Cargando, por favor espere...

Internacional
Desaprobación de Iván Duque alcanza el 76% en Colombia
Además del presidente, la exvicepresidenta y recién nombrada canciller, Martha Lucía Ramírez, pasó de tener un 40 por ciento en febrero a un 59 por ciento de desaprobación.


La encuestadora Invamer reveló este martes que el presidente de Colombia, Iván Duque, alcanzó un índice porcentual de desaprobación de 76 puntos, dato ofrecido en el marco de fuertes represiones contra manifestantes que se mantienen en las calles desde el pasado 28 de abril en demanda de echar para atrás las reformas que castiga económicamente a los más pobres.

De acuerdo al estudio cuantitativo, Duque aumentó en un 17 por ciento su desaprobación con el pueblo colombiano respecto al mes de febrero, donde su rechazo alcanzaba 59 puntos porcentuales.

Con el 76 por ciento, Duque se convierte en el presidente más impopular en la historia de Colombia, superando al exmandatario Andrés Pastrana (1999-2002) quien después de fracasar en las políticas de paz y en diálogos con la insurgencia, llegó al 74 por ciento de desaprobación.

Invamer reveló que el estudio midió el sentimiento de las zonas urbanas en tres aspectos: 1. Antes del inicio del Paro Nacional; 2. Durante las masivas movilizaciones que ya completan 28 días de manera ininterrumpidas; 3. 20 días después de las marchas, es decir, del 18 al 22 de mayo.

Además del presidente, la exvicepresidenta y recién nombrada canciller, Martha Lucía Ramírez, pasó de tener un 40 por ciento en febrero a un 59 por ciento de desaprobación

Los resultados llegan en medio de denuncias de manifestantes asesinados, desaparecidos y heridos a causa de la represión por parte de agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y del Ejército Nacional, así como de políticas económicas que han beneficiado al sector bancario en el contexto de la pandemia de la Covid-19.


Escrito por Redacción


Notas relacionadas

Se trata de un análisis del derrumbe de la Unión Soviética en 1991, una pérdida asombrosa para la humanidad.

No debe sorprendernos que los políticos salten de un partido a otro como chapulines. Cambian de siglas, de colores y de discursos, pero no de los intereses esenciales que representan.

El avance de la derecha representa un retroceso para la región, ya que las conquistas sociales se ven amenazadas, tal como ocurre en Brasil.

La jefa de Gobierno Clara Brugada asegura que no habrá incrementos al impuesto. Por su parte, el secretario de Planeación, Enrique Irazoque, sostiene que el programa no puede, por sí mismo, aumentar el predial, modificarlos usos de suelo ni ordenar subastas de propiedades.

Hoy, todos admiten que la crisis de vivienda en España es estructural. Los españoles adultos y jóvenes que rentan vivienda, aparecen como las víctimas principales de la especulación del sector.

La izquierda ha dado la batalla sin reconocer el problema, ha querido salvar a las naciones discursivamente dejando en su lugar el camino abierto a la derecha al fracasar estrepitosamente con su política sin principios, sin fundamentos, sin una teoría correcta, revolucionaria.

Las formas para seleccionar candidatos cambiaron, pero el oportunismo, los cacicazgos y la disputa por posiciones todavía encuentran espacio para reproducirse.

Si ganan en 2027, la forma de administrar será la misma: gobernar con tarjetitas y comprar las conciencias de los mexicanos.

Es un grave error que el PAN, pero sobre todo el PRI, prefieran coquetear con la ultraderecha internacional que ya gobierna en distintos países de América Latina.

En términos etimológicos, lo político se refiere a todo lo relacionado con la vida de la ciudad o del asentamiento humano en cuestión, por lo que no es posible pensar en problemas sociales que no sean políticos.

El Comité Estatal del Movimiento Antorchista exigió a autoridades federales y estatales investigar las amenazas y garantizar la seguridad de su dirigente, Jerónimo Gurrola Grave, y de los integrantes de la organización.

Plejánov examina cómo el papel progresista de la clase dominante llega a su fin.

El Partido Comunista de Venezuela rechazó el acuerdo que contempla desarrollar 17 campos petroleros con un potencial de 65 mil millones de barriles y cuestionó la participación de Estados Unidos en el negocio energético venezolano.