Los cineastas latinoamericanos, africanos, asiáticos o árabes están obligados a occidentalizarse si quieren “triunfar” internacionalmente.
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En este filme, la presidenta de Estados Unidos es afroamericana, lo que nos lleva a pensar que los productores, entre ellos el mismo Robert De Niro, estaban pensando, cuando se realizó la miniserie, que Kamala Harris sería la ganadora de las elecciones realizadas en noviembre de 2024 en Estados Unidos. De Niro se ha identificado como seguidor del Partido Demócrata y es un duro crítico de Donald Trump.
La acusación contra el gobierno de Rusia culpándolo por un ataque cibernético que tanto daño causó a la población gringa está a punto de ser pronunciada por la presidenta en un discurso; pero esta denuncia, que sería transmitida por los principales medios de comunicación, se suspende unos minutos antes de realizarse, pues Mullen le da a conocer a la presidenta sus investigaciones, que apuntan a que la responsabilidad del ataque recae sobre una organización terrorista integrada por ciudadanos norteamericanos. Mullen informa a la presidenta que una organización terrorista denominada Reapers utilizó un arma creada por el gobierno norteamericano y se conoce como Proteus.
Ante esa situación política, que indica un enorme peligro, dado que los Reapers pueden volver a utilizar Proteus, el gobierno estadounidense comienza a hacer detenciones por todo el país, lo cual provoca una ola de protestas. Mullen trata de avanzar en su investigación; pero comienza a sufrir alucinaciones, aún en su propia casa; pronto se descubre que las alucinaciones son resultado de ataques personalizados contra él mediante el uso de alta tecnología cibernética que provoca una alteración del sistema nervioso de la víctima (son ataques neurológicos).
En la conspiración que realizan los “terroristas” cibernéticos juega un papel importante Evan Green (Dan Stevens), un podcáster que posee una audiencia numerosa y que lanza furiosos ataques mediáticos contra Mullen acusándolo de inepto y de represor. Mullen secuestra y tortura, a este podcáster, pues lo considera una pieza clave en el entramado conspirativo que ha creado una psicosis colectiva en todo el país. Esa detención ilegal provoca manifestaciones multitudinarias, lo cual va convirtiendo a Green en un héroe, que al ser brutalmente torturado muestra el verdadero rostro del Estado yanqui. Un nuevo ciberataque a un importante banco, obliga al gobierno de Mitchell a cerrar todas las transacciones bancarias, lo cual aumenta el descontento popular hacia el gobierno.
Cuando la investigación concluye, la verdad asoma con toda su crudeza: quienes orquestaron el ataque cibernético son parte del gobierno estadounidense; uno de ellos es el congresista Dreyer, quien fue apoyado por Alexandra, la hija de Mullen.
Mullen atrapa a algunos de los ejecutores directos de los ciberataques, entre los que destaca la empresaria Mónica Kidder (Gaby Hoffmann), quien se “suicida” dentro de la cárcel. Aparentemente, logran convencer a George Mullen de que en su dictamen final no incrimine a Dreyer y a los autores intelectuales y patrocinadores de la conspiración, creyéndolo dispuesto a proteger a su hija; sin embargo, Mullen destapa la cloaca ante el congreso y la prensa, leyendo una carta en la que su hija reconoce su culpabilidad.
Una vez más el cine norteamericano, fiel a su tradición de defender al orden social, exonera a todo el sistema político-jurídico, exculpa al establishment; los malos son castigados y la superpotencia puede respirar hondo y, llena de tranquilidad, puede jactarse de que la “justicia” llega en manos de los políticos “justos”, “inmensamente imbuidos de un admirable patriotismo”. La ficción no supera a la realidad; más bien, ayuda a tergiversarla, todo para mantener la fe en el sistema social que ha sido sostenido por los peores criminales que ha conocido la humanidad.
Los cineastas latinoamericanos, africanos, asiáticos o árabes están obligados a occidentalizarse si quieren “triunfar” internacionalmente.
El filme nos muestra, cómo los colonizadores europeos tienen esclavizados a los aborígenes, cómo matan al menor intento de inconformarse contra el maltrato.
Con El Acorazado Potemkin también se sentaron las bases del realismo que inspiraría a otras corrientes del cine como el Neorrealismo italiano, el cinema novo brasileño, la Nueva ola francesa, etc.
Antes de dedicarse al séptimo arte, Eisenstein había estudiado arquitectura e ingeniería, y en 1918 se unió al Ejército Rojo.
Más de 11 mil grabaciones se realizaron en 574 colonias de la capital; Roma Norte, Juárez y Ciudad Jardín fueron las locaciones más utilizadas.
Pese al dolor y dimensión de la crisis, los bolivarianos se resistirán a ser el estado 51 de Estados Unidos.
El Expresionismo mostraba algo más complejo y de calado más interno: la angustia social, el sobrecogimiento moral y anímico de una sociedad en crisis.
La Corte Suprema declaró inconstitucional la orden ejecutiva con la que Trump buscaba negar la ciudadanía por nacimiento a hijos de migrantes indocumentados o con visas temporales. El fallo reafirma un derecho respaldado por más de un siglo de jurisprudencia.
El cuatro de julio, EE. UU. conmemora 250 años de su independencia de Inglaterra y haber transitado hacia el imperio global.
En territorio de Ucrania se construyeron y mantuvieron más de 40 biolaboratorios donde especialistas estadounidenses se dedicaban a preparar a científicos ucranianos para trabajar en condiciones de bioprotección, certificar patógenos especialmente peligrosos.
El cine silente podría parecer algo arcaico para los espectadores del mundo actual.
La única forma de devolverle su sentido original al futbol y al deporte en general, no es boicoteando las justas internacionales, sino luchando por superar el actual sistema económico y construir una forma de organización social distinta.
Estas primeras producciones –casi todas de corta duración– eran cine documentalista que llamaba la atención de un público creciente.
Ven y mira es una narración fílmica que logra captar con profunda nitidez y elocuencia lo que sufrió el pueblo soviético durante La Segunda Guerra Mundial.
Liberación fue criticada en Occidente, acusándola de constituir una serie de películas “propagandísticas” que pretendían opacar las versiones cinematográficas estadounidenses y europeas sobre la Segunda Guerra Mundial.
Trabajadores emplazan a huelga en Naturasol
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Escrito por Cousteau
COLUMNISTA