El desarrollo económico pasará de concentrarse en Occidente a economías emergentes del sur global.
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El dibujo mediático de un supuesto esfuerzo glorioso de los ucranianos contra un invasor es cada vez más difícil de sostener. Los países de la OTAN están desinteresados. Al mismo tiempo en que los otanistas patrocinan interesadamente las masacres de Israel en Gaza, Ucrania está quedando desahuciada. El país avanza irremediablemente hacia un pantano de destrucción y el abandono occidental se observa cada vez más en los medios occidentales. Estos festejaban la “resistencia” ucraniana hace unos meses, pero ahora hablan de su fracaso y descomposición interna. Veamos algunas notas de The Economist.
1) El 1º de noviembre de 2023 hizo dos publicaciones relacionadas: a) una entrevista al comandante en jefe de las fuerzas armadas de Ucrania, Valerii Zaluzhnyi, y b) un artículo redactado por el mismo comandante, en el que detalla sus perspectivas militares. En resumen, Zaluzhnyi considera que el conflicto se encuentra en un “punto muerto”: las operaciones están estancándose como una guerra de posiciones que se prolongará, en cuyo escenario Rusia tiene grandes ventajas. Este país tiene mayor población para alimentar sus frentes, posee un dominio casi total sobre el espacio aéreo, es superior en la “guerra electrónica” (la cual garantiza efectividad a los ataques a distancia propios y permite bloquear los del enemigo), tiene mejor tecnología de minado y una artillería superior. “Si Ucrania quiere escapar de esa trampa”, reflexiona el comandante, “necesitaremos todas estas cosas: superioridad aérea, capacidades de guerra electrónica y fuego contrabatería mucho mejores, nueva tecnología de ruptura de campos de minas y la capacidad de movilizar y entrenar más reservas”. En otras palabras, el ejército ucraniano sólo podría remontar sus dificultades si aumenta milagrosamente su población, si hay una revolución tecnológica en Occidente y, desde mi punto de vista, si la OTAN y los pueblos occidentales están dispuestos a seguir pagando este intento fallido de someter a Rusia.
2) El artículo Rusia está lista para aprovechar las divisiones políticas en Ucrania, de The Economist del 28 de noviembre de 2023, reporta una fuerte división política doméstica que provoca inestabilidad en la dirección de este país. Los desencuentros son especialmente graves “entre el liderazgo militar y político”: Zaluzhnyi y Volodimir Zelensky (respectivamente) están profundamente enemistados desde 2022 y en fecha reciente –tras las declaraciones supracitadas del 1º de noviembre– la riña se agravó. Asimismo, en medio del fiasco táctico ucraniano “se está iniciando una caza de culpables sobre quién es responsable... ‘Los políticos dicen que sus generales son idiotas entrenados en la época soviética. Y los generales dicen que los políticos son entrometidos idiotas. La victoria tiene muchos padres, pero nadie quiere ser padre de un punto muerto’”. Esa crisis política la expresan igualmente “las encuestas internas” de mediados de noviembre. Éstas sugieren que Zelensky, “antes elogiado por su papel en la defensa del país, se ha visto perjudicado por escándalos de corrupción en su gobierno y por la preocupación sobre la dirección del país. Las cifras… muestran que la confianza en el presidente ha caído a un neto 32%, menos de la mitad del todavía venerado General Zaluzhnyi (70%). El jefe de espionaje de Ucrania, Kyrylo Budanov, también tiene mejores calificaciones que el presidente (45%)” (The Economist).
En cambio, “Rusia está disfrutando de un periodo relativamente bueno en la guerra. Está satisfaciendo muchas de sus necesidades de mano de obra reclutando entre los pobres y las cárceles... Ucrania, por el contrario, está luchando por movilizar a la población en general”. Además, “si la mayoría de los movilizados al inicio de la guerra sabían por qué estaban luchando, pocos de los nuevos reclutas están tan dispuestos, y llenar las cuotas de reclutamiento se está volviendo más difícil”. Es poco probable que “las tensiones políticas… ayuden en ese proceso” (The Economist).
Estas notas occidentales indican tal vez dos situaciones que aparecerían, a mi ver, en un futuro más o menos próximo: a) el fracaso rotundo de esta tentativa por domeñar a Rusia desde Europa, es decir, la victoria de la proyección internacional del presidente Putin sobre un mundo multipolar. 2) La desgracia del pueblo ucraniano, derrotado, con numerosas bajas, endeudado con Occidente y gobernado por un Estado fallido que, siendo lacayo de las necesidades de sangre del imperialismo otanista, posiblemente intentará rehacer el frente y atacar más veces a Rusia.
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Escrito por Anaximandro Pérez
Doctor en Historia y Civilizaciones por la École de Hautes Étus en Sciences Sociales (EHESS) de París, Francia.