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Internacional
Hay dos bandos, el agresor: Estados Unidos-OTAN, y el agredido, Rusia: Atilio Boron
“Ninguno de los gobiernos que hoy se rasgan las vestiduras ante el reconocimiento hecho por Vladimir Putin de Donetsk y Lugansk emitió sonido alguno ante la carnicería que la OTAN practicó en los Balcanes”.


“Ninguno de los gobiernos que hoy se rasgan las vestiduras ante el reconocimiento hecho por Vladimir Putin de Donetsk y Lugansk emitió sonido alguno ante la carnicería que la OTAN practicó en los Balcanes”, criticó el politólogo Atilio Boron en su más reciente artículo: “Rusia-Ucrania: Una tragedia evitable”.

Rememorando todas las violaciones de la potencia norteamericana y otros 29 países (Alianza Atlántica) –que lo apoyan, entre otras, con su silencio– a la Carta de la Naciones Unidas: “Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz.”

Ex Yugoslavia, los Balcanes, Libia, Irak, Siria, Afganistán; sus sanciones a Irán y bloqueo constante a Cuba, Venezuela y Ucrania desde 2014, con la imposición del empresario Petró Poroshenko como presidente, el escritor argentino e investigador afirma que, en todo ese tiempo, la tensión entre la Alianza Atlántica y Rusia giró sobre la construcción de un orden legal que garantizara la seguridad de todos los miembros de la comunidad internacional y no sólo de Estados Unidos.

Para cumplir estos objetivos, la idea era distribuir a las fuerzas de la OTAN a los países en que se encontraban antes del derrumbe de la antigua URSSS. Sin embargo, este último a través de la OTAN cercó casi por completo la frontera rusa, a pesar de haberse comprometido a que “no avanzarían ni siquiera una pulgada”.

“Putin consideró inaceptable esa amenaza a la seguridad nacional rusa y se preguntó cómo reaccionaría Washington si su país instalara bases militares en la frontera de Estados Unidos con México o Canadá. No hubo respuesta, sólo nuevas sanciones”.

En estos días, el presidente ruso Vladimir Putin reconoció, luego de ocho años, la independencia de dos Repúblicas populares ucranias, las cuales solicitaron al gobierno ruso ayuda y protección ante los actos agresivos y genocidas de las fuerzas armadas de Kiev.

“Kiev continúa aumentando su presencia militar en la línea de contacto, mientras recibe apoyo total, incluso militar, de Estados Unidos y otros Estados occidentales. El régimen de Kiev se concentra en resolver el conflicto por la fuerza”, dice la misiva enviada por los presidentes de Donetsk y Lugansk, Pushilin y Pasechnik, respectivamente.

Por ello, Putin ordenó el despliegue de Fuerzas Armadas rusas en las fronteras con Donetsk y Lugansk, Ucrania, con el objetivo, de acuerdo con la jefa del Senado ruso, de “parar la sangrienta guerra civil (como denomina Rusia el conflicto armado que estalló en el este de Ucrania en 2014) y no permitir los futuros ataques contra localidades y civiles, así como crear condiciones de vida normales y garantizar la seguridad de la población".


Escrito por Citlali A. Ramírez M.

Periodista


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