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Brújula
“El amor con amor se paga”
En 2018, el pueblo votó con la esperanza de que habría un cambio, toda vez que estaba harto de las promesas de los políticos corruptos que se han enriquecido a costa del erario. Pero esa esperanza ha saltado a la decepción.


 A Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le gusta decir a los cuatro vientos que es el Presidente más querido de la historia de México; no pierde ocasión para aconsejar a sus adversarios políticos que se den baños de pueblo y aun se atreve a afirmar, embelesado, como si estuviera actuando en una telenovela, que el suyo es un amor correspondido porque “el amor con amor se paga”. Por ello, agrega, no necesita guardia de seguridad en los eventos públicos, ya que es el pueblo quien lo protege y afirma que cuando lo llama a la principal tribuna del país, el Zócalo de la Ciudad de México, acude presto e incondicional para apoyar su batalla contra los “corruptos y conservadores”. ¿Es cierto que el pueblo bueno y sabio siente un amor real por el Presidente? ¿Cuántos acudirían si no fueran obligados a asistir mediante amenazas de retirarles los apoyos de dinero en efectivo de los programas federales? Si se siente tan seguro de que el pueblo lo escuda, ¿por qué, entonces, usa escolta personal y en Palacio Nacional hay tantas vallas?

En las elecciones de 2018, el pueblo fue engañado, pero ninguna artimaña dura para siempre; y así como la oscuridad se disipa con la luz, la verdad tarde o temprano se hará visible para la mayoría de los mexicanos. La situación del Presidente es parecida a la del cuento tradicional mexicano en el que un campesino libera a una culebra que está aplastada por un tronco que, una vez libre, le avisa a aquél que se lo va a comer porque es sabido que “el bien que se hace con el mal se paga”; pero el campesino le replica con el aforismo de que “el bien que se hace con el bien se paga”. Para dirimir quién se halla en lo cierto, deciden preguntar su opinión a un burro, una gallina y un coyote. Los dos primeros advierten que la culebra tiene razón porque ellos solo han recibido malos tratos por el bien que han prestado; y el astuto coyote, que ve la oportunidad de sacar provecho, finge no entender y pide que le muestren cómo era la situación en que se hallaba la culebra. El campesino entonces pone el tronco sobre la culebra, ésta queda nuevamente aplastada y el coyote da por terminado el problema. A cambio del favor le pide al campesino que le obsequie dos de sus mejores borregos y éste acepta gustoso. El hombre le cuenta el hecho a su mujer, le narra que el coyote le ha salvado la vida y que se encargue del regalo; pero cuando éste lo entrega y el coyote abre el costal aparecen feroces dos perros que lo persiguen denodadamente mientras el campesino –a quien sin duda su esposa tomó por loco– se pone a gritar: “¡La culebra tenía razón: el bien que se hace con el mal se paga!”.

En 2018, el pueblo votó con la esperanza de que habría un cambio, toda vez que estaba harto de las promesas de los políticos corruptos que se han enriquecido a costa del erario. Pero esa esperanza ha saltado a la decepción. El Presidente y los consortes de la llamada “Cuarta Transformación” (4T) han defraudado como nunca al pueblo mexicano. Veamos algunos de sus resultados: los pocos avances que había en las instituciones de salud y seguridad social han desaparecido y éstas se hallan en situación crítica. A los pobres, como en el cuento del campesino y la culebra, se les ha pagado con el mal. Porque ahora la pobreza se ha acentuado, las condiciones de trabajo han empeorado, el desempleo incrementó y muchas personas se han visto obligadas a emigrar hacia Estados Unidos en busca de la oportunidad que aquí se les niega. Por ello es contradictorio que el Presidente mande a dar palos a los migrantes latinoamericanos y los trate como criminales, cuando en México no cantamos mal las rancheras. Pero, además, la inseguridad permea en todos lados, el crimen organizado se ceba en los más humildes y gobierna buena parte del territorio mexicano. Los más pobres no tienen acceso al sistema de salud pública ni a medicamentos, muchos de ellos fallecieron durante la pandemia de Covid-19 y la 4T puede presumir que ha reducido la esperanza de vida de los mexicanos. Con respecto a la corrupción, ésta no ha terminado; supura en los funcionarios actuales a tal grado que el mal manejo de los recursos les explota por todos lados y van de escándalo en escándalo.

Sí, es cierto, el amor con amor se paga, pero el Presidente solo ha pagado al pueblo de México con desprecio y prepotencia. Eso sí, el día menos pensado, ante los tribunales, el Presidente pagará por todo el mal que ha hecho. Al tiempo. 


Escrito por Capitán Nemo

COLUMNISTA


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