Cargando, por favor espere...

Esténtor Político
Suprimir fideicomisos; asalto de AMLO al Poder Judicial
Con el apoyo de los grupos parlamentarios afines a Morena en el Poder Legislativo, “se quiere perpetrar un asalto” a la SCJN, violentando la Constitución y omitiendo las necesidades de muchos mexicanos.


La historia, como en 2020, se repite: la mayoría parlamentaria de Morena y sus aliados de los partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM) aprobaron, en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión –y con seguridad volverán a hacerlo en el pleno de la Cámara de Diputados–, la reforma con la que eliminarán 13 de los 14 fideicomisos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para destinar esos recursos públicos a las obras de relumbrón del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y quizás también al “cochinito” con el que los morenistas financiarán sus campañas electorales en los comicios de 2024.

Esos actos arbitrarios no son nuevos; en octubre de 2020, el Presidente y los legisladores morenistas desaparecieron 109 de estos instrumentos financieros con el mismo objetivo. Algunos de ellos fueron el Fondo Metropolitano (FM), el Nacional de Desastres Naturales (Fonden), Minero (FM), Inversión y Estímulos al Cine (Foncine), de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología (FCICT), para el Cambio Climático (FCC), para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas (FPPDDHP) y, entre otros, el Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (FDAR).

La transferencia de esos recursos (68 mil millones de pesos) hacia la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se efectuó mediante “el discurso de loro amaestrado” de la anticorrupción, sin considerar que millones de mexicanos (trabajadores y funcionarios públicos de todos los niveles y actividades, científicos, tecnólogos, docentes, estudiantes de posgrado, deportistas, damnificados, etc.) quedarían indefensos frente a la emergencia de múltiples problemas socioeconómicos y laborales.

La injusta supresión del Fonden, por ejemplo, ha provocado que hoy no sean atendidos con la celeridad y la atingencia necesarias la pérdida de empleos, viviendas, bienes domésticos, cultivos, cosechas, escuelas, carreteras, etc., que cada año y con demasiada frecuencia padecen decenas de miles de mexicanos debido a terremotos, tormentas tropicales e inundaciones.

En marzo de 2022, el portal forbes.com.mx informó que el gobierno de AMLO usaba “135 mil mdp de los fideicomisos desaparecidos” y que ese dinero no provino de ingresos tributarios. Ese año, a decir de los analistas de la Cámara de Diputados, los ingresos no tributarios fueron 385 mil 477 mdp, monto superior a los 181 mil 328 mdp de 2021. Esos recursos fueron supuestamente reasignados a los programas sociales del gobierno y a solventar problemas de salud, vivienda e infraestructura; pero la deplorable situación de estos sectores muestra que no fueron atendidos.

Cuando AMLO volvió a la cargada contra la SCJN y ordenó desaparecer 13 de sus 14 fideicomisos, no existe la menor duda de que el destino de ese dinero será atender los problemas de financiamiento de la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, además de que asfixiará –como lo ha denunciado el diputado federal Héctor Saúl Téllez– “a todo aquel poder u órgano autónomo que no tenga consonancia con el gobierno”.

En esta situación se halla hoy el Poder Judicial contra el que, con el apoyo de los grupos parlamentarios afines al gobierno morenista en el Poder Legislativo, “se quiere perpetrar un asalto” que violenta la Constitución, varias leyes secundarias y omite las necesidades de muchos mexicanos sólo para satisfacer los caprichos u ocurrencias del autoritario titular del Ejecutivo Federal, quien se cree infalible y omnipotente.

Los diputados federales morenistas y sus aliados del PT y el PVEM deberían considerar que, en las elecciones generales de 2024, cuando se renueve completamente el Congreso de la Unión, algunos o muchos de ellos podrían no lograr su reelección en castigo por su antipatriotismo y mal comportamiento como representantes populares. Por el momento, querido lector, es todo.


Escrito por Miguel Ángel Casique

Columnista político y analista de medios de comunicación con Diplomado en Comunicación Social y Relaciones Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).


Noticia anterior
Feminismo, ¿para qué?
Noticia siguiente
La América migrante

Notas relacionadas

El partido reprogramó los procesos internos para diputaciones federales, locales y municipios; los registros previstos para el 3 de agosto se recorrerán hasta finales de agosto y septiembre.

Graciela Palomares y Nayeli Salvatori fueron criticadas en redes sociales por expresiones emitidas en un podcast; ambas aseguraron que el video fue editado y sacado de contexto.

Todo indica que intereses políticos y de grupos de poder están detrás de todo esto para desprestigiarla, para introducirse en la institución y menguar su autonomía.

El gobierno estatal negó tener facturas pagadas a empresas fantasma, documento que en suma supera los 115 mil pesos.

En Tabasco más de 40 mil personas no tienen trabajo y sólo 386 mil tienen seguridad social.

El presidente electo de Colombia emprenderá una reestructuración diplomática que incluye cierres de embajadas, consulados y misiones diplomáticas.

Grupos de derecha y gente adinerada claman en México por la intervención yanqui; son partidos y actores políticos que ya estuvieron en el poder.

CNDH y Cámara de Diputados mantienen en secreto los procedimientos promovidos contra su presidenta.

Proyecciones electorales estiman que Morena, PT y PVEM alcanzarían hasta 369 diputaciones si PAN, PRI y Movimiento Ciudadano no forman una alianza, suficiente para aprobar reformas constitucionales sin respaldo de la oposición.

Legisladores y alcaldes de Morena pidieron un Parlamento Abierto antes de aprobar el proyecto hídrico del Gobierno de Jalisco. Acusan que el SIAPA fue administrado como una "caja chica" y cuestionan la viabilidad del plan.

Más de 5.6 millones de pesos han gastado los legisladores entre septiembre de 2024 y marzo de 2026.

Los habitantes de la entidad más poblada del país aún pagan el costo de un sistema gobernante que sólo cambió de color y partido en el poder, pero continúa sumergido en las peores prácticas.

La revolución que reclama México “debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido.

De 60 a 22 se redujo la cifra de automóviles que se habían entregado a los Ayuntamientos bajo el esquema de depositaría.