-perfila-como-el-mas-violento-de-la-historia
[2] https://datosmacro.expansion.com/prima-riesgo/mexico
[3] https://www.infobae.com/america/mexico/2022/05/27/inversionistas-mexicanos-aumentaron-la-salida-de-sus-capitales-en-el-primer-trimestre-de-2022-banxico/
[4] https://esnoticiahoy.com/2022/01/20/record-historico-en-fuga-de-capitales-con-amlo/
[5] Ibídem.
[6] https://udgtv.com/noticias/crece-sensacion-inseguridad-ciudades-mexico-inegi/
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Escrito por Brasil Acosta Peña
Doctor en Economía por El Colegio de México, con estancia en investigación en la Universidad de Princeton. Fue catedrático en el CIDE.