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Filosofía
Educación y crítica
La educación es uno de los procesos que contribuyen a que las personas se formen como seres humanos y como seres sociales y políticos.


La educación es uno de los procesos que contribuyen a que las personas se formen como seres humanos y como seres sociales y políticos. Para formar parte efectiva de nuestras sociedades, las personas debemos ser educadas como seres humanos; así, hay una serie de habilidades que nuestros antecesores han construido y que nos son enseñadas, como el habla, la escritura y la lectura, pero también el comer con cuchara o con palillos o vivir bajo una monarquía o una república. Estos aspectos, y otros más que no se mencionan aquí, forman parte de lo que las personas debemos aprender para poder vivir en sociedad. Ser un ser humano implica un proceso de aprendizaje que atraviesa absolutamente toda la vida de una persona.

Sin embargo, el proceso de formación no está del todo solucionado para la humanidad. A lo largo de la historia del género humano hemos buscado las mejores opciones para asegurar no solamente la transmisión de lo que implica ser humano, sino también que el proceso de formación no se estanque en nuestra generación, que siempre rompa con los límites de nuestro tiempo para alcanzar nuevas fronteras. Así, es normal encontrar en las grandes mentes del pasado reflexiones sobre lo que la educación implica, tanto para quien educa como para quien recibe la educación. Desde Sócrates hasta Freire, en Oriente y en Occidente, la educación siempre ha ocupado un espacio en la reflexión de las mentes más preparadas de la humanidad. En todos estos momentos del pensamiento podemos encontrar un hilo conductor, pero también puntos de desencuentro que responden al grado de conocimiento que la humanidad tenía en ese momento y al contexto histórico, social y económico en que se desenvolvieron estas ideas.

En nuestro tiempo, a pesar de lo mucho que ya se ha reflexionado al respecto, la cuestión de la educación sigue siendo muy vigente. En una época en que la preparación académica ya no es suficiente para mejorar el nivel de vida; en la que la Inteligencia Artificial pone a nuestro alcance una inmensa base de datos; en la que la desigualdad económica pone frente a nosotros la posibilidad de una mayor educación pero aleja los medios para conseguirla, es necesario que volvamos a reflexionar sobre cómo debemos y podemos educarnos, acerca de cuáles son los aspectos en los que la educación debe poner más énfasis.

Sin pretender dar una respuesta definitiva, creo que uno de los aspectos que son clave en la formación de las personas es el poder, como decía Kant, valerse de la propia razón. Formar personas con un pensamiento crítico es clave en el desarrollo social, porque cuando se cuenta con una formación enfocada en el pensamiento crítico, primero, las personas pueden acercarse con herramientas más sólidas a la variedad de ramas que el conocimiento humano ha desarrollado; en segundo lugar, tienen una perspectiva más clara de los vaivenes de la vida cotidiana, pues pueden notar que lo que sucede hoy no es un destino inevitable, sino una consecuencia histórica del desarrollo humano; y, por último, pueden, por tanto, actuar con mayor contundencia en la transformación de las condiciones que actualmente son injustas y limitan el desarrollo del género humano.

El cariz crítico de la formación humana es, en el contexto actual, un aspecto al que es importante poner atención, pues las posibilidades de mejora que abre serán clave en la superación de la desigualdad que las sociedades capitalistas requieren para existir. El pensamiento crítico no es sólo una herramienta valiosa: es una condición indispensable para quienes aspiran a construir una sociedad más justa para todas las personas. 


Escrito por Jenny Acosta

Maestra en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana.


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