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Opinión invitada
Alternativas al financiamiento ante la pandemia del Covid-19
Como en la selección natural, según el planteamiento de Charles Darwin, solo las empresas con capacidad para adaptarse al entorno, serán las que sobrevivan.


Una crisis económica derivada de factores externos, como ocurre hoy con la pandemia del coronavirus (Covid-19), representa un reto abismal para las empresas y su lucha por sobrevivir aquélla. Como en la selección natural, según el planteamiento de Charles Darwin, solo las empresas con capacidad para adaptarse al entorno, serán las que sobrevivan. Incluso, no sería extraño que el ciclo de vida de algunas compañías grandes, que aparentemente son fuertes, llegue a su fin debido al endeudamiento con el que se financian. Pero serán las medianas, pequeñas y micro empresas las que sucumban ante las grandes corporaciones internacionales.

A principios del Siglo XX (1939) Joseph A. Schumpeter1 advirtió que las empresas capaces de endeudarse e innovar son las que pueden generar los ciclos de negocios. En México puede observarse hoy que plataformas como Uber Eats, Rappi y otras menos conocidas que operan sin delantal y a costa de los derechos laborales, son las que aprovechan la emergencia sanitaria para cubrir algunas demandas básicas, entre ellas la de alimentos. En este tipo de servicios están involucrados lo mismo el restaurante más lujoso que la fonda de la esquina, mediante el uso de la tecnología electrónica. Sin embargo, son pocos los negocios dedicados a vender comida que recurren a esta práctica, ya que los más cercanos a esta opción son algunas pymes que ofrecen llevar sus productos a los hogares de los clientes. 

Otro fenómeno con tendencia actual en México entre los pequeños negocios –la mayoría pertenecientes a la informalidad– es la emisión de “bonos” a través de las redes sociales, cuyo beneficio monetario o en especie es inmediato para financiar intercambios u otro tipo de gestiones sin la intervención de bancos y otras entidades financieras. Los montos de estos bonos van de 100 pesos a dos mil o cinco mil pesos. Con este tipo de instrumentos, las empresas más pequeñas del país, evidentemente las más vulnerables, podrán sobrevivir.

Algunos economistas recuerdan ahora una anécdota protagonizada por el afamado italiano Charles Ponzi, quien ofreció beneficios a cambio de la compra y venta de timbres postales, operación que finalmente resultó fraudulenta. Por ello, Hyman Minsky2 la llamó “financiamiento Ponzi”, figura que, en la jerga económica, alude a un financiamiento basado totalmente en deuda de terceros, Éste es el caso de los bonos con que las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) mexicanas intentan sobrevivir, pero cuya estructura es la menos segura tanto para los inversionistas como para los negocios.

Hay tres factores importantes que arriesgan los beneficios de estos bonos. El primero es la inexistencia de contratos, lo cual se debe a que la mayor parte de las Pymes se hallan en la informalidad absoluta y, por lo mismo, carecen de regulación. El segundo factor está ligado a este problema, el cual implica la falta de una institución financiera formal que respalde los activos, es decir, el  dinero comprometido en las operaciones. El tercer y último factor es la incertidumbre creada por el desconocimiento de cuánto tiempo golpeará a México el Covid-19, ya que sus afectaciones mayores apenas están comenzando y nadie sabe cuándo regresará a la “normalidad” el país. Esta falta de previsión, tanto nacional como internacional, quebranta más nuestra economía en general y arriesga, desde luego, el uso de instrumentos financieros como los bonos, con los que los negocios informales pretenden sobrevivir. 

¿Este tipo de nuevos ejercicios basados en la solidaridad y la autogestión son la respuesta a un sistema desigual, cuyos graves problemas de desempleo y autoempleo informal aumentan exponencialmente? ¿Es solo una propuesta desesperada, y por lo mismo temporal, de quienes estructuralmente carecen de la capacidad financiera para seguir adelante?

Responder estas dos preguntas podría arrojar más luz que la simple advertencia en torno a que ese tipo de instrumentos financieros son coyunturales y comportan altos riesgos.

 

1 Schumpeter, J. A. (2002). Ciclos económicos: análisis teórico, histórico y estadístico del proceso capitalista (Vol. 5). Universidad de Zaragoza.

2 Minsky, H. P. (1992). The financial instability hypothesis. The Jerome Levy Economics Institute Working Paper.


Escrito por Carlos Adrián Chable Miranda

Colaborador


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