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editorial
En vísperas de la guerra sexenal
Ha comenzado un periodo de campañas electorales que terminará en 2024; nos esperan dos años de competencia electoral: la disputa por seis gubernaturas este año y la batalla por dos entidades federativas en 2023.


El Reporte Especial de esta semana expone el panorama de la situación electoral nacional en 2022; los detalles de la pugna en cada uno de los seis estados que este año elegirán gobernador; la inconformidad en los dos bloques opuestos que apuntan a una crisis en todo el sistema de partidos en México. El bloque morenista podría aprovechar este debilitamiento general partidario de sus adversarios para prevalecer; mientras que el bloque opositor debería aprovechar los errores del partido oficial para fortalecerse si quiere triunfar en la contienda sexenal de 2024 y evitar la implantación de la peor dictadura partidista que se haya conocido en México.

Ha comenzado un periodo de campañas electorales que terminará en 2024; nos esperan dos años de competencia electoral: la disputa por seis gubernaturas este año y la batalla –no menos importante– por dos entidades federativas en 2023: una de ellas es Coahuila y la segunda, la más codiciada, el Estado de México, un bastión priista con el mayor número de votantes entre todos los estados de la República; el partido que triunfa en esta entidad adquiere también una posición ventajosa para la competencia sexenal por la Presidencia; se comprende, entonces, por qué desde hace varias semanas los dos bloques de partidos se preparan para el enfrentamiento no solo de este año sino del siguiente.

Los dos bloques atraviesan una de sus peores crisis, aseguran analistas: tanto en el encabezado por el partido oficial como el bloque opositor, conformado por PRI, PAN, y PRD, se han presentado fuertes diferencias relacionadas con la selección de candidatos. En el interior del bloque morenista, la mayoría de las nominaciones de candidatos ha sido impugnada y la inconformidad es tal que muestra lo endeble de los intereses de partido frente a la ambición individual por los puestos públicos y sus privilegios; a tal grado llega la inconformidad que ha llevado a los integrantes del bloque y a las bases del partido oficial a denunciar la imposición del centro y otras arbitrariedades de la dirigencia morenista. La situación no es muy diferente en el bloque opositor: los tres partidos que lo integran tienen diferencias que los llevan a enfrentarse peligrosamente, debilitando la alianza y fortaleciendo a su enemigo.


Escrito por Redacción


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